sábado, 29 de noviembre de 2014

No son monedita de oro

Entre las múltiples gracias de Facebook, está la posibilidad de volver a ver viejos conocidos: amigos, compañeros, de todo. El "de todo" incluye a gente que estuvo por ahí en tu vida, ya sea como personaje secundario o como "extra"; en algunos casos sonreirás al ver que "se ha casado" o "ha tenido un bebé", y en otros casos, tu gemela mala va a arquear las cejas mientras te susurra un comentario sarcástico... Así he descubierto que la gente que me "caía mal" hace años, me cae mal ahora.

Debe ser cosa de la "química". Creí que sería diferente, porque personas que nunca hubiera creído que me caerían bien, me caen muy bien. Pero es que si te encuentras en una posición "antagónica" respecto a alguien, la posición puede cambiar; si tuviste un desencuentro, éste puede perder importancia o reinterpretarse; si no "te llevas" con alguien, o no te sientes atraído por alguien, puede que te sorprendas gratamente al conocerle. En cambio, si su persona te caía mal, en tanto es la misma persona: es muy probable que siga cayéndote mal...

Culpo a la química, porque en mi caso, estas personas no me han hecho nada; es más: nos hemos tratado poco. Sin embargo, veo que corresponden a un mismo "perfil"... sospecho que se trata de un modo de ser, que me hace sentir amenazada. Puede que cuando evolucione, dejen de parecerme "amenazantes", y no me caigan mal. Entretanto, así la cosa.

Silvia Parque

Hacer lo que funciona

Aunque podría parecer que tendemos a repetir lo que ha funcionado, creo que no es así. Creo que si estamos convencidos de que algo "tendría que ser" o "debería ser" de alguna manera, pueden presentarse evidencias de que no es así, y les restamos importancia, las desacreditamos, o incluso las eliminamos de la conciencia. A veces a lo que nos aferramos es a lo que "queremos que sea", como cuando alguien insiste en un negocio que no da fruto, por más que se esfuerza y persevera. No somos tan racionales como creemos.

Silvia Parque 

Eres mío

Las personas no deben ser tratadas como objetos. A la mayor parte del mundo -creo que puede decirse del mundo occidental-, le parece abominable la esclavitud: no debería haber un mercado de hombres, mujeres, niños, niñas, porque no son cosas para ofertar, tasar, intercambiar. Así, por el valor que conferimos a la libertad, entendemos que no está bien retener a otra persona a nuestro lado, u obligarle a realizar cosas que no quiera hacer. Nadie es "dueño" de alguien, salvo de sí mismo.

Sosteniendo lo anterior: hay dimensiones de las relaciones, construidas por el afecto, que no son "de derecho". En amor se vale decir "eres mío". No "para mí", sino "de mí".

Hizo falta históricamente -y sigue haciendo falta en algunos ámbitos, en muchos contextos-, propugnar independencias y liberaciones que permitieran a las personas su realización. Sin embargo, creo que ahora podría hacer falta, también, recordar que tenemos la opción de pertenecer, y de atrevernos a tomar a otro como "algo propio". Me refiero a formar vínculos en los que nos hacemos parte del otro, o de los otros (en pareja, en familia, en comunidad). Es posible hacerlo, respetando las identidades -evidentemente libres- de las personas. No es fácil. Es un riesgo.

Silvia Parque

viernes, 28 de noviembre de 2014

Yo no hago las cosas como todo el mundo

La siguiente información es de nula importancia:

He mojado el sillón, dos pantalones y una pantaleta.

No iba a vaciar la limonada en la jarrita, como toda la gente: de pie, en la cocina, sobre la tabla de una cómoda o de una mesa. Y no es que no me mueva en absoluto: fui a la cocina, y trasladé la jarrita desde ahí hasta el sillón. Porque yo cuando estoy en el sillón, hago lo posible por seguir estando ahí. La bolsa de plástico donde estaba la limonada tenía un pequeño agujerito, pero eso no iba a cambiar mis planes: la tomé de modo que según yo, el contenido se vaciara directa y únicamente a la jarra, lo que, como cualquiera que estuviera viendo podría saber, no iba a funcionar. Así que me mojé de limonada, y tuve que ir a cambiarme de pantalón y hasta de ropa interior. Sequé el sillón y me senté. Previendo que tal vez mi secado express dejara pegajosa la superficie del sillón, puse una mantita bajo mi trasero; pero increíblemente, limonada escondida surgió de algún lado, atravesó la mantita, y me mojó el segundo pantalón del día.

Silvia Parque

Increíblemente informados

Es impactante darte cuenta de algo en el mismo momento en que está pasando -o recién acabado de ocurrir-, cuando estás lejos, sea por geografía o porque "la cosa ha pasado" en un ámbito al que no perteneces. Se trate de una declaración de guerra o de que murió un famoso, estamos increíblemente informados. Hay a quienes eso les produce "adicción": ya no pueden dejar de estar permanentemente conectados para enterarse de lo que vaya pasando. Al margen de excesos, creo que puede ser fabuloso.

Silvia Parque

Honrar

Personas a mi alrededor desprecian la idea de honrar a otras personas. Lo comprendo bien porque yo también lo hacía. Hemos visto en lugares "de honor" a personas que se conducen mal, y hemos visto lo patético y el sinsentido de comportamientos serviles, todo lo cual se asocia al paquete de "honrar"; así que nos oponemos o al menos, nos distanciamos de eso.

El "honor" pertenece a un sistema de valores que distingue jerarquías, y la jerarquización molesta a muchas personas, por lo que implica de subordinación, y por lo arbitrario o amañado de muchas de estas distinciones de unos sobre otros. En la práctica, este sistema de valores ha llevado a una apreciación de ciertas "condiciones" por encima de la vida misma (de ahí la justificación del "crimen de honor").

Pero yo me fui encontrando poco a poco, con una experiencia grata en relación con "honrar". No es que sea buena para hacerlo; espero serlo en algún momento. Me refiero nada más a mi sentimiento: a una inclinación por dar honra a personas que se encuentran en una posición especial... de honor. Percibir "eso" es poder ver un tesoro, y en ese sentido es como recibir un regalo.

Silvia Parque

jueves, 27 de noviembre de 2014

De la distinción entre conocimiento y sabiduría, y la falta de ambas en nuestro dirigente

Hay diferencia entre el conocimiento y la sabiduría. Ambos se presentan de muchas formas, pero podríamos asociar el conocimiento con la adquisición de información que queda disponible para su uso, mientras que a la sabiduría podríamos asociarla con la comprensión, que pasa por la interpretación de significados y sentidos. De modo burdo, podemos pensar en figuras como las siguientes: un académico erudito en su materia, tiene "mucho conocimiento"; una vieja matrona que ha observado a la gente, puede ser "sabia" respecto a las relaciones humanas. (Si bien hay conocimiento de muchos tipos, la palabra suele aludir a conocimiento de tipo "objetivo", que en el modelo positivista se considera de mayor valía en tanto más "científico" sea.)

La importancia de conocer y comprender está en las posibilidades que brindan para "estar en el mundo". Si sé cómo hacer mi declaración de impuestos, me ahorro el pago del contador. Si entiendo lo elemental sobre el funcionamiento del organismo, seré menos engañable por la mercadotecnia de "productos milagro".

El valor social del conocimiento, al menos del pragmático, hace que en ámbitos donde la educación formal es la norma, esté mal vista la ausencia de lectura. Se pueden oír frases como "¿Qué se puede esperar de alguien que no abre un libro?" Yo no pienso así. Hay gente que no lee y sabe pensar, y hay gente que lee mucho y eso no parece hacerle un favor a su estructura cognitiva. Ni leer es el único modo de conocer y de saber; ni conocer y saber son necesariamente la panacea universal; ni nada tiene por qué ser para todo el mundo. Pero tampoco son basurita. [¡Confío en que mi ginecóloga hizo completitas, las lecturas que indicaron sus profesores!]

Así que ahora que México atraviesa una crisis, y la gente recuerda que el señor Presidente se ha exhibido como un no-lector ignorante, me separo de las generalizaciones respecto a quienes por cualquier motivo, no leen. Serán ignorantes respecto a unas cosas, pero no respecto a otras; habrá quienes así se las ingenien para comprender, más que otros "muy leidos" -sin acento-. El problema es que hasta ahora, la Historia parece indicar que para gobernar un país, hace falta haber leído, conocer un poco y comprender otro poco. Para otras cosas, igual no; pero para eso sí. Tal vez no importaría si tuviéramos dirigentes que se condujeran dirigidos por una sabiduría venida de su iluminación, pero como de eso, nada...

