lunes, 27 de febrero de 2017

Internet del teléfono

Estoy usando el Internet de mi teléfono celular, del cual no voy a quejarme porque agradezco su servicio; pero es pobre, la verdad.

No me importaría -mucho- la lentitud; lo malo es que pierdo la conexión a los pocos minutos. Mañana espero resolver eso porque trabajar así es muy difícil. Por lo demás, estoy bien sin tanto rato de redes sociales, y sin documentales o recetas a toda hora; pero extraño mis ejercicios en Duolingo y pasar diario por aqui.

Silvia Parque

viernes, 24 de febrero de 2017

Nuevo hogar

Me he mudado. Hoy escribo desde mi nuevo hogar.

El proceso de mudanza empezó muy bien. Por la gracia de Dios encontré cada recurso que iba necesitando. Luego se puso desagradable. Había estado empacando desde un par de días antes, por la noche, cuando B ya estaba dormida, así que llegué cansada al momento crucial. El papá de B llegó por la mañana para ayudar; hacia la hora de comer ya había tensión ambiental; finalmente peleamos y luego, por supuesto, me sentí fatal. Mal por haber peleado con él, pero muy apenada por haberlo hecho delante de mi niña. No estábamos exactamente delante de ella, pero se da cuenta de todo. No es justo. Frente a eso son irrelevantes mis razones o justificaciones. Espero conseguir que no vuelva a pasar.

Así las cosas, la emoción que tenía por empezar una nueva etapa en un lugar bonito, dio paso a un abatimiento que no se acabó de ir hasta que tuve casi todo acomodado. Pero, bueno: se acabó de ir; me siento bien de nuevo y hasta logré usar el Internet del teléfono para escribir aquí.

Silvia Parque

miércoles, 22 de febrero de 2017

Igual a su papá

Me topé con una foto del papá de B, de cuando era muy chico, y fui a ver a mi niña, foto en mano.

Ya sé que son muy parecidos. Siempre digo que es igualita a él. ¡Pero qué impresión! Si mal no recuerdo, en la foto él tiene tres años. Al voltear a ver a B, vi exactamente el mismo gesto del niño retratado; la misma cara, lo mismo todo.

Estas cosas son mágicas porque en realidad, también se parece a mí. Depende de qué lado se le mire, supongo. En su primer corte oficial de cabello, quedó casi igual que como me traían a mí a esa edad; hay una foto mía de hace treinta y cinco años con la que también la comparé, y no cabe duda de que es mi hija.

Pero nada como la impresión de hoy. Puede parecerse a mí, pero es idéntica a él. La herencia es una especie de máquina del tiempo.

Silvia Parque

martes, 21 de febrero de 2017

Fósforos de madera

Prefiero los fósforos de madera, sobre los de cera o de cartón. En realidad, me encantan los fósforos de madera. He tenido varios encendedores civilizados, de los largos; pero a mi alrededor no venden repuestos, así que cuando se terminaba su líquido, debía comprar otro, lo que me llenó de encendedores en estado inútil. Los boté y regresé a los fósforos. Los necesito para la estufa y el calentador de agua.

Hasta la palabra me gusta. Disfruto pasarlos por la tira de lija de la cajita, sintiendo la fricción. Disfruto el ruido del encendido y el olor que me molesta -sí: disfruto el olor que me molesta-.

Como gran final, cuando el fuego terminó, hago pasar el fosforito caliente por alguna superficie plástica disponible -casi siempre la bolsa de la basura-. Hago perforaciones hasta que no queda calor. Formo caritas felices con las perforaciones.

Silvia Parque

lunes, 20 de febrero de 2017

Caos desastroso con las medicinas

B está saliendo de un resfrío. Le di un medicamento de venta libre para aliviar los síntomas, pero como no pareció mejorar en tres días y empezó a toser, fuimos al médico.

Luego de revisar a mi niña contando con toda su oposición, el médico recetó un expectorante, un antibiótico porque encontró infección en la garganta, y antipirético por si hacía falta.

