jueves, 31 de marzo de 2016

A veces, toca

Me he dado cuenta de que le he estado huyendo al esfuerzo de modo enfermo. Creo que mucha gente se esfuerza demasiado por cosas que no valen el desgaste... que no valen la pena ni para ellos, que son los que importan en sus vidas. Pero definitivamente hay cosas que valen el esfuerzo.

Pienso que esto se deriva, en parte, de que he tenido muchas cosas sin esforzarme, y está enredado con sentimientos de incapacidad: si no me esfuerzo, puedo decirme que no lo logré porque no me esforcé: no hay riesgo. Sin embargo, el no-esfuerzo en áreas que importan, sale muy caro; a veces se paga con la vida entera. Un día, por ejemplo, hoy, una deja de estar dispuesta a pagar costos así.

Silvia Parque

martes, 29 de marzo de 2016

Un montón de primeras veces

En las últimas semanas, B nos ha regalado un montón de primeras veces, y el gusto de ver cómo algunos de sus logros dejan de ser un evento.

Lo que más me ha maravillado es que ha dicho "gracias" cuando venía al caso, por sí misma, sin que le dijéramos que lo dijera: un "áchas" que no se ha repetido, pero al que no había necesidad de traducir: un "gracias" claro de lo lindo. Dice cosas que vienen al caso, a cada rato; pero entiendo que el mundo creerá que es nuestra imaginación de padres admiradores; sin embargo, en esta ocasión cualquiera lo habría entendido. Nunca de los nuncas ha emitido sonido alguno cuando le pido que diga "gracias"; pero salió, así como así.

También aplaude cuando quiere. Aplaudía hace rato, pero con nosotros, porque nosotros aplaudíamos; sobre todo: toma las manos mías o las de su papá, y las hace aplaudir. Pero ahora también lo hace por sí misma, de puro gusto.

Como podrá notarse: el que haga por sí misma me impresiona. Y para cosas impresionantes: verla ponerse de pie y dar un pasito. No se ha repetido, pero no ha dejado de intentarlo. Su cuerpo está en otra etapa... No quería que la pusiera en su carriola, en la entrada del mini-supermercado, y el guardia de seguridad sugirió que la sentara en uno de los carritos de compra. ¡No se me habría ocurrido! En mi mente, no son para bebés, y yo tengo una bebé. Pero ella se sienta perfectamente. Además, esos carritos tienen cinturón de seguridad, así que lo hicimos y le encantó... y me encantó verla.

Hemos dejado de usar la hamaca de la tina de baño -la que se usa para que los bebés no resbalen-. También ha tenido que desaparecer la parte "cuna" de la cuna-corral, porque si la dejamos más tiempo, habría sido capaz de salirse de ahí. Empieza a usar la cuchara... Hoy, por primera vez ha querido que la baje de los brazos: nunca había pasado, y pasó tres veces hoy...

Silvia Parque

jueves, 24 de marzo de 2016

Los últimos días... y ahora

Estuve un poco desanimada y algo cansada los días anteriores; creí que no tenía ganas de escribir, pero no: lo que pasa es que tengo algo que escribir atorado, y eso me detiene de escribir otras cosas. Como cuando hacía mi tesis: si no ponía manos a la obra en ello, lo demás se obturaba... Creo que la energía tiene un cauce hacia su propósito, y que cuando no la dejamos ir por ahí, se dispersa o incluso se encharca atrofiando lo que haya alrededor.

Así que me haré el tiempo para escribir lo que estoy necesitando comunicar. Ya tengo suficiente experiencia en enfermar, metafórica o literalmente, por no sacar lo que necesita salir.

Silvia Parque

viernes, 18 de marzo de 2016

Un buen día y un atoramiento

Hoy B fue público de un bailable por primera vez. No aplaudió, aunque sabe aplaudir; pero cantó; la pasó bien. Tuvimos un buen día... Planeábamos celebrar que cumplió 11 meses, después de la cena y el baño, pero se quedó dormida...