Silvia Parque

Ha hablado el señor Presidente

Se le ven algunas canas, al Señor Presidente, y una especie de afilamiento en la mandíbula, creo que por adelgazamiento... Tiene buena dicción, aunque se equivoque al inicio de algunas líneas...

En general, no le creo, no comparto su visión, y no apoyo su hacer. Pero le compadezco. Aunque viviera en una burbuja, deben llegarle las vibras de tanta gente pensando y hablando mal de él, y lo peor: pensando y hablando mal, cosas en gran medida ciertas. Debe llegarle algo del eco de sus actos. ¿O será tan inconsciente como para que no "le llegue" nada?

Silvia Parque

La gente empieza a contar personas

Ahora importa que al parecer, en julio secuestraron a 31 estudiantes de secundaria en Cocula, Guerrero; en otras palabras: a 31 jovencitos que deben tener menos de dieciséis años. (AQUÍ una nota) Qué bueno que importe; que se diga "¿otros treinta y uno?", como visualizándolos... pero son muchos más.

Durante años, miles han muerto o desaparecido sin la movilización que tendría lugar viviendo en un Estado de Derecho. Qué bueno que eso cambie. Creo que la gente abre el corazón y empieza a tener en cuenta que estamos hablando de personas: cada cual con su nombre. Ese cambio en la forma de percibir me parece fundamental. Cuando cada mujer que es madre en México, se identifique con las madres de esos muertos y desaparecidos, el ánimo entero del país va a cambiar; porque puedes perder el modo de ganarte la vida, pueden humillarte hasta que no encuentres dónde quedó tu dignidad: pero cuidado con quitarle a una mujer su hijo. Si no se muere de pena, no va a ser la misma, y si encuentra cómo dar pasos... y si encuentra quién la acompañe...

Hoy, a diferencia de hace un año, no hace falta ser un revoltoso para notar que pasa lo que pasa, y pronunciarse en contra. Podemos diferir sobre las causas y los modos adecuados de proceder, pero creo que se ha generado un mínimo de empatía que une a la gente en el querer seguridad y justicia -unos más seguridad que justicia-. Sigue empezar a pensar, porque no basta el momento de lamentación ni la catarsis colectiva.

Silvia Parque

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Huevo revuelto con

He almorzado huevo "en palomita", después de muchos años. Lo hago en pedacitos pequeños-pequeños, como lo prepara mi abuela; los pedazos grandes no me gustan, de hecho, muy grandes pueden darme asquito. (Cuando me casé, estaba orgullosa de mi obra con el huevo revuelto, meticulosamente convertido en pedacititos, hasta que el comensal me anunció que le parecía que no estaba comiendo nada: que le gustan los pedazos grandes).

Usualmente, si me preparo huevo es revuelto con salchicha; lo que durante la mayor parte de mi vida fue "huevo con winnies"; pero de niña lo comía revuelto con nada; lo que en mi casa era "en palomita". Mi abuela, no obstante, solía preguntar con qué iba a querer el huevo. Yo respondía "con sal", del mismo modo que cuando preguntaba si quería pan o tortilla, respondía que "tenedor". Mis hermanas eran más normales, por lo que tuvieron un menú un poco menos restringido, y creo que eran más adaptativas: un día, se acabó el gas y mi abuela le dijo a mi hermana que no podía hacerle huevo para desayunar; ella contestó que no importaba, que quería huevo sin gas.

Silvia Parque

Predecir el futuro

Ser una persona adulta implica predecir el futuro. Vas a comprar una prenda de vestir, y te preguntas con qué va a combinar, porque si te gusta mucho pero tendrás que comprar con qué ponértela, tal vez ya no sea negocio... y si la tela no es de las que se planchan fácil -mejor no tener que plancharla-, y si es de las que se llenan de lanitas o destiñen o de algún modo se estropean... no conviene. Sabes también que se van a terminar las cosas: el shampoo, los rollos de papel higiénico, la mostaza; ahora hay, pero se terminará antes del próximo viaje al supermercado: así que hay que comprar. Si pones atención, tu sexto sentido indica que esa parejita va a tener problemas, que esa persona al rato no va a querer seguir en lo que está, que eso que hoy dicen las noticias, mañana se va a convertir en aquello...

Silvia Parque

Tu propia historia

Vas a encontrar historias de personas que supieron bien temprano qué querían, y trabajaron incansablemente hasta obtenerlo, en un camino de logro a logro.

También hay historias de gente que no hizo algo relevante hasta que tomó una decisión que cambió su vida. Y otras historias de gente que incluso fue de fracaso en fracaso, hasta que algo funcionó.

Vas a encontrar historias de personas que vivieron decentemente, formaron una familia a la que sacaron adelante, y pueden considerarse satisfechas; historias de personas que cambiaron el mundo; historias de personas con experiencias increíbles; toda clase de historias; con dolor, con drama, con enfermedad, y otras que parecen -de lejos- libres de cualquier pena.

Si te inspiran, úsalas. Toma lo que te sirva, pero no sigas un modelo, si ya llegaste a la edad adulta.

Silvia Parque

martes, 25 de noviembre de 2014

Mi cafetera y mi pato

Tengo una cafeterita de las que vienen con un contenedor para el café o el té (para hacer la infusión al agregarle agua caliente). Es un recipiente curvo de vidrio, "empotrado" en una base de plástico, de la que sale un mango. Muy lindo. Pero al lavar la cafetera, gotas de agua se meten entre el vidrio y el plástico, y no es posible sacarlas de ahí -no se desarma-.

Tengo también un pato que se veía muy bien, recién llegado del super. No podía creer lo pronto que comenzó a oxidarse. ¿Hacer "oxidable" un objeto cuya función es calentar agua? Le queda poco tiempo de vida, porque ahora además se han levantado unos milímetros de su recubrimiento interior, y me parece que es peligroso calentar el agua en quién-sabe-qué metal sin recubrimiento...

Ambas cosas fueron económicas, pero tampoco costaron cuatro pesos. Tal vez sea la cultura de "usar y tirar", "usar y tirar para seguir comprando".

Silvia Parque

Andando yo caliente

Tuve frío la mitad del día. Afuera, el día ha estado más bien templado, por lo que anduve horas solo con una blusa de manga larga, pero de tela delgada, pasando frío; es decir: como no se supone que hiciera frío, estuve "aguantándomelo". ¿Habrá cosa más tonta? A buena hora me puse una sudadera y una bufanda -sí: para andar en casa-.

¿Por qué se supone que deba actuar en correspondencia a lo que no está siendo "mi experiencia"? Puede verse ridículo mi abrigo para interiores, sobre todo estando soleado afuera; pero ¿por qué pasar frío pudiendo no pasarlo? ¿Con cuántas otras cosas pasará así? Nos portamos como suponemos que debe portarse la "gente normal", aunque eso no sea apropiado a nuestras necesidades.

Silvia Parque

Más de un siglo

Tengo la impresión de que la vida dura muy poco. Nada más es la impresión; sé que dura lo que tiene que durar, lo que el cuerpo aguanta. Yo quiero vivir muchos años, hacerme vieja, ver muchas más películas y dar muchos más abrazos, hasta estar suficientemente cansada y en paz para irme. Pero aún así -viviendo todos los años posibles-, me parece poco. No me peleo con eso ni me parece terrible. Me dan ganas de vivir.

Silvia Parque

lunes, 24 de noviembre de 2014

Las tortugas no toman el sol hoy

Cada año, hay algunos días sin sol. No es cierto, en realidad, porque sin sol no amanecería; pero así dice la gente, y puede que así lo vivan las tortugas.

Las tortugas necesitan sol (al menos, las orejas rojas). Cuando no se les pone al sol, se les compra un foco especial para que tengan lo que necesitan. A las mías, las llevo a tomar el sol un par de veces a la semana; no soy estricta conmigo; si estoy muy en otra cosa, puede pasar una semana sin que las saque, pero en general, tienen su dosis del astro rey. Excepto esos días del año en otoño e invierno, en que no hay modo.

Cada vez me digo: "ay, necesitan su foco...", pero cada vez que se ha ofrecido, no ha podido ser en ese momento, y al rato, vuelve a haber sol.