Compré las tres cosas y después de comer, le di la primera toma del antibiótico y del expectorante, anotando atrás de la receta, el día y la hora. Hasta ahí llegó el orden. B rompió la receta ese mismo día. Al día siguiente, se bebió toda la botella de antibiótico en lo que yo pretendía tomar un café. Ayer olvidé su toma de la noche y de la madrugada, y hoy me di cuenta de que el expectorante se lo di por dos días y debían ser tres.

Afortunadamente, está mucho mejor.

Cuando crezca, la traeré a mi mundo, donde dejamos que las gripes sigan sus cursos, eliminamos los connatos de infecciones con yodo, y hacemos infusión con hoja de eucalipto para la tos.

Silvia Parque

sábado, 18 de febrero de 2017

Tipos de opinadores

Hay toda clase de notas sobre la vida de las personas en la red; toda clase de notas sobre resoluciones de cortes legales (o sus equivalentes) en relación con la vida de las personas. Y toda clase de opiniones. A mí me causan gran interés las opiniones, aunque solo les dedico atención cuando me siento fuerte anímicamente, ¡porque hay cada cosa! Llego a sentir un desagrado-desprecio que requiere energía para ser neutralizado; si no tengo esa energía, mejor "no le busco".

Hoy he leído algunas opiniones sobre una nota, de algo tan peculiar como tantísimas cosas peculiares que abundan en la red, y he pensado que más o menos pueden distinguirse tres tipos de opinadores:

- Quienes están por encima de los demás, casi siempre por su probidad moral, y desde su certeza señalan cómo deben ser las cosas porque, por supuesto, los cuatro datos que tienen son todo lo que necesitan para un total conocimiento de causa sobre razones, circunstancias, motivos, etc. Son tajantes.

- Quienes no se posicionan. Suelen escribir cosas como: "¡Oh! Lo que se ve en estos días".

- Quienes comprenden y se posicionan desde el respeto; pueden o no, emplear su conocimiento para construir ensayos sobre el tema, transmitir empatía, manifestar compasión. Tienen una perspectiva amplia: saben que no son el centro del mundo y que no son dueños de La Verdad Absoluta.

Silvia Parque

jueves, 16 de febrero de 2017

Si se siente mal, hay que atenderlo

Me duele un punto en una pierna porque se me estuvo enterrando un clavo de la silla en la que estoy. Hace un momento, luego de un largo rato, fui por el martillo y puse el clavo salido en su lugar.

No tardé en ir por desidia, sino porque cada vez que revisaba, el clavo se veía junto a mi pierna; según mi razonamiento, estando "al lado" no podía estarse enterrando. Para mayor seguridad, cada vez que revisaba, me acomodaba.

En esto, como en tantas cosas, debía tenerse en cuenta, primordialmente, la forma en que se está viviendo la experiencia. Si se siente mal, hay que atenderlo: aunque "no debiera" sentirse mal, aunque no haya razones para reaccionar con malestar.

Silvia Parque

miércoles, 15 de febrero de 2017

Excel como escenario de mi locura

Busco propiedades de interés para la inmobiliaria; cuando encuentro una, antes de llamar al anunciante, consulto mis registros para saber si he marcado antes a ese número. Mis registros están en Excel y uso la función "Buscar".


Tecleo los últimos cuatro dígitos del número telefónico y hago click en "Buscar siguiente". Si hay una sucesión de números idéntica, la computadora lo indica. Si no... pues no. Si no, me avisa: "No se pudo encontrar lo que estaba buscando".

Entonces borro el primer dígito de los que había escrito y busco solo los últimos tres. Si la computadora sigue sin encontrar algo, borro un número más para que queden los últimos dos. ¡Necesito ver que se mueva y encuentre algo! Para que eso pasara siempre, podría escribir solo los últimos dos dígitos del teléfono desde el principio; sería muy improbable que la combinación no apareciera en ninguno de los muchos números registrados. No lo hago porque no creo estar tan loca como estoy.