Yo todavía no me recupero de la noche en el hospital, y todavía no me animo a escribir sobre eso, a pesar de que lo traigo medio atorado, y siento la necesidad de sacarlo de mí. Casi nunca me pasa. Ya será.

Silvia Parque

jueves, 17 de marzo de 2016

Hospital

Hemos pasado la noche en el hospital.

B esta bien, gracias a Dios.

Sufrió como nunca, y lloró, lloró, lloró, hasta que por la madrugada, la venció el cansancio; pero está bien. Yo soy su mamá: creo que eso expresa cómo la pasé. Luego escribiré sobre el asunto, porque necesito sacarlo de mí. Lo que ahora quiero publicar es que, con todo y tensión, frustración y miedo, sabía que Dios estaba con nosotras, y experimentar ser sostenida de esa manera es bueno, con lo que cabe a la palabra "bueno".

Llegué a pasar noches terribles por cosas mucho menos importantes... me queda claro que es crucial quién está contigo: estar o no, con Dios.


Silvia Parque

martes, 15 de marzo de 2016

Ventanas: los grupos en Facebook

Siempre me ha parecido de lo más simpático, el fenómeno por el cual creemos que lo que hay en nuestra casa, en nuestra familia, es lo que hay en el resto del mundo o lo que debería haber. Son muy interesantes los procesos infantiles por los que conocemos y comprendemos la diversidad en cuanto a usos, modos, cosas y personas. Luego, crecemos. Pero a veces, seguimos creyendo que todo es como en nuestra "área de influencia". Es un prejuicio natural -por llamarlo de algún modo-, que conviene reconocer y desalentar.

Últimamente, viendo las publicaciones de personas que no son mis contactos, en grupos de Facebook de los que soy parte, me encuentro con expresiones radicales de la creencia de que hay objetos y ropa diferenciados "para niña" y "para niño"; no es raro, pero me llama la atención la naturalización absoluta de la creencia. También encuentro problemas de lectura y de escritura, y una ortografía horrorosa. Entre mis contactos no falta alguna falta (en la mayoría, como la excepción que confirma la regla); pero parece que en gran parte del resto del mundo, lo raro es encontrar cuatro palabras seguidas que estén bien escritas. No había tenido uno de estos encuentros cercanos del sexto tipo, desde que por un tiempo, me aficioné a leer los comentarios en Youtube. ¡Qué cosa!

Silvia Parque

lunes, 14 de marzo de 2016

Si no es por un lado, será por el otro

Cuando me aventuré a trabajar desde mi casa, sabía que era una apuesta y sabía que no había abonado el terreno de la mejor manera; afortunadamente, nunca he dejado de tener algún ingreso por esa vía, pero hace semanas llegó el momento de concluir que no es suficiente: que tengo que moverme. Debí concluirlo hace meses, pero me resistía y era complicado estando B pequeñita. Ahora -hace un par de semanas- exploro y abordo diferentes fuentes de ingresos: lo más importante es que diversifico mi oferta de servicios: eso me ha hecho sentir muy bien; por la sensación de hacerme cargo, para empezar.

Silvia Parque

domingo, 13 de marzo de 2016

La cualidad de no decir "te lo dije"

Mi mamá no dice "te lo dije". Lo dice por cosas sin importancia, pero nunca cuando se trata de algo importante. Creo que es una cualidad maravillosa.

Hace como diez años, una tarde, la señora A me prestó un sombrero para protegerme del sol mientras yo hacía reparaciones en su techo. Me pidió que me amarrara el listón que ella había puesto para sujetar el sombrero, pero no hice caso; me vio con el sombrero sin sujetar y lo volvió a pedir, pero seguí sin hacerle caso. Subí al techo y al rato bajé, supongo que por agua o al baño, no me acuerdo. La señora A me vio, y volvió a pedirme, de la manera más atenta, que me amarrara el bendito listón. Le dije que sí. Pero no. Y el sombrero se voló. Pocas cosas me han dado más vergüenza. Ella no dijo nada.