Silvia Parque

Hacer daño

Cuando una persona hace daño a otra, hay efectos, tenemos reacciones; se ponen en funcionamiento recursos internos para seguir viviendo con eso, y hay quienes incluso terminan evolucionando a partir de un aprendizaje en relación con la experiencia. Pero cuando se le hace daño a un niño muy pequeño (a una niña pequeña), los recursos son pobres todavía, y el efecto del daño inmediato es exponencial. Hay niños lastimados hasta la médula de su ser. No quiero imaginar la deuda en un alma que ha sido capaz de hacer eso.

Silvia Parque

Para salir adelante

Hay cosas que están detenidas, o no funcionan, o de algún modo no son como se desearía, por causas que no pueden eliminarse; al menos, no puede eliminarlas una persona o no pueden ser removidas en el corto ni en el mediano plazo. Por ejemplo: el niño está desnutrido --> el niño no aprende.

En tal caso, una creería que se resuelve con darle de comer al niño, pero ni se va a nutrir en dos días, ni se resuelve lo que acompaña a "el niño está desnutrido" ("el niño trabaja toda la tarde en la calle", "el niño no aprendió lo del curso anterior"). Así que hay que darle de comer al niño, y otras tantas cosas. Pero la mejor oportunidad que puede tener, y que no puede ser exigible, es sobreponerse a todo: que su voluntad se imponga sobre lo que juega en contra, y "hacer" hasta obtener resultados a pesar del contexto, las condiciones y circunstancias. Este no puede ser el enfoque social para enfrentar problemas, pero me parece que es el enfoque individual que funciona, para salir adelante.

Silvia Parque

sábado, 22 de noviembre de 2014

La casa

La casa está hecha un pequeño desastre; pequeño, nada de cuidado; pero desastre al fin. Estoy juntando energía para arreglarlo el lunes: despejar un poquito mañana, y limpiar en serio el lunes. No es raro. Pero no dejo de preguntarme cómo ocurre esto. La respuesta es evidente: ocurre cuando se caen unas gotas de jugo al suelo, y no se trapea en ese momento; ocurre cuando el envase se deja ahí donde se vació el contenido, y cuando estoy muy cansada para ir a depositar el papel higiénico con el que me limpié la nariz, al bote de la basura (sí: cuando digo que es un pequeño desastre, incluye papeles sucios por ahí).

No pienso dedicarle tiempo valioso de mi vida a estar componiendo desastritos. Claramente, el problema son los malos hábitos que crean el desastre. Hay que mencionar que cuando hablo de "mi casa", me refiero a un departamento; el casero convirtió una casa en dos departamentos, y el espacio no es más que dos habitaciones, el espacio común de sala-comedor, una cocina pequeña y un baño. Algo realmente muy manejable. ¿Qué puede costar mantenerlo decente?

Silvia Parque

El "ex"

Ya he hablado de alguna cosa vista o leída en la página de UPSOCL. Sus publicaciones se caracterizan por, digamos, "tener buena vibra". Creo que se dirigen a un público entre los veintitantos y treinta-y-tantos, por lo que publican mucho sobre relaciones amorosas entre adultos jóvenes, y sobre el encuentro con la maternidad/paternidad. Comúnmente me conmuevo, aunque no siempre estoy de acuerdo, ni todo es de interés para mí. Hoy he leído: "Carta abierta a mi ex: cómo un mejor amigo se convierte en un extraño". El texto no me ha parecido algo para llamar la atención; pero me dio la idea de comentar lo enriquecedor que resultó para mí, "reencontrar" a "mi ex".

Tuve cuatro novios -uno primero, y después el otro-. El primero fue una cosa de niños, de un ratito. El segundo fue una cosa de "me gusta que me lleves a mi casa en tu coche", y duró un ratito todavía más breve. Por ilustrar: hasta ese momento no había dado un beso. Así que nada más cuento a un "ex". Parece que nos quedamos con muina después de "terminar"; pero nos encontramos dieciséis años después -si mal no recuerdo-, y creo que quedamos en paz; "cerramos círculos", como se dice. Teníamos una historia referente a la otra persona en la relación, es decir, él sobre mí y yo sobre él, que la otra persona prácticamente desconocía. Gané el buen recuerdo de lo bueno que hubo, y la actualización del cariño.

Decir que nos encontramos podría sonar a que casualmente nos topamos un día. Y no. Yo lo busqué. Le mandé un correo electrónico, me contestó, y nos pusimos al día. Fue bueno. Me dio gusto que hubiera hecho una familia, y que alcanzara metas que le importaban. Me hizo gracia ver en qué seguía siendo como antes. Sobre todo, me hizo verme a mí. Los otros son nuestros espejos, y "un ex" es un espejo valioso porque contiene una mirada del pasado que cuando se actualiza, te remueve algo de la forma de mirarte a ti misma. Puede que pase algo así con los amigos que vuelves a ver después de mucho tiempo, pero es diferente porque a quien ha sido pareja se le conoce en lo íntimo.

Silvia Parque

viernes, 21 de noviembre de 2014

Creamos posibilidades

Tengo clara conciencia de que México no es mi red social en Facebook o Twitter; tampoco es la gente de mis círculos -en general-; pero en todo caso, se parecerá en algo a mi familia extendida: a esa abuela que repetía que el lugar donde vive es seguro como si la desaparición de mujeres no ocurriera incluso en su propia colonia, como si uno de sus hijos no hubiera sido amenazado con un arma por mirar hacia un lado mientras conducía, como si junto a la casa de su nieto no hubiera habido una "casa de seguridad" de secuestradores, como si no hubiera aparecido una cabeza a unas cuadras de su casa, y más, y más...  Sé que la mayoría de las personas que ven "noticias", ven los "noticieros" de Televisa o de TVAzteca, y creen en lo que oyen/ven. Pero saber a cientos de miles de personas en la calle, protestando, no solamente en la ciudad de México, sino en estados conocidos por un ánimo "conservador", me hace pensar que sí está cambiando algo.

El increíble poder de comunicación que internet pone en manos de las personas, hace que se documenten y difundan de inmediato, imágenes de los abusos policiales. Hay series de fotografías en las que se muestra claramente cómo los supuestos manifestantes que llaman a la violencia o incurren en actos vandálicos, son puestos ahí por los que debieran proteger a la gente. Las personas se cuidan, y denuncian que han detenido a uno, que están golpeando al otro, que los granaderos están bloqueando tal paso... Se crea una cobertura de las manifestaciones, paralela y distinta a la que hacen los medios masivos "tradicionales", a los que muchos creemos cada vez menos. El mundo interesado puede conocer lo que está pasando, y desde acá pueden verse muestras de apoyo de lugares lejanos. Hemos creado monstruos, pero también hemos creado posibilidades.

Silvia Parque

jueves, 20 de noviembre de 2014

Frío

Ha hecho frío de modo que traje un suéter grueso todo el día. Usualmente, aunque haga frío en la mañana, hacia mediodía se pone templado de modo que no es agradable andar con un suéter grueso. Puede que sea nada más un frente frío -que habían estado anunciando-, o a lo mejor es que el otoño se va acercando a su segunda parte -esa pegada al invierno-.

El frío me gusta porque me recuerda a mi rancho; pero ahora me pone melancólica -no es que deje de gustarme-.

Cuánto se antoja un abrazo largo...

Silvia Parque

#20NovMx

Miles de personas protestan en las calles de la ciudad de México. Se han difundido recomendaciones para actuar prudentemente en caso de provocación, para ampararse en la ley en caso de detención, etc. La gente se ha organizado para cuidarse entre sí, en un ánimo de hacerse oír pacíficamente. Tan ése es el ánimo, que hay "contingentes" que llevan niños.

Con las muchas diferencias que puedan tener las personas que marchan, sé que la enorme mayoría compartirá la necesidad de vivir en paz, y que han de haber notado, algunos con dolor, algunos en su propia carne, que no hay condiciones para eso. Por eso están en la calle.

Silvia Parque

Comentario sobre la revolución de 1910

La revolución de 1910 buscaba terminar con un gobierno dictatorial para abrirle paso a la democracia, y reivindicar los derechos de las personas de modo que tuvieran acceso a una vida vivible: de ahí la reducción de la jornada laboral, la repartición de tierras y la educación pública. Había que disminuir la desigualdad entre unos cuantos dueños de mucho, y muchos sin nada propio.