Silvia Parque

Así es más claro.-

Digamos que quiero saber si ya marqué al 442 1234567: 

1) Le pido a la computadora buscar en el archivo el "4567". Me dice que no lo ha encontrado; pero no es como cuando yo no encuentro mis lentes: si no lo ha encontrado, no está. Luego, no he llamado a ese número. 

2) Pero le pido seguir buscando, ahora solamente con los últimos tres dígitos: "567". Una combinación de tres dígitos tiene más probabilidad de aparecer en alguno de los números telefónicos registrados. ¡Pero no será el número que busco! El número que busco no está: ya lo dijo la computadora. 

3) Si no apareció ningún "567", soy capaz de pedirle buscar el "67". Es todavía más probable que esa combinación aparezca, digamos en el 442 1267090. ¡Pero no será el número de teléfono que estoy buscando!

Necesito que la computadora encuentre "algo", supongo que para demostrarme que está buscando bien.


martes, 14 de febrero de 2017

Las palabras de amor de B

Le di a B un costalito de arándanos como regalo de 14 de febrero. La felicité y le dije que se lo daba porque la amo. Luego del primer momento en que toda su atención fue para el objeto, me abrazó y me dijo "te quiero".

Sé que empezó a decir "te amo" y "te quiero" porque nos derrite escucharla, pero estoy segura de que entiende de qué van. Son sus expresiones de afecto, junto con "sana sana colita de rana" y "acá, acá, acá".

Hace muchos meses, un día que yo estaba cansada de la sintonización del pezón [AQUÍ un texto sobre el tema], conduje su manita a la parte de arriba de mi pecho y le dije que "acá, acá, acá" podía acariciar. Lo hice varias veces ese día o esos días, pasó el momento crítico, volvió a sintonizar ya sin que me molestara, pero se había instalado el "acá, acá, acá". Lo dice al hacer cariños y lo usamos como seña para tratar algo con cuidado.

Amo sus palabras de amor.

Silvia Parque

lunes, 13 de febrero de 2017

"Parece..."

Me encantan las semejanzas que encuentra B.

Tengo en la pared de la recámara, arriba de la cabecera de la cama, una foto suya de cuando estaba en mi vientre; una imagen de un ultrasonido en tercera dimensión. Se cayó hace meses y apenas hace unos días la volví a poner. Dijo "parece un oso". ¡Y sí! No lo hubiera pensado por mí misma, pero sí. "Naranja - Puh", señaló. Es del color de Winnie Puh. Sin embargo, en efecto, la forma es la de un oso, al menos la de un osito caricaturizado.

Conoce a Winnie The Pooh por la etiqueta de su shampoo. No ve películas o programas de televisión. Ve videos de canciones (vio fragmentos de una película de Navidad de Elmo). Pero "el alrededor" le llena de personajes. Tiene una chamarrita con la imagen de Thomas y sus amigos locomotoras. Dijo "Parece cimarrón". Y efectivamente, de un modo singular se parece a un borrego cimarrón.

Encuentra parecidos deliciosos. Recuerdo el primero que noté. No conocía la palabra ni el concepto de "parecer"; apenas decía sustantivos. Yo trataba de enseñarle algo sobre las llantas de su camión; tal vez la figura circular o el color negro, no recuerdo. Ella dijo "guabaya". Y yo dejé salir un "no, B, es una llanta", antes de ver: los rines formaban exactamente la figura que queda en la superficie de las guayabas al partirlas por la mitad.

Silvia Parque

sábado, 11 de febrero de 2017

Que mientan en paz

Comúnmente dejo que la gente me mienta en paz. Entiendo que las personas mienten para salir bien libradas de las situaciones y no me interesa ir por la vida dejando en claro que no soy tonta. 