Silvia Parque

sábado, 12 de marzo de 2016

Jugamos

Ayer, por primera vez dije "ven, B", y ella gateó hasta donde yo estaba. Aunque hace tiempo jugamos, por estos días nuestra interacción tiene mucho más de ella: de su voluntad y su preferencia, y es genial. La primera vez que la vi aparecer fue después de días de cubrir y descubrir mi cara y su cara, en el clásico "¿Dónde está mamá? ¡Aquí está!", "¿Dónde está B? ¡Aquí está!". Una noche, estando en otro asunto, ella cubrió su cara y me miró de modo que supe que se trataba de que yo pusiera esas palabras. Ahora jugamos mucho más. Hace poco se aficionó a las trompetillas; la imito y me gusta cómo tomamos turnos. De lo más divertido es su relación con mis tetas. Si no es la hora de dormir o la mañana, le gusta mamar sentada; elige una, y luego la otra, de regreso a la primera, y luego la segunda otra vez; sintoniza el pezón; se prende y se desprende; juega. Es genial.

Silvia Parque

viernes, 11 de marzo de 2016

El momento llega a su momento

El 19 de mayo del 2013, escribí AQUÍ:

"[...] en uno de los trailers de las películas, un personaje interpretado por Nicole Kidman dice algo como "me he preguntado por qué tenemos hijos", y continúa con la respuesta, que me hace pensar en mi deseo de un bebé. Hubo un momento claro, en el que nada más tenía mucho amor queriendo dar a luz; ahora vuelvo a hacerme preguntas... el comercial de Mundet dice que a veces es bueno no pensar tanto, y acto seguido un hombre está a los pies de la cama de quien se asume es su pareja, que carga a un recién nacido".

El 29 de enero del 2014, escribí ACÁ:

"Me gustaría colaborar con la producción de críos de mi familia, pero no estoy en condiciones de hacerlo en este momento. Afortunadamente, varios asuntos personales desvían mi deseo-de-hijo hacia otros afectos; sin embargo, a veces me detengo a pensar en el asunto del reloj biológico".

Me parecía que había pasado mucho tiempo desde el comienzo de mi deseo de hijo. A la distancia, no se ve igual. Me gustaría aprender a ser más relajada para tomar con naturalidad que cada cosa a su tiempo.

Silvia Parque

Salsa verde

Me gusta la salsa verde que es básicamente tomatillo.

Me gusta el pollo en salsa verde con nopales, los tamales de pollo en salsa verde, las enchiladas verdes de pollo, y poner salsa verde en los tacos y sobre las flautas.

Yo no soy de hacer salsas, así que la disfruto cuando como fuera o compro algo preparado. Pero hace unos días compré guten y se me antojó con salsa verde, así que fui por una a la tienda. No había una lata pequeña, así que compré una botella: salsa verde de Clemente Jacques. ¡Qué buena sorpresa! Estaba buenísima. Para mí está a su favor que pica muy poco, pero alguien que come picante dijo que sí estaba muy buena (usó serranos para conseguir el efecto chile, pero la salsa le pareció muy rica).

Silvia Parque

jueves, 10 de marzo de 2016

Conservar la armonía y vivir en paz mental, durante la crianza

Filipenses 4:13

Me sentí aliviada cuando dejé de tratar de ajustar la manera de vivir que me viene bien ahora, a la manera de vivir que tenía. Esto implica cosas simples como no esforzarme en coincidir con amigos para ir a tomar café: mi horario de mamá y mi estilo de crianza difícilmente van a ser compatibles con el modo de vida de personas solteras sin hijos. También implica cosas mucho más complejas, como reestructurar la dinámica familiar. En general, se trata de aceptar que no importa lo bueno que haya sido algo, ahora las cosas son diferentes. Cambio lo que me conviene cambiar, y si algún cambio me parece penoso, lo hago poco a poco, sin recriminarme por lo que tarde en hacerlo -o por no conseguirlo-.