Se lograron avances importantes para el desarrollo del país durante el porfiriato: siempre se puede hablar de los logros del gobierno de Díaz en materia de comunicación, citando al ferrocarril. Pero la mayor parte de la gente vivía muy mal. No es que fueran "muy pobres". La gente se adapta a vivir en la pobreza, y por increíble que pueda parecer, la pobreza no es "igual de mala" para todo el mundo, para empezar, porque lo material no significa lo mismo para todo el mundo. El problema es la miseria. La miseria es pobreza sin esperanza y sin sentido, y se acompaña de opresión. Los poderosos deberían tener una "medida" para oprimir, porque la gente aguanta muchas cosas ("vale más malo conocido que bueno por conocer"), pero tiene un límite.

Silvia Parque

miércoles, 19 de noviembre de 2014

De pronto, aparezco

Me pasa inusualmente, que aparezco en lo que supongo es "tercera dimensión". Como si tomara conciencia de mi cuerpo: lo veo y es como si estuviera apareciendo, y como si yo acabara de "ser puesta" en el lugar en el que estoy. Cuando pasa, a veces los colores son más nítidos. 

Silvia Parque

Puedes moverte

Tienes la opción de no jugar.

No estás encadenado a una buena o una mala calificación: tienes la opción de no aceptar calificación.

No es necesario que te esfuerces por saber si te dicen la verdad o te están mintiendo; no es necesario que te gastes en explicar o justificar; puedes salir de la interacción, y eso puede ser una conversación o una relación.

Puedes irte; ni siquiera es necesario caminar.

Solo hay que cambiar de posición, y para eso no hace falta pedir permiso, conseguir aprobación, contar con apoyo, haber ganado o conseguir algo. Es cuestión de definirte bajo tus términos, de cambiar los criterios con los que vas a entender la realidad.

Silvia Parque

La regadera

Me baño con agua caliente gracias a una regadera eléctrica. No gasta mucha electricidad, como alguna gente supone; tampoco es peligrosa (la seguridad depende de la instalación). Sin embargo, este modelo y los otros dos que he conocido, tienen la desventaja de que no son muy potentes, y de que a mayor cantidad de agua, menor temperatura, así que cuando hace frío, no se puede aspirar a tener agua realmente "caliente", a menos que una quiera bañarse por goteo.

Hace años, una mujer extraordinaria para la que trabajé, me prestó su casa, incluido su cuarto de baño -el más grande y elegante que había visto en vivo-. La tina nunca fue una tentación, porque había una especie de cubículo estrecho para la regadera, que con el efecto del piso y las paredes de mármol, hacía una atmósfera perfecta. Ni qué decir sobre el calentador de agua; no tuve el gusto de conocerlo, pero nunca se anduvo con medias tintas: tuve todos los grados centígrados que pudiera desear. Pero lo mejor de lo mejor, era que la regadera estaba descompuesta. Mi jefa la había quitado, dejando solamente el tubo del agua, por lo que una podía sentir un chorro grueso sobre la cabeza. Qué lujo.

Habría que decir que cuando era niña, entraba a bañarme con un envase de litro que llenaba con el agua de la regadera, y vaciaba sobre mi cabeza. Era mucho mejor que todas esas gotitas juntas pretendiendo ser lluvia.

Silvia Parque

martes, 18 de noviembre de 2014

Medicamentos genéricos

No deja de sorprenderme la diferencia de precio entre el medicamento de una marca reconocida y el del genérico. El genérico puede costar menos de la mitad, y eso puede hacer la diferencia entre comprar o no, algo que se necesita. Cuando aparecieron en el mercado, las marcas que vendían genéricos (como la "marca propia" de una farmacia) tuvieron el cuidado de instruir: que no sea una marca reconocida, no es lo mismo a que no haya marca: no comprar productos "sin marca", porque no hay laboratorio que los respalde. Luego aparecieron señalamientos a los genéricos más famosos: los del "Dr. Simi" (AQUÍ una nota del 2001). En el nombre llevaban la mancha: "similar" no es "igual".

A menudo, el producto genérico adolece de "diseño": una enorme tableta para la inflamación de garganta (¡!), una pastillita que deja rastro de un mal sabor en el par de segundos que pasa sobre la lengua. Pero eso es lo de menos; hay medicamentos costosos que no están mucho mejor en ese sentido. Me apura más bien la duda de estar haciendo o no, lo correcto, y de sus consecuencias: entre la cultura de mercado y el conocimiento de que algunos alguna vez -¿muchas veces?- han sido fraudulentos, me pregunto cuando se ofrece, si estará bien elegir el genérico...

Silvia Parque


lunes, 17 de noviembre de 2014

Diga lo que es

Para comunicarnos mejor, es útil decir lo que pensamos. Hacen falta "filtros", por supuesto; si lo que pienso es: "tienes una actitud egoísta con la que no se puede tratar", no va a ser nada útil que lo diga, y menos en esos términos, aunque no sean insultantes. Hay que tener en cuenta los viejos trucos: hablar de una y no del otro, omitir las lecciones y las instrucciones, evitar las conclusiones apresuradas... pero además, creo que es fundamental tener clara la idea que queremos exponer, y exponerla: como es; con cuidado y consideración, pero como es. Las mujeres son acusadas de no hacer esto, pero también se ve mucho en hombres cuando lo que piensan está enraizado en sentimientos profundos, porque muchas veces no están preparados para tratar con sus sentimientos. Creo que en hombres y mujeres, el miedo a la reacción del otro, nos hace dar vueltas a las cosas, tomar desvíos, y evitar el riesgo de la honestidad. Pero no nada más es una "virtud" o algo "bueno"; es útil.

Silvia Parque

No tener idea

Cada cual puede opinar o decir de lo que le dé la gana, aunque no tenga idea. Bendita libertad de expresión. Ahora: dependiendo del contexto, eso será más o menos irresponsable, tonto, cínico o peligroso. A veces, la gente empieza disculpándose: "bueno, yo no sé en realidad de X, pero..." Al menos está puesta la advertencia.

Hago una distinción. Supongamos que en mi blog personal, siendo yo nada más que yo, escribo algo como:
No conozco lo suficiente sobre nutrición, pero creo que dada la evolución del organismo humano, las proteínas animales son en alguna medida necesarias; he leído que un adulto puede pasar bien sin ellas, pero que a los niños les hacen falta mientras crecen. Sé que los vegetarianos pueden tomar suplementos para compensar lo que les haga falta, pero a menos que haya un motivo moral-ético-religioso para no comer 'productos' animales, me parece que es un tanto 'dar brincos, estando el suelo parejo'. 
Es mi opinión, desde mi "cultura general", desde lo que sí conozco de desarrollo humano, y no estoy siendo grosera, agresiva, descalificante, peyorativa, alarmista, etc. Hay una posición "desde mi punto de vista", que no se erige poseedora de la verdad absoluta. Esto debería ser claro en el tono general del discurso, y creo que le hace falta a cualquier discurso, pero más al que es mera "opinión personal"...

Con todo lo que hay en el mundo, no íbamos a limitarnos a tratar solo temas de los que tenemos "certificado de conocimiento". ¿Qué sería de las sobremesas? Simplemente: si hay que tener cuidado con lo que hablamos/escribimos sobre lo que sabemos; más cuidado -y tal vez recato- habría que tener con lo que no sabemos. Aquí cabe mencionar, que la conversación -incluyendo la conversación pública en algún tipo de foro-, resulta amena, estéril o fastidiosa para cada participante, dependiendo de qué tanto se comparta la ignorancia. Tal vez mientras los amigos se acaloran aportando sus conclusiones sobre la mejor manera de impermeabilizar una casa, el que es contratista se aburre soberanamente...

Así que separo de mi señalamiento, a las buenas charlas entre ignorantes al parejo, y a las necesarias charlas de café, en las que hay que encontrar el sentido de la vida o solucionar los problemas del mundo. Las separo siempre y cuando no haya un aleccionador, y nadie se ponga a menospreciar o atacar a otro, sea el otro una persona, grupo, idea o movimiento. Eso me fastidia. Pero lo que más me parece fastidioso, es que aparezca el paquete completo: la creencia de ser "poseedor" de la verdad absoluta, la agresividad o descalificación, y la evidencia de desconocimiento sobre el tema. 

