A veces, es momento para estar triste. Conforme pasan los años y se aceptan con mayor o menor calma (es decir, con alguna calma) los momentos descoloridos, va quedando menos lugar para el drama y para el miedo. Nada, ni lo preciado, aparece con la misma importancia que el hecho de
pasar por la vida; entonces, es posible
dejar que las cosas también pasen, dejarlas en manos de Dios y atravesar, respirando, sonriéndole al espejo.
Silvia Parque
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