martes, 17 de abril de 2018

Los años no pasan en balde

Suelo verme cansada y despeinada.
Los años no pasan en balde, dicen. Terminó el crecimiento: pasó el mejor momento del cuerpo, que es a los veintitantos. Terminó también la preparación para la vida: ese aprendizaje de las primeras dos décadas en las que planeamos hacer, deseamos ser.

No me siento "vieja" ni mal; al contrario: llevo un rato sintiendo que estoy en mi mejor momento. ¡Sería genial estar en mi mejor momento con el cuerpo que tenía a los 20! Pero ni bajando los 10 kilos que me sobran, ni recolocando las tetas donde estaban. Eso se fue. Sin embargo, he tenido el gusto de reencontrame conmigo y me gusta (me gusto).

Otra cosa que se fue es la forma joven de vivir el amor. Cuando tenga una pareja no será como aquella realidad fantástica en la que dos fuimos uno y fuimos todo; la inocencia no se repite.

Hace años pensaba que algunas cosas resultaron bien y las más importantes resultaron mal; pero ahora pienso en otros términos; además, lo que era "lo más importante" se resitúa y deja de tener valor para definirme.

Me arrepiento de poco. Sigo teniendo unos miedos que a veces le abren la puerta a la ansiedad y me tumban. Pero estoy bien. Treinta y siete y contando...

Silvia Parque

8 comentarios:

  1. La verdad es que le tiempo pasa. Ayer escuchaba a un escritor devenido a comentarista de salud y me pareció interesante el concepto. Uno, mujer sobre todo, puede querer desmontar un poco su edad a base de estética. Sobre todo porque en los selfies se empieza a ver con un aspecto que no le gusta. No existe más necedad que sentirse Peter Pan. Porque el reloj real, el interno, no hay quien lo recomponga. Dicho esto, tranquila. Los veinte no son la mejor edad de una mujer, porque le falta a experiencia de haber errado lo suficiente como para dar la mejor versión de sí misma.

    Un beso

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    1. Yo lamento que el contorno de mi cara no sea el de mis veinte años y que mi cuerpo ya me cobre factura por todo lo que lo descuido -antes, no lo hacía-; pero como dices, tratar de que sea lo que fue es una necedad. ¡El tiempo, la energía y el dinero que se pueden ir, tratando de esconder lo que de todas formas se va a notar en el cuello, en las manos! Tal vez lo peor sea tratar de esconderlo de una misma, eso sí que sería triste.
      Me encanta cómo terminas tu comentario. Me alegra leer eso :)
      Un beso, Albada.

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  2. Me encanta leerte tan bien!! Da gusto :)

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  3. Lo bueno es aceptar el paso del tiempo y las señales que nos va dejando, lo contrario es triste y hasta patético, cuando se empeñan en falsearlo con parches.
    A mi lo único que me da rabia es no haber sido muy consciente del tipazo que tenía y no haberlo disfrutado más sabiendo que se acabaría.
    En el cómputo general cuerpo y mente, creo que vamos mejorando, porque el declive de una parte se compensa con la mejora en la otra.
    Besos

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    1. Absolutamente de acuerdo contigo, del principio al final de tu comentario.
      Yo fui muy consciente de lo guapa que estaba, me sentía la reina del mundo en la segunda parte de la adolescencia y en la primera parte de la juventud; luego, ya no le di tanta importancia, pero seguía consciente. Creo que no "sabía" que se acabaría; es decir, claro que lo sabía, pero "teóricamente"... y ¿cómo tan rápido? Lo que lamento es que luego de los 30, cuando empecé a tener un kilo de más, una arruguilla en la cara, ahí sí que no me di cuenta de que, aunque ya no fuera lo de antes, seguía estando bastante bien. Hacia esa edad sí me pasó lo que cuentas. También es que estaba con mucho lío... ¡Pero no me vuelve a pasar! Ahora sé que a los 50, pensaré que a los 37 era bien joven y me "pongo" esa mirada de una vez XD
      ¡Besos, Matt!

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  4. Si con 37 años presumes de mayor, no sé qué harás a mi edad. Eres una chavalica.

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