No hace falta cursar una carrera sobre el tema en cuestión -sobran graduados ignorantes de su propia disciplina-. No hace falta haber leído cientos de textos o haber estado en decenas de conferencias. Nada que ver con memorizar datos o citar nombres de autoridades en el tema. Algo de lo que sí cuenta son las  fuentes de información que nos allegamos. Incluso cuando "la fuente" de tu conocimiento es la experiencia, necesitas haber contado con un bagaje de ideas para interpretarla -hasta para darle nombre a la experiencia-. Así que: no creo que alguien sepa, si no ha consultado con el sincero objetivo de conocer, a las fuentes autorizadas por quienes sostienen ideas opuestas o antagónicas a las propias.

Hace poco vi un debate entre un judío y un cristiano, sobre Jesús como "el mesías". El judío conocía de cristianismo y los argumentos de ese cristiano en particular; el cristiano conocía sobre judaísmo y los argumentos de ese judío en particular. Así se puede conversar, discutir, debatir o lo que se ofrezca.  No tienes que haber leído el Corán completo, pero si tus ideas sobre el islam y los musulmanes, provienen nada más de la visión occidental-cristiana del islam y de los musulmanes, no los conoces. Así, he oído/leído críticas o comentarios que menosprecian diferentes prácticas, ritos, movimientos, desde una mirada completamente externa y sesgada.

Silvia Parque

sábado, 15 de noviembre de 2014

Obediencia somática

Por indicación médica, debo disminuir mi consumo de azúcar. No tengo un problema, pero para prevenir: que le baje a mis dosis de dulce, pan y tortillas. Nada de privaciones, solo moderación. Con eso en mente, compré un paquete de mantecadas de chocolate, pre-disposición de que comería solo una de las dos piezas -y la otra, mañana-.

Comí una. Y mi panza rezongó. Puede haber sido porque inmediatamente después, tomé un trago de agua, rápido. A mi abuela le molestaba que tomara agua así: que el agua hiciera ruido mientras bajaba por mi garganta; decía que parecía que venía del desierto, y ponía una cara como si yo el desierto fuera un lugar de mala muerte. Así que tal vez por eso rezongó mi panza. O porque en el fondo, sospecho que pan de chocolate con chispas de chocolate, no es moderación aunque sea solo uno, y mi superyó debía castigarme. En cualquier caso, creo que es obediencia somática.

Silvia Parque

Entre el cielo y el infierno del amor

Creo que no fui la única adolescente que se gozaba y sufría en la "noción" de un amor dramático. Tendrá que ver con las hormonas, seguramente, con el romanticismo agridulce de las películas y canciones con las que una crece -con Candy, por supuesto-. Si una tiene vena dramática, junto con pegado va a llover sobre lo mojado y no habrá modo de secar. Con suerte, los años pasan, y a salvo de la capacidad para la tragedia que puede tener una niña con ganas de mujer -en todos los sentidos-, nos moderamos.

Ya en la juventud, y en los inicios de la edad adulta, según lo loca que esté una, según lo oscuro del lado oscuro, habrá más o menos drama. Al rato, tal vez del mismo modo que el cuerpo no aguanta igual las desveladas o las comilonas, después de los treinta, una se cansa de los tórridos increíbles saltos mortales entre el cielo y el infierno del amor, y por madurez, por agotamiento, o por lo que sea, se le baja al "nivel dramático". Se conoce al amor de otra forma. Se valoran otras sensaciones.

Silvia Parque

Poder sobre la identidad

Hace mucho, mucho tiempo, en una vida lejana, yo estaba totalmente segura de algunas cosas básicas para mi "posicionamiento" en el mundo. Creo que es bueno haber movido las seguridades... y de cualquier forma, era algo inevitable. A veces una pisa en falso, a veces la vida nos sorprende, a veces, simplemente, una cambia, y entonces lo que una sabía sobre sí misma, no puede conservarse idéntico. Es claro que la identidad, si corresponde en algo al ser, no puede ser acabada y rígida. Pero tal como hay convenios sociales para conceptualizar algo de una manera, a fin de tratar con dicho objeto y poder refernirnos a ello, así hay modos de re-conocerse a una misma y reconocer una identidad. Leo en una entrevista a Juan Villoro -sobre otras cosas (nada que ver este tema)-: "Una tía de Jorge Ibargüengoitia dijo más o menos [:] la vida quiso que fuera desgraciada, pero no me dio la gana". Una tiene el poder de concluir sobre una misma.

Silvia Parque

jueves, 13 de noviembre de 2014

Noviembre

Noviembre: mes de antes de diciembre.

Es mi mejor año. Sin embargo, me ha faltado mucho por hacer... de hecho: no hice más que una sola de las cosas importantes que me propuse: dejé el empleo y empecé a trabajar desde casa.

Han pasado otras cosas que permiten que diga sin dudar, que "es mi mejor año". Lo principal es que un domingo entré a una Iglesia, y mi vida completa cambió: mi corazón le abrió espacio a una nueva relación con Dios, y empezó a vaciarse de cosas que le hacían daño.

Cumplí 34 en septiembre, y me encontré cambiando de identidad, reacomodando prioridades, y por primera vez, tratando de ser prudente o sensata -no me queda claro-. Nada es como estaba previsto en mis imaginaciones de niña o de adolescente. Pero está bien.

Me pregunto si vale la pena, a estas alturas del año, volver a las metas que tenía al principio del mismo. Supongo que sí, que dejarlo "para enero" no conviene. Un año se empieza cuando una quiera, y a una edad, no se puede tapar la conciencia de que el tiempo se pasa corriendo...

Silvia Parque

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Notas a partir de lo que circula...

1. Es preciso repetir: no hay nada más 43 estudiantes desparecidos en México. Qué bueno que la desaparición de estos 43, haya removido a la opinión pública. Pero hay miles de desapariciones; las atrocidades son muchas. Tampoco es novedad que haya colusión entre los criminales-evidentes y la autoridad-gobierno. Qué bueno que en este caso, no quede duda. Pero mientras las buenas conciencias vivían en el país de "no pasa nada", esto había estado pasando hace años. Si la sociedad se va a manifestar nada más movida por la sensación y la emoción, al rato se le pasa, como cada vez.

2. Pedir la renuncia del Presidente o del Procurador, no significa creer que sus personas sean depositarias de todos los males de México, ni significa creer que su renuncia solucionará el estado crítico del país (o el "caso Ayotzinapa"). Las peticiones de que renuncie no son de ahora, pero podría bastar "el ahora" para considerar la idea. Si alguien no es capaz de cumplir con las exigencias de su cargo, si no tiene resultados eficaces en un tiempo prudente, ¿por qué habría de continuar en su puesto? Por otra parte: que Fulano De Tal, a título personal, pida la renuncia de cualquiera, por ejemplo, en un tuit, e incluso que cientos de personas coreen "fuera Peña" en una marcha, es poco menos o más, que catarsis.

Silvia Parque

El espectáculo de niños portándose mal: desde dónde

Ayer escribí "El espectáculo de niños portándose mal", señalando que no me parece gracioso ver a niños despotricando en actitud grosera. En los comentarios a la entrada, me situé de acuerdo en que una se preguntaría si esos papás necesitan una llamada de atención, y en que es preocupante ver a los niños formándose así. Aunque lo que escribí es exactamente lo que pienso, quiero aclarar desde dónde lo estoy pensando.

No creo que esos papás hayan estado rascándose la panza, los siete, ocho u once años de sus críos... habrá quienes sí, pero no tendríamos por qué pensar que sea el caso de alguien en particular. Seguramente esos papás y mamás han hecho lo que han podido con los recursos -personales y sociales- que tienen; la mayoría, puede que hayan estado haciendo realmente lo mejor que han podido. Tampoco pretendo que pueda definirse el comportamiento general de un niño por un estallido, por más escandaloso que sea. No me espanto como para ponerle cruces a los niños, o a los papás. Sí le pongo doble tache a la conducta, y a lo que cabe suponer que tiene detrás. Y sí me parece para subrayar en rojo, el fenómeno de considerar "gracioso" el "portarse mal". Porque en todos lados se cuecen habas, pero ¿hay que mostrarlo como un chiste? Hablando de recursos para la crianza, así se van perdiendo recursos sociales.

Por último, reitero -hay varias entradas sobre esta característica mía-: soy o he sido, en alguna penosa medida, una berrinchuda. ¡Y vaya que en su tiempo era difícil que un adulto pretendiera "meterse conmigo"! Así que cuando digo que me parece mal que esos niños se porten como "reyezuelos tiránicos" -usando la frase de Inma-, no lo digo con superioridad moral libre de culpa, sino simplemente, desde mi convencimiento personal de que lo que veo, no está bien, y de que como adultos, tenemos responsabilidad con nuestras reacciones hacia lo que vemos.

Silvia Parque

Tenga cuidado con la crema pastelera

Este es un servicio a la comunidad:

No coma panes o pasteles con crema pastelera, en un plato que no sea desechable. 

Si ha creído que es difícil lavar un recipiente con grasa de un guisado con, por ejemplo, jugosa carne de cerdo, es porque no ha enfrentado el poder de la crema pastelera.

La cremosa cosa blancuzca se unirá a todo lo que encuentre para no desaparecer: se quedará en su fregadero, en su esponja con fibra, en sus manos, en su ropa. El efecto de una sola galleta con crema pastelera en medio, puede durar incontables (2) intentos por traer la limpieza a su cocina.

Piénselo. Cuídese. Proteja a su familia.

Silvia Parque

martes, 11 de noviembre de 2014

El espectáculo de niños portándose mal

Soy pedante, sí: no me hace gracia el espectáculo de niños portándose mal, y si fuera su pariente, me daría pena exhibirlo.

Últimamente pongo atención en las mamás y papás que veo por la calle con hijos pequeños, y de verdad que no juzgo mal a los que tienen chiquillos inquietos, ruidosos, o que parecen de alguna forma descontrolados; así pasa. Pero entre eso, y hacer del mal comportamiento un chiste, hay distancia.

AQUÍ el video del programa de Jimmy Kimmel, en el que se ven las reacciones de niños a los que su papá o su mamá les dicen, que se han quedado sin su botín de Halloween: que papá o mamá se han comido los dulces. No sé si es una mala broma, pero al fin, es una broma. Ya había visto el video de otro año... Parece que entre más grosero el niño, o más descontrolada la reacción, más gracioso. Pero hay cosas de las que, como público, en verdad no me río. Que sean niños no es permiso "para todo". De hecho, aparecen preescolares y un niñito de maternal, con reacciones realmente dulces -valga el uso del término "dulce", en este contexto-. No es cuestión de que tengan un temperamento tranquilo -con el que se nace-: puede verse a un niño evidentemente alterado, que con sus poquitos años se controla para decir "no hay problema" y acercarse a abrazar a su mamá -supuesta perpetuadora del crimen-. Supongamos que esto eso es mucho pedir. En un niño "normal", la bromita provocará reacciones de tristeza y enojo que se traducirán en un exabrupto. ¡Vale! Después de todo: tremenda injusticia. Pero una cosa es alzar la voz para decir: "¡Estoy enojado!", y otra cosa es soltarle una palabrota a tu papá; una cosa es hacer una pataleta en la cama, y otra, arrojar todo lo que encuentres al piso -incluyendo un plato de vidrio-. Entiendo la vena dramática del que reclama: "arruinaste mi vida"; pero hay niños muy grandecitos portándose como pequeños bebés o gritando a sus papás en plan francamente grosero. Eso no me parece gracioso.

Silvia Parque

Muy a menudo

Tengo un tío querido que está muerto (me molestaba la palabra "muerto", pero ya no). Lo tengo, en presente, y más conmigo que antes, porque ahora puede estar en cualquier lado, como el amor -como todo lo que no tiene un cuerpo-.

No podría decir que lo extraño, porque en realidad lo veía poco. Pero siento su falta en el mundo cuando lo pienso, y lo pienso muy a menudo.

Creo que teníamos en común un dejo de estar mal acomodados.

Silvia Parque

La dificultad de la mañana

Siento la mañana menos fría que otras; para mi sorpresa, la ventana de la cocina dice que está lloviendo. Las ventanas de mi casa tienen experiencias diferentes; las del frente no se enteran de que cae agua; la de la recámara, tampoco.

Me muevo despacio y como algo. Mi cabeza sigue algo cansada, pero los ojos están completamente despiertos, aunque los párpados quieran sugerir que tal vez, podríamos ir a la cama otro rato. Con ese "rato" hay que tener cuidado...

Entro al mundo en la computadora, mientras imagino que levantaré ese papel y ese bolígrafo del piso; almuerzo: regreso a bañarme: el banco: ese pendiente que importa... traer comida: recoger aquí: lavar... al menos los calcetines (que pudiera comprarse la energía)...

Mi bata es la prenda más cariñosa del mundo, para mañanas frías, cabezas pesadas, mujeres flojas. No es para dormir, así que no volveré a la cama -cuidado con el "rato más"-. Lavar la cara: vestir: almorzar. Sonreír. Música.

Eso: algo de música.

Silvia Parque

lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Quién dijo?

Algunos diálogos son así:

-Tú dijiste.
-Yo dije que Fulano dijo.
-Pero Perengana dijo que tú dijiste.
-Yo dije que Fulano dijo.
-¿Pero tú dijiste?
-Que Fulano dijo.

Silvia Parque

Sorpresas te dan las entradas del blog

En un blog personal, una se puede dar el lujo de escribir sobre lo que sea. Si el blog no está "monetarizado", es decir, si no está vinculado a anuncios u otro tipo de estrategia para recibir ingresos económicos, con mayor razón, una puede escribir lo que sea, incluyendo cosas que a nadie le interese leer. Puede primar el mero interés de expresar. 

Ahora bien: es de suponerse que, de cualquier tipo que sea el blog, si se le ha hecho público, quien escribe gusta de que le lean -o pretende que eso suceda-; por eso "publica". A mí me da gusto que una entrada tenga más visitas de las habituales, y me he sorprendido en más de una ocasión, con la entrada que me da ese gusto. Porque cabe esperarlo cuando se tratan temas, digamos, controversiales, y cuando se hacen vínculos a algún video -o artículo- que se ha hecho más o menos viral. Pero hay otras entradas de las que una no se lo espera en absoluto.

Silvia Parque

Encontrando a un médico en la era de Internet

Debía encontrar un médico especialista. Lo primero que pensé fue en preguntar a los conocidos de confianza; pero no tenía mucho tiempo, y sabía que las necesidades de atención de mis conocidos, han sido diferentes a las mías. Consideré la distancia hacia el consultorio. Como no tengo coche, puede hacerse muy complicado ir a lugares que queden lejos. Pero tampoco iba a elegir a alguien en quien requiero confiar para hacer un trabajo importante, por el hecho de que consultara cerca de mi casa... que por cierto está lejos de ubicarse en la mejor zona de la cuidad.

Fui a la Sección Amarilla, para empezar por algún lado. El especialista con un consultorio cercano a mi casa, tiene un nombre que no me inspira confianza: me recuerda al Centro de Salud -de atención pública-, en el que he tenido variopintas experiencias inclinadas a "preferiría no regresar". Si alguien piensa que el nombre de una persona no tiene relación alguna con su capacidad, profesionalismo, etc., me declaro completamente de acuerdo. Pero eso sentí, y lo que siento cuenta mucho en las elecciones de mi vida personal. Podía darle una oportunidad -no es que el médico la esté pidiendo...-, pero aunque siempre hay el riesgo de que una quede insatisfecha, prefiero no arriesgarme a pagar honorarios, ya yendo con una mala predisposición. Google Maps me mostró cómo se ve afuera de su consultorio, y la foto también jugó en contra.

Lo más importante era que necesito a alguien cuya "visión sobre la salud", por llamarla de alguna manera, sea compatible con la mía. Así que entré a una página de internet de una organización local que tiene esta visión. Aunque se ofrecen a recomendar médicos, hay que contactarlos para que lo hagan: no tienen una lista desplegada en la página. Tomé palabras clave de los temas asociados con la atención que necesito, desde la visión que prefiero, y Google volvió a remitirme a la página recién visitada, pero a la sección de testimonios. Ahí, una persona comenta su experiencia y menciona a dos médicos; del primero, no dice el nombre, porque terminó dejándolo por razones que yo compartiría, y luego dice con quién fue a parar, y lo bien que le fue. Su descripción toca los puntos clave necesarios para conocer el trabajo -en ese caso- de la doctora.

Esa era la persona que necesitaba. Así que volví a Google, a buscarla a ella. Su consultorio queda prácticamente en un extremo opuesto de la ciudad, en relación al lugar en el que vivo. En camión, tal vez tendría que tomar dos rutas, y tal vez caminar... nada operativo; en taxi saldría carísimo. Extrañamente, la dificultad me hizo confirmar en la sensación, que era la persona a la que quería consultar; como he dicho, lo que siento cuenta mucho. Encontré un foro en el que otra persona la recomienda, y afortunadamente, también relata por qué. Gracias a Google, pude ver que pertenece a un par de asociaciones: una que según yo, aumenta sus credenciales, y otra que me confirma que será compatible con mi forma de pensar; vi que participó en tal congreso, y que además del primer consultorio sobre el que me enteré, atiende en una Clínica mucho más cercana a mi ubicación. Entré a la página de la clínica; me gustó; vi el precio de algunos de sus servicios, y me parecieron razonables. Finalmente, entré al perfil de Linkedin de la doctora. Ahora voy a hacer una cita.

Pensé en qué importante es ahora, la "cara" del profesional que se muestra en Internet, en qué importante puede ser que las recomendaciones se hagan públicas...

Silvia Parque

sábado, 8 de noviembre de 2014

Un análisis sobre la persona del Procurador, ante su última conferencia de prensa

AQUÍ, el Dr. José Antonio Lara Peinado hace un análisis "psicoanalítico" del Procurador de la República, ante su última conferencia de prensa. Me parece muy interesante.

  • No suscribo cada palabra, sobre todo las sentencias predictivas -tampoco niego-. 
  • Su falta de "la menor duda", la emoción alterada en su voz, y expresiones como "sujetucho" o "discursito", me provocan reticencia; sería interesante escucharle cuando se le pase la "náusea". 
  • En líneas generales y como una "primera lectura", me parece correcto. Muy buena, la descripción de la actitud del Procurador: completa y justa. 

Silvia Parque

Ser "suficiente"

Hace unos días vi Mom's night out (feamente traducida como Desmadre de madres). No sabía que era una "comedia cristiana" hasta hace un momento que la busqué en Wikipedia, con la esperanza de que tuviera otro título en español. Según leo, tuvo pésimas críticas; pero a mí me gustó porque me entretuvo, me hizo reír, y al final, me ganó con lo que transcribo:
Protagonista:   No puedo. Siempre pierdo el control. Por más que trato, por más que doy, simplemente nunca soy suficiente.
Tatuador Motociclista:   ¿Para quién?
P:   ¿Qué?
TM:   No eres suficiente, ¿para quién?
P:   Pues... para Sean, para los niños, para mi madre, para Dios, para todos, no sé...
TM:   ¿Para ti? No eres suficiente para ti.
[...]
TM:   Mi mamá tenía tres trabajos [...] La esperaba todas las noches porque llegaba a casa, me acostaba y me decía una cosa; me decía lo mismo cada noche: "Él te ama, Charles. No importa quien seas, no importa qué hagas, ni qué tan lejos huyas; Jesús siempre estará amándote con los brazos abiertos, solo por ser tú". Yo sonreía y me dormía... Vi una cosa en Pinterest el otro día. Era un águila, solo cuidando a su cría. Es hermoso ver una de las creaturas del Señor solo haciendo aquello para lo que fue creada; solo siendo un águila. Y eso es suficiente. Todas ustedes pasan mucho tiempo torturándose. Debe ser agotador. Déjame decirte algo, muchacha. Dudo que el Señor haya cometido un error haciéndote la mamá de esos niños. Así que solo sé tú. Él se encargará del resto.
Cuánto tiempo puede una torturarse por cómo debió ser, por cómo debería estar siendo, por si tal vez la forma en que creemos que debemos ser, no es la que debería ser... Algunas, tomamos un montón de consignas que no juegan a nuestro favor, y nos las apropiamos de modo que conseguimos una vara enorme para medirnos y golpearnos con ella, por insuficientes. Pero no tiene que ser así.

Silvia Parque

El sentimiento de ofensa por cosas relacionadas con la fe

Me ofendo poco fuera de la familia, y creo que incluso en familia, me ofendo poco -puedo sentir otras cosas negativas, pero no suele ser un sentimiento de ofensa-. Por lo que -de verdad- no se me da ofenderme, es por cosas relacionadas con mi fe, y noto que es una cuestión por la que alguna gente se ofende fácilmente y llega a ofenderse mucho.

Creo que algunos se ofenden por extensión: piensan que si se agravia a Dios -a su Dios- o a lo relacionado con lo divino, han de ofenderse en solidaridad, o piensan que son también ofendidos por ser parte de la familia, como cuando una oye que hablan mal de su mamá o su papá. Yo, en principio, no creo que se pueda agraviar a Dios. Si pasa un loquito por la calle y me saca la lengua, no me siento ofendida; es un loquito y yo soy una persona cuerda; así: para quienes creemos en Dios: se trata de Dios: no un rey, sumo sacerdote, emperador, o un dios: sino Dios Todopoderoso. ¿Qué le pueden hacer los intentos de agravio? ¿Cómo podría sentirse ofendido?

Efectivamente hay actos y dichos que pueden ser irrespetuosos, y existen las intenciones ofensivas. Pero creo que lo que hay, en la mayoría de los casos, es simplemente un no compartir significados y sentidos. Cierto que desde mi punto de vista, una persona educada es capaz de entender el significado y sentido que algo tiene para otra persona, y de respetar eso. Para mí, el objeto ritual de una tribu puede ser un cuenco de madera y nada más, pero voy a respetar lo que es para quienes le han investido de significado y sentido, y trataré el objeto con el decoro que marquen ellos. Si voy a una ceremonia católica, no tengo que compartir las creencias que se juegan, para permanecer en la actitud que corresponda al lugar y momento. En el parque frente a mi casa, celebran misa los domingos: creo que lo educado es que los que pasan por ahí, no hagan nada que pueda ser disruptivo. ¿Que no tienen que dejar de hablar groserías, si van pasando por la acera del parque? Pues no: nada los obliga. Sería lo educado y considerado; si deciden no hacerlo, entenderé que ejercen su derecho a ser maleducados y desconsiderados, y no me sentiría ofendida por eso -considerando que fuera católica-; mucho menos, personalmente ofendida.

Además, yo creo que hay criterios que no aplican para el no creyente, o para quien no profesa la religión del eventualmente ofendido. En congruencia con lo que se piense o se sienta, es normal sentir aversión o simplemente, elegir no tener relación con algunas expresiones; pero mientras éstas no le sean impuestas a la persona, ¿por qué le van a causar problema? Son expresión de otro sistema de valores: uno que no es el propio. En ese sentido, he visto u oído muy-muy pocas cosas de las que pueda decir: sería bueno que esto dejara de existir en el mundo. La mayoría de las expresiones que son tachadas de ofensivas en relación con lo religioso, espiritual, etc., son simplemente expresiones fuera de lo que un grupo considera correcto o aceptable.

Silvia Parque

viernes, 7 de noviembre de 2014

Muchas preguntas sobre cosas importantes, en la vida personal

Creo que en la vida personal, cuando tienes muchas preguntas sobre muchas cosas importantes, no es el momento de buscar respuestas. Es agotador haber llegado a una buena pregunta; si han sido muchas puede ser extenuante; hará falta descansar. El descanso abrirá espacio para que vayan surgiendo respuestas -sin buscarlas-, pues las preguntas contienen, al menos, la dirección de éstas (como en la investigación científica: un buen planteamiento de problema es el 70% de un proyecto de investigación, y "marca" el curso de la investigación, de ahí que sea gran parte de la investigación en sí misma).

Muchas preguntas sobre cosas importantes, personales, son la expresión de una crisis. De ser posible, hay que tomarlas con calma, dejarlas estar por ahí, rondando, contemplar cómo van haciéndose específicas, cómo van estando más presentes, hasta que se convierten en respuestas, y se da un cambio.

Silvia Parque

Una conferencia de prensa y la idea de derrumbar

Yo no tengo sentimientos nacionalistas. No moriría por la patria, el honor, ni nada por el estilo. Pero estoy viendo la Conferencia de Prensa del Procurador de la República, a propósito de los "avances en las investigaciones" en relación con la desaparición de estudiantes en Guerrero, y se me vino a la mente:

              Antes, Patria, que inermes tus hijos
              bajo el yugo su cuello dobleguen,
              tus campiñas con sangre se rieguen
              sobre sangre se estampe su pie.
              Y tus templos, palacios y torres
              se derrumben con hórrido estruendo
              y sus ruinas existan diciendo:
              de mil héroes la patria aquí fue.