Hace semanas me pasó con una vecina. Vi que uno de sus perros estaba defecando frente a mi casa. Salí, vi al perro y la vi a ella. Preguntó, como quien no tiene idea: "¿hizo ahí?" Le dije que si. Recogió, agradecí, agradeció y se fue. Ella estaba viendo al perro desde antes de que yo saliera y no tenía la menor intención de recoger. El frente de mi casa ha sido el baño de esos perros durante no sé cuánto tiempo. Lo sé, lo sabe; pero no voy a hacer la guerra por eso, ni siquiera voy a perturbarme por eso. Me importaba que esa vez recogiera y dejar el mensaje de "no, por favor". Salió bien. Creo que salen mejor las cosas cuando se da oportunidad al otro de escabullirse. 

Usualmente no me cuesta trabajo porque muchas cosas me importan en función de las personas, así que las mentirillas de medio mundo me dan más o menos igual. Cuando era chica, las mentiras de mis cercanos me volteaban al revés; luego comprendí que nadie puede portarse sino como ser humano. 

Este asunto sirvió de señal cuando terminó mi relación de pareja: dejó de importarme aclarar "la verdad" de esto o aquello y "dejar claro" cuando sabía que algo era una mentira. Toda una vuelta de tuerca para mí.

Silvia Parque

viernes, 10 de febrero de 2017

Diferente

Sabes que has cambiado cuando vuelves a pasar por alguna situación y actúas diferente; pero sobre todo, cuando vuelves a pasar por alguna situación y sientes diferente. 

Silvia Parque

jueves, 9 de febrero de 2017

Notas sobre el lenguaje de B

B agrega una vocal al final de algunas palabras que terminan con consonante: dice "zinke" por "zinc", "roboto" en lugar de "robot" y hoy dijo "miele" cuando se refería a la "miel", aunque antes sí decía "miel", pronunciando muy apenas la "l".

Me encanta seguir el rastro a la evolución de su lenguaje. Hoy almorzamos fruta y la recordé diciendo "manné" a la manzana. Hace tiempo que dice la palabra tal cual, aunque pasando rápido por la "z". Reconoce y nombra toda la comida que suele haber en casa.

Una palabra que no se ha movido mucho es "eqqe", su modo de decir "leche". Pronuncia la "ch" perfectamente en "mucho" o "cuchara"; pero en "Cachita" dice una "ch" que parece integrar los sonidos t, s y ch. Al shampoo lo llama "tapú".

El misterio de la temporada es "alepo" o "alipo". No tengo idea de qué quiera decir. A veces inventa palabras cuando está cantando, pero no es el caso: dice "alepo" o "alipo" con intención, pretendiendo comunicar algo; sin embargo, lo dice en circunstancias diferentes, por lo que no he podido dar con su significado.

Silvia Parque

miércoles, 8 de febrero de 2017

Anoche no dormí

Anoche no dormí. Estuve haciendo cosas para la casa y para Bianca; sobre todo, enmarcando. De fondo, oí capítulo tas capítulo de La Niñera -otra vez, pero ahora en inglés-.

Cuando era muy joven, pasé demasiadas noches escribiendo, estudiando, haciendo tarea; me detuve cuando una mañana choqué contra un camión estacionado -apenas un roce, pero un gran susto-. Ya no podría hacerlo con frecuencia, pero la verdad es que lo disfruto: es un tiempo completamente para mí, haciendo cosas deseadas y pospuestas a veces por mucho tiempo.

Silvia Parque

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Cómo funciona el audio de la laptop?

Entre todas las cosas que no comprendo, destaca la siguiente:

Pongo un video.
Un segundo después, no se oye.
Los audífonos están conectados: no se oye por eso.

La salida de audio puede estar libre, puede tener las bocinas conectadas o tener conectados los audífonos. Si las bocinas conectadas están apagadas o el volumen está en cero, no se escuchará nada. Si los audífonos están conectados, habrá sonido saliendo de los audífonos, nada más. En cualquier caso, el sonido se escucha a través del artilugio conectado a lo que llamo "salida de audio".

Entonces, ¿por qué si pongo un video con los audífonos conectados, hay un segundo de sonido fuerte y claro?