El "sin recriminarme" es fundamental. Cada día, me absuelvo por los fallos y las faltas. Empecé haciéndolo varias veces al día, y al cabo de un par de semanas, dejé de sentir la necesidad de hacerlo a menudo, porque dejé de definir múltiples incidentes como "fallo" o "falta"; las inconsistencias empezaron a volverse parte de un vaivén que no me genera malestar. Dejé de pretender ser una mamá perfecta; porque según yo, no pretendía serlo; pero la culpa por lo "mal hecho" revelaba que en el fondo había algo -o mucho- de eso.

Estoy de mi lado y pongo un límite tajante a lo que pueda perturbarme; lo pongo como puedo, aunque no sea de la mejor manera. Incluso relaciones con personas a las que amo, son recolocadas. Me explico con un ejemplo: hay una mujer con la que conversaba mucho; entre nosotras no hay sino buena voluntad; sin embargo, sus comentarios solían ser descalificativos: en broma, con ligereza; no ha hecho sino cosas buenas por mí, pero esos comentarios me hacían sentir mal. De aquí a que mi evolución interior haga que de verdad no me afecten esos comentarios, reduzco la cantidad de nuestras conversaciones, y las mantengo en áreas seguras. Estoy de mi lado en mi vulnerabilidad y en mi limitación, y me rodeo de personas y cosas que me acogen y apoyan, y no solo me dan amor, sino que me lo dan del modo en que lo necesito.

Así que tengo una nueva relación con mis límites. Estoy convencida de que pueden moverse para que yo me expanda, pero los reconozco y no me peleo con ellos: al contrario: los aprecio porque me dicen cosas de mí, y sé que me han servido.

Tengo clara conciencia de la velocidad con que B crece; sé que al ratito demandará mucho menos mi presencia, así que disfruto y me entrego a nuestros momentos. Me doy gusto con ella, conmigo, con nuestra relación y con su relación con su papá. Esta actitud es muy útil ante líquidos derramados, sábanas ensuciadas, planes abortados, etcétera, etc. Sonreír y reír con mi hija arregla muchas cosas... Para cuando amenaza el agobio, tengo en mente el mensaje de Miriam Tirado, "Respira", y sigo su consejo: respiro, observo, no pienso, enfoco las manitas o los pies de B, y comprendo que no tiene más recursos que los que utiliza, estridentes y rudos, y que está necesitando amor; sobre todo, recuerdo que la amo.

También me doy gusto con lo que no tiene que ver con ella. Tengo menos tiempo para mí, y sin embargo, hago lo que se me antoja más que antes. Me rodeo de lo que me hace bien.

Así he conseguido días alegres en los que cada cosa armoniza con la otra; B reacciona a mi estar en calma, la pasa bien, se deja hacer y se divierte.

Así también sorteo momentos malos. Porque hay veces que me aferro a que las cosas sean de un modo en que no son, y me frustro y molesto a mi hija. Entonces me siento culpable, y ocupada en mi culpa, le pongo menos atención efectiva, lo que hace crecer tanto su molestia como la culpa. Me puedo sentir mal, o directamente una mierda. Me veo hecha un desastre, veo la casa hecha un desastre y a mi niña completando la escena toda chorreada y haciendo algo que debo impedir que haga, o llorando porque acabo de impedir que haga algo que estaba haciendo porque no fui previsora. Siento cómo me arrastra una cadena de hora de teta al despertar - hora de almorzar - teta de mañana - hora de comer - teta de tarde - un poco más de teta - hora de cenar - teta hasta que caiga de sueño que bien puede ser dos horas después de empezar con la teta de dormir... He llegado a gritar. No a ella, pero con ella por ahí, que escucha. Muy pocas veces, pero lo he hecho, y ni siquiera me desahoga: me da vergüenza e inquieta a mi niña. Pero así es la cosa... Me dijo alguien que las mamás más armónicas y en paz que conoce, no están criando a sus hijos. Me queda claro que hay muuuchas mamás que no conoce, pero me quedo con esa idea, de aquí a que me siga siendo útil (mal de muchas, buen consuelo).

Hasta aquí he llegado: un mal momento no me arruina toda la mañana o toda la tarde, y una mañana o tarde complicada no echan a perder todo el día. Pero incluso cuando sí arrastro la miseria o la aprehensión, trasluce una especie de "estar bien" de fondo, que es bueno.

Silvia Parque

El miedo materno al silencio

Me dijeron que cuando gateara, no iba a parar, y yo tendría que andar todo el tiempo detrás de ella. Como con los chistes sobre el desorden que puede haber en una casa con bebé, y el tamaño del cansancio que puede generar la crianza, no creí que la advertencia fuera TAN literal.

Al parecer, siempre que B está quieta y en silencio, está comiendo algo no comestible; si el silencio se extiende un ratito, está comiendo algo sucio (entre más se extienda el silencio, más sucio lo que eligió). Tiene predilección por el papel y las suelas de los zapatos. Ya quité el papel de su universo visual, y me hago el hábito de mantener la recámara cerrada, y no dejar zapatos fuera de la recámara; pero da un poco de miedo pensar, entonces, qué va a encontrar para meterse a la boca...

Silvia Parque

martes, 8 de marzo de 2016

Eres una niña

Hija:

Eres una niña. No te lo he dicho, pero nos encanta que lo seas. De haber sido niño, también nos encantaría que fueras un niño; pero fuiste niña, y nos encanta como para usar ese verbo tres veces en un par de líneas.

Te pusimos un nombre de niña; hay nombres unisex, pero los tuyos son dos lindos nombres de niña. Por lo demás, no hay cosas específicas para niña o niño: los colores, las prendas de vestir, los cortes de cabello, los adornos, los juguetes y el resto de los objetos del mundo son tanto para niña como para niño. Lo más importante es que las cosas para hacer también son para niña y para niño: puedes armar rompecabezas, correr, trepar árboles -con cuidado... y mejor cuando alguien te esté viendo-: lo que tú quieras.

¿Sabes que sí hay diferenciado? Los calzones. Hay calzones especiales para niño, para que puedan sacar su pene a la hora de hacer pipí. Porque los niños tienen un pene; tú tienes una vulva, que es la entrada de tu vagina. Pero puedes ponerte calzón de niño si quieres probar.

Luego, las cosas se ponen más complejas. Ya te contaré...

Silvia Parque

¿Por qué no querer flores el día de la mujer?

Como cada año desde que estoy en redes sociales, el día de la mujer veo publicaciones y recibo mensajes tanto del tipo "feliz día de la madre" pero con "mujer" en lugar de "madre", como del tipo "esto no es una celebración: hay mujeres muriendo porque son mujeres". Yo estoy con estos últimos, como corresponde a lo que sé sobre el mundo social; pero no me enojo con quienes celebran y felicitan, porque antepongo su buena intención y el amor que siento por muchos de ellos. Pero quiero compartir lo siguiente, empezando por lo mismo que escribí el año pasado:

El día de la mujer lo puede tomar cada cual como quiera, o no hacerle caso; sin embargo, su origen es importante: se trata de conmemorar el que mujeres trabajadoras murieron por luchar por sus derechos. Muchas mujeres parecen pensar que eso no tiene nada que ver con ellas; pero al menos por este lado del mundo, sigue habiendo condiciones sociales que colocan a las mujeres en desventaja, llegando al punto de vivir en peligro. En los lugares donde se está mucho mejor, de cualquier manera es importante no perder la memoria: no siempre las mujeres pudieron elegir a sus gobernantes, o siquiera, elegir con quien casarse (o no casarse si no quieren). Tanto si me siento o no, en desventaja o vulnerada, sería bueno aprovechar la fecha para enterarnos de cómo les va a otras mujeres: a las mujeres migrantes, a las madres adolescentes, a las mujeres con enfermedades terminales, a las mujeres viejas, a las mujeres que deciden vivir de manera no convencional, a las trabajadoras domésticas, a las estudiantes, a las trabajadoras sexuales, a las mujeres en carreras comúnmente desempeñadas por hombres, a las amas de casa, a las que no tienen recursos, a las que viven en la calle, a las que tienen trastornos mentales, a las que han sido violentadas en algún momento (es decir, a todas).

Luego, podríamos preguntarnos por qué tanta peleonera inconforme dice que no quiere flores, que no quiere piropos, que no quiere ser definida como "la creación más bella". Porque hay porqués.

Históricamente, la mujer ha recibido regalos compensatorios por la opresión a la que está sujeta. Para empezar, ser siempre quien recibe, la coloca en una posición pasiva: una posición conveniente para perpetuar un sistema que le desfavorece. Y de las románticas definiciones con las que construye su identidad, lo menos que puede decirse es que la limitan. Lo peor viene cuando se aplauden características por las que "pierde". Circulan, por ejemplo, diversas versiones de postales de mujeres agobiadas con múltiples tareas, y leyendas en relación a sus superpoderes. No son inofensivas. Apoyan el mantenerse en agobio. Un agobio en beneficio de quien no se agobia: de quien no toma su parte en la realización de las tareas. Hay otras tantas según las cuales, las mujeres son mucho más fuertes que los hombres, nunca se rinden, son valientes, son esto y aquello maravilloso. Y seguramente lo son, porque el sistema social configura situaciones de vida injustas y oprobiosas, por las que hay necesidad de estas cualidades: aplaudirlas es una manera de decir "qué bien aguantas", ¡y eso apoya seguir aguantando! No rendirse en un camino de múltiples obstáculos está bien, ni modo que esté mal; pero como sociedad no debemos hacer crecer la habilidad para sortear obstáculos: debemos quitar los obstáculos. Obviamente, me refiero a obstáculos disparejos, a los que no deberían existir.

Lo peor es que los mensajes vengan de parte del gobierno, e incluso de parte de instituciones que se supone están para construir equidad de género. Que los comercios hagan lo que les salga mejor, pasa; pero que desde las instancias oficiales se banalice la fecha, es tachar a las miles de muertas y desaparecidas, es minimizar las cifras de violaciones e invisibilizar las causas por las que hace falta seguir alzando la voz. De nuevo: no es inofensivo. Y es que se trata de nuestras vidas, de la vida de las mujeres que amamos, de la vida de las mujeres que no conocemos.

Silvia Parque

lunes, 7 de marzo de 2016

Quiero hacer un día:

- Carpintería. Siempre he querido hacer carpintería. No tanto como para esforzarme mucho; lo haría a la manera fácil: comprando tablas de madera ya de la medida que necesito o encargando a otro el cepillado.

- Alfarería. Me atrae mucho el color, la textura y el olor del barro... además soy una de las tantas que vio "Ghost" y se encantó con la escena de ella y él en el torno.

- Cocinar y preparar postres. Sueño con una cocina llena de implementos e ingredientes para hacer todos los platos que viven en mi imaginación, y con hacer galletitas con B. Por el momento puedo no enfocar que no los tengo (los implementos e ingredientes), porque tampoco tengo tiempo.

- Costura. Me encantaría hacer mi ropa y la de mi hija. También de la manera fácil: cosas sencillas con patrones, con una máquina eléctrica.

- Pintura. Estuve en un taller de pintura en el bachilleres. El profesor pensaba que mis cuadros eran bastante malos, pero nunca me importó que fueran muy buenos: solo lo disfrutaba. Más de una vez volví a usar las pinturas de acuarela; ya volveré a hacerlo.

Silvia Parque

Ruiditos

Amo los ruiditos de B: su respiración y sus ronquidos; los sonidos que hace al tomar biberón y al comer. Amo cada pequeña y perfecta parte de su cuerpo. Si dijera que amo su olor, no podría ser mentira; pero la verdad es que no soy muy olfativa: recuerdo el aroma de su shampoo o de su jabón, no el de ella.

Entre todo eso, lo que amo más son sus ruiditos; especialmente los que hace cuando se avoraza comiendo algo que le gusta.

Silvia Parque

domingo, 6 de marzo de 2016

Té verde

Como en este momento no puedo tener mis polvos mágicos para hacer té de la felicidad, he comprado té verde.

Es la consigna de la temporada: si no se puede una cosa, voy a lo que se pueda. No se trata de conformarse perdiendo la esperanza, sino de que el bienestar no dependa de lo que hay o deja de haber.

Silvia Parque

sábado, 5 de marzo de 2016

Cansancio de dos

Estoy cansada. He resuelto que en cuanto pueda ir por mis polvos mágicos, volveré a tomar té de hierbas. Creo que B ha crecido suficiente como para que su cuerpo aguante lo que pueda llegarle a través de la leche. Hoy de nuevo se ha quedado dormida antes de cenar, así que ha de haber andado tan cansada como yo... cómo no, si no para en todo el día. Me propuse servirle más temprano, pero se me adelantó: eran como las seis de la tarde cuando se quedó dormidita. Yo me iría a la cama también, pero espero a alguien que me hará el favor de hacer una compostura.

Silvia Parque

De oportunidad

Estoy aprovechando de lo lindo los grupos de ventas en Facebook. Me encanta ver las publicaciones de los demás, y ya he vendido dos cosas. Ayer me uní a "Remates de articulos para bebes Queretaro" (sin acentos, lo escriben), y con ese son cinco.

Hoy pensaba que necesito una alacena porque a la que uso le faltan las puertas, y B saca las cosas. Entonces apareció un librero en buenísimo estado y a un super precio: un librero con la forma de una alacena. ¡Y en verdad es un gran precio! Pero no debo... Tengo esa cantidad, lo que hace a la oferta muy tentadora, pero es un dinero ya destinado a otro fin... y si no lo destinara para eso, hay varias cosas en la lista de prioridades, antes de la alacena. ¡Pero qué tentador!

Silvia Parque

viernes, 4 de marzo de 2016

No me queda más...

Hoy me encuentro en espera, y el que espera, desespera.

Como ya he contado, trabajo por mi cuenta. Un buen cliente debía hacerme un depósito hoy, y acordamos que me avisaría; pero no me ha avisado, por lo que supongo que no lo ha hecho.

Sé bien que es mejor ocuparme en algo -de lo mucho en lo que puedo ocuparme-, y también sé que a esta hora no puedo hacer nada; pero se me dificulta soltar el asunto, porque ya tenía planes para usar ese dinero por la mañana...

Estas cosas no son raras. El cliente no tiene la culpa de que mi economía dependa del siguiente pago que voy a recibir -no tengo "colchones" por el momento-; tampoco puede ser responsable de la ansiedad que yo experimente; sin embargo, me pregunto: ¿por qué no avisar? A veces, entre el trabajo, el tráfico y lo que sea, no hay espacio para enviar un correo electrónico o hacer una llamada; pero una vez que termina el horario laboral, basta con dos minutos de una atención. Después de todo, no soy la policía judicial, ¿qué medidas voy a tomar? ¡Voy a esperar!

Silvia Parque

El otro lado del plátano

Yo sabía que el plátano es muy bueno para que el cuerpo se reponga después de una desvelada. También, que mi bisabuela murió de una congestión por comer muchos plátanos en la noche.

Luego supe que las heces fecales de los bebés que comen plátano, parecen tener lombrices. Si mi abuela no me cuenta que la primera vez que le dio plátano a su hija mayor, le llevó el pañal sucio al pediatra, quien con toda cortesía le explicó que así pasa con el plátano, me habría dado un susto.

Así que el plátano y yo nos hemos ido conociendo mejor. Ahora sé que también la cáscara se come.

¡Pero qué sucio es! Nada, fuera del mundo de las grasas, produce peores manchas. ¡Y cómo se pega! En cualquier superficie o material; es muy difícil quitarlo de la ropa. Se convierte en una especie de moco poderoso y aferrado.

Silvia Parque 

jueves, 3 de marzo de 2016

El señor mayor de sombrero sentado frente a la pastelería

Voy a la pastelería, al menos dos veces diarias. No es que me la pase comiendo pastelitos, es que soy amiga de la pastelera.

Frente al local, suele estar sentado un señor mayor con sombrero. Vive enseguida, según me enteré. Casi siempre está dentro de su camioneta. A veces, está en la acera de enfrente. Hoy por la mañana leía el periódico: porque está ahí en la mañana y en la tarde, durante horas. No parece contento; tampoco parece muy interesado en lo que ve, pero qué voy a saber yo: tal vez medite, tal vez esté lleno de paz interior.

Ayer me pregunté por qué no hará algo más que estar ahí sentado, y de inmediato pensé que lo mismo se pensará de las dos idas diarias a la pastelería que tanto bien me hacen... bendita improductividad de cada cual.

Silvia Parque

miércoles, 2 de marzo de 2016

La papa caliente encadenadora

Hay cosas normales que durante gran parte de mi vida, no he podido dejar para después.

No "dejo" lo que no puedo hacer cuando quiero: lo cargo como una papa caliente encadenadora.

Suele tratarse de decirle algo a alguien. Si no lo hago en el momento, me causa una desagradable sensación en el estómago, que se puede convertir en tensión y nerviosismo general.

Silvia Parque

Ganar, vivir

Leí de ESTA mujer mayor que se entera de que tiene cáncer, y se va de viaje por carretera, con su hijo y nuera. Elige la vida.

Conocí a un hombre que luego de años de tratamiento para una enfermedad de la que aseguraban, moriría al poco tiempo, se alejó de hospitales y médicos para hacer lo que le viniera en gana el tiempo que le quedara de vida. Fueron más o menos diez años. En su caso, el momento de la decisión llegó cuando murió el último de los miembros de su grupo de apoyo.

A veces se gana, saliendo de la pelea.

Silvia Parque

martes, 1 de marzo de 2016

Baño de medianoche

Estoy haciendo planes para aprovechar las primeras horas del segundo día del tercer mes del año, porque resolví meterme a bañar a las 11:30 p.m., y no tengo secadora para el cabello, así que tendré que esperar a que medio-se-seque solo.

Antier, B tuvo una dramática escena de llanto desconsolado todo el rato que estuve bañándome, sin pausar siquiera cuando ya estaba yo afuera de la regadera, vistiéndome y pasándome el cepillo por el cabello. Ayer le huí al momento, pero no quise seguir acumulando mugrita, así que hoy esperé a su sueño más profundo.

Silvia Parque

Una muchachita

Según yo, tiene expresión infantil. Para mí es una niña. Cumplió 15 años en diciembre y está en tercero de secundaria. Con el uniforme de la escuela se ve un poquito degarbada y queda claro que no es más que una muchachita. Pero el otro día apareció con el cabello lacio, muy guapa, y no la reconocí a primera vista, de lo mayor que se veía... no es que pareciera de más de quince años, pero parecía una mujer; eso tiene esa edad...

"Que no te vaya a ver yo dando esos espectáculos", le dice su mamá cuando se encuentran novios besándose en la calle o en los parques.

"Ya andas muy greñuda", le dijo su papá el otro día, creo que en reacción a su inconsciente registrando que la melena de su hija, la hace sexualmente atractiva.

A veces me toca oír que no hizo esto o lo otro que debía hacer. También me entero de que tiene solo nueves y dieces. Hoy se echó en el piso a tomar una siesta, todavía uniformada.

Tiene ilusiones y decepciones. Guarda secretos que su mamá cree conocer, todavía. No consigue manejar el rizador de pestañas. Carga a mi hija y la consecuenta. Ojalá sea muy feliz.

Silvia Parque