              Himno Nacional Mexicano

Silvia Parque

jueves, 6 de noviembre de 2014

Hasta aquí

Es difícil poner algunos "hasta aquí". ¿Cuántas veces vas a intentar algo, antes de darte por vencida? Algunas cosas son a morir... así luchan algunas personas contra el cáncer: un día y otro día de lucha, y la muerte les vence pero ellos no se dieron por vencidos. ¿Cuánto tiempo se persigue un sueño? ¿Cuántas veces se recomienza una relación? ¿Cuánto es demasiado? Algunos preferimos ser vencidos antes que darnos por vencidos. Yo históricamente he pensado que si requiere demasiado esfuerzo, no era para mí. Pero hay cosas que valen la pena, y cosas en las que te va la vida.

Silvia Parque 

Notar el cuadro completo

Me parece importante hacer matices y notar el cuadro completo cuando valoramos algo, mucho más cuando "valoramos" a alguien. Contrario a lo que consignan algunas frases comunes, el que se porta mal en un lado puede portarse bien en otra parte. Un mal empleado puede ser un buen esposo; un mal esposo puede ser un buen padre; una mala madre puede ser una buena hija; puede ser difícil de creer porque asumimos que se tiene una característica o falta esa característica; pero somos tan complejos que es posible manifestar tal cosa en un contexto o situación, y tal otra, en otro.

Notar el cuadro completo con las ideas, pasa por entender de dónde vienen y qué es lo que implican: buenos proyectos o programas, no tienen origen simplemente en buenas intenciones. Hay que pensar cuál es la idea de sociedad y de sujeto social, en la que se basan; qué principios les sostienen, y qué repercusiones a largo plazo traería su implementación. Cuando se conoce la propuesta nazi de la Alemania de antes de la guerra, una persona objetiva nota que es algo "bueno" para un país en dificultades. Pero no todo lo que resulta bueno para unos, es bueno para otros; no todo lo que "resulta bueno para unos" es correcto...

Silvia Parque

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sobre las papas

Estas son las verdades sobre las papas en mi cocina, que a nadie le interesan:

- Aprendí que las papas que se ponen verdes son tóxicas: me dijeron que muy pero muy peligrosas, así que ahora cuando escojo papas, las examino minuciosamente buscando la mínima superficie con el mínimo tono verdoso.

- Pongo a cocer las papas con cáscara, porque sin cáscara es más fácil que se deshagan cuando están cocidas. Me sorprendió ver a personas poner a cocer papas sin cáscara.

- Casi nunca las lavo bien, con el pretexto de que usualmente voy a pelarlas. Pero habría que lavarlas bien, con estropajo y todo.

- En platillos donde hay papas en el guiso, prefiero medio cocerlas solas, antes, para ahorrar tiempo cuando se mezclan con otros ingredientes.

Silvia Parque

Observar: cuidar, vigilar

Un grupo de estudiantes, desde diferentes países, advierte que El mundo está observando a México, en relación con la desaparición de estudiantes en Guerrero. No quiero banalizar, pero aprovechando que este es un blog personal, cuento que me acordé de una escena de una vieja telenovela: la madre de la protagonista le decía que si le hubiera contado sus dificultades, la historia habría sido distinta y no estaría sufriendo. Por las noches, evitamos las calles oscuras; podemos dar un rodeo para ir por las calles iluminadas. ¿Y qué tal la cara de un bebé que ya camina, cuando voltea a ver si lo están viendo, antes de tocar eso que probablemente no debería tocar? Es importante que haya alguien viendo.

Me choca la idea de la vigilancia, pero he aprendido a valorar el cuidado. La vigilancia es opresiva. Nada más nefasto, laboralmente, que tener a un jefe viéndote teclear cada palabra de un informe: estar bajo la lupa, lo menos que hace, es entorpecer. Hay vigilancias necesarias, sin embargo. Aunque no estoy de acuerdo con el tratamiento conductista para los trastornos alimentarios, hay una parte de estos tratamientos, creo que bajo cualquier corriente, en la que vigilar qué se lleva a la boca la persona -y qué mastica, traga, digiere, asimila...-, puede salvarle la vida. Hay autoridades y políticos a los que hay que tener vigilados. Hay gastos públicos que habría que fiscalizar peso por peso. Creo que hay que pensar en dónde es necesario qué cosa; hay que vigilar al monstruo peligroso y cuidarnos entre nosotros. Por eso es importante vernos y que nos vean. Grabar abusos policiacos con los teléfonos celulares, por ejemplo, hace "aparecer" el hecho ante los demás, al registrarlo. ¿Cuántas veces "tapar lo malo" que ocurre en una región, para proteger el turismo o las inversiones, es eliminar a las personas?

Qué bueno que estén observando este país. Claro que siguen ahí las ruinas arqueológicas, las playas preciosas, la comida incomparable; claro que siguen aquí millones de personas que trabajan y que toda su vida lo único que han hecho es eso: trabajar para sacar adelante a sus familias. Sigue habiendo niños aprendiendo en las escuelas, muchachos creando tecnología, artistas de los que hay pocos en el mundo. Pero qué bueno que el mundo esté observando lo malo, porque no se puede permanecer como si eso fuera normal.

Silvia Parque

martes, 4 de noviembre de 2014

El extraño miedo que siente otra persona

A las personas puede darnos miedo cualquier clase de cosa.

Cuando miramos el miedo del otro, no juzguemos el objeto que atemoriza: grande o pequeño, objetivamente peligroso o no, ridículo o macabro; observemos al niño en la persona temerosa. Siempre somos niños cuando tenemos miedo de verdad.

Silvia Parque

La persona introvertida con la gente

Es fácil interpretar una actitud introvertida como arrogancia o desprecio hacia los otros. Habría que dar el beneficio de la duda a las personas que parecen serias o adustas...

Cuando era niña me resultaba difícil relacionarme con las demás personas, de modo que me sentía incómoda en la mayoría de las situaciones sociales; no era nada "contra" las personas, pero a menudo se me trataba como si estuviera siendo despreciativa -luego, sí tuve una listita "contra las personas" y sí me hice despreciativa; pero al principio, no-. Lo más frustrante es que a veces estaba pasándola bien, o al menos nada mal, y llegaba algún adulto a alentarme a "relacionarme y disfrutar", de modo que el mensaje implícito era que mi actitud estaba mal. Y tal vez no tenía la mejor actitud, pero tampoco era la mala actitud que ellos creían, ni se me iba a "quitar" con la instrucción: "cambia".

Hace poco estaba en un evento, pasándola bien con normalidad, y la anfitriona me invitó tres veces a integrarrme a los demás. En la tercera ocasión, le pedí que no se preocupara, y señalé que estaba "muy integrada". Por el contexto y la persona, sé que le movía un sincero interés de que todo saliera bien y de que yo estuviera a gusto. Por supuesto, no siento lo que sentía cuando era niña, para empezar porque no había ni rastro de estarme juzgando como "malencarada"; pero me lo recordó. Digamos que con buena voluntad, la persona introvertida puede parecer triste o distante. Pero habría que ver cada caso particular.

Silvia Parque

La bebé haciéndose quien es

Mi pequeña sobrina de seis meses, finge que tose.

No sé si decirlo sin más, podrá comunicar lo grande que es la cosa. Quien tiene o ha tenido niños, entenderá que quienes la amamos, nos fascinamos porque ha bostezado, ha balbuceado, o simplemente: está ahí. Pero quitemos la parte sentimental.

La bebé, como todas las bebés: come, ensucia pañales, duerme, conoce el mundo con la boca, y como ella sola, tiene una hermosa sonrisa y estira los brazos hacia su mamá cuando la ve... Quiero decir que, como todas las bebés sanas, gracias a Dios, hace lo esperado para su edad: toma el biberón con sus manos, por ejemplo: esa clase de cosas que significan que su cuerpo está creciendo y desarrollándose adecuadamente. Ya eso es una maravilla. Pero verla crecer como persona es mucho más impactante -para mí-. Es enorme. Tiene preferencias que van siendo claramente expresión de subjetividad, es decir: que se separan de las asunciones e interpretaciones de mamá y papá. Está lejos del animalito humano que lloraba por las noches, recién acabado de llegar al mundo. Y en una abrumadora muestra de su inteligencia: juega a fingir que tose. Así de grande, la gracia de Dios.

Silvia Parque

lunes, 3 de noviembre de 2014

No estaba de humor

No estaba de humor. Tal vez no estoy de humor en este momento, pero me siento bien...

Bueno: pues esta mañana, no estaba de humor y me sentía mal, nivel "nadie se acerque". A pesar de que tengo muchas cosas por las cuales estar agradecida, y más de un par son realmente grandes