Silvia Parque

domingo, 5 de febrero de 2017

Conversando en el supermercado

Hoy, una mujer en el supermercado me preguntó cuál reloj de pared me parecía mejor. Quería que el reloj resaltara sobre su pared blanca. Está redecorando. Quiso saber mi opinión sobre los cuadros y sobre sus ideas para acomodarlos. Era bonita y guapa; tenia acento extranjero. La gente de por acá no se acerca así; allá en mi rancho sí, pero con estilo un poco brusco. Fue agradable.

Silvia Parque

viernes, 3 de febrero de 2017

Match y yo

Hace un par de días me registré en Match.



Mi energía no está ahora en el área romance, pero pensé: "Vamos a ver, capaz que acabo un sábado jugando billar y comiendo alitas con alguien agradable".

Así que lo hice. No me atreví a poner mi foto. Me dio cus-cus imaginar mi imagen en la pantalla de la compu de un tipo haciendo lo que yo.

¡Qué impresión recorrer las "opciones"! 

Ya sé que siempre hay un roto para un descosido; pero... bueno... Ninguno, ni remotamente, me resultó aceptable, ni para chatear. Y claramente no son ellos -que feos sí eran, la mayoría-; soy yo. No me gustan "chistosos" ni "serios". No me gustan "profundos" ni "superficiales". Me queda claro que sigo pensando que "mi tipo" es el papá de B, pero no estaba buscando novio, solo el equivalente virtual de un café y la posibilidad de un sábado con alitas y billar; sin embargo, la tripa es la tripa y si no quiere, no hay modo.

Desertas tan fácil y rápido como te registras; el sitio es muy amigable. Mi experiencia duró unos cuarenta minutos. Salí corriendo cuando leí a un tipo que buscaba amor verdadero y con quien compartir el resto de su vida.

Silvia Parque

jueves, 2 de febrero de 2017

Habla más

Las frases largas de B me llenan de satisfacción. Hace unos días cantó una canción completa: completa, todita: doce palabras, incluyendo artículos. Me emocionó muchísimo. Al rato me emocioné igual oyéndola inventar canciones y melodías... viéndola bailar (da vueltas, sube y baja como haciendo sentadillas y mueve los brazos al ritmo de su música).

Amo su voz. Amo cómo saluda a las cosas: "Hola, planta epazote", "Hola, Charlie", "Hola, libro".

Hoy por la mañana, después de que nos saludamos, tomó a su muñeco y le preguntó "¿Qué soñaste, Pisci?" Ahora tiene conversaciones con ellos. Las nuestras ya tienen rato, pero cada vez son mejores.

Silvia Parque

miércoles, 1 de febrero de 2017

Memoria que no se ejercita...

Estaba en la frutería tratando de recordar algo que quería comprar: nunca lo he usado y no recordaba cómo se ve. "Algo que le ponen al arroz", le dije al señor frutero. No sé si él o yo propusimos: "azafrán". El propuso también "jengibre". Y pensé que azafrán; pero no (de todas formas no había). Lo que necesito es epazote. Quiero hacer sopa de tortilla con epazote.

Más vale que tome cartas en el asunto de mi memoria.

Hace unos días empecé un libro de Vonnegut. Abrí la carpeta correspondiente y elegí "Madre noche". Con las primeras líneas supe que ya lo había leído. No me acordaba para nada del título. De todas formas lo seguí leyendo porque le queda como anillo al dedo al "momento histórico". Sentí casi como si "debiera" releer.

Pero es muy común. Antes no me importaba no recordar títulos, autores o años de publicación; pero creo que al no darle importancia dejé que la "desmemoria" avanzara... como la nada devorando Fantasía en La historia interminable (escrita por Michael Ende, lo que puedo poner aquí gracias a Google, porque yo solo recordaba que es alguien con "n" y "d" en un apellido corto).

Con lo mental también aplica eso de "músculo que no se ejercita, se atrofia"; no son músculos, pero pasa igual.

Silvia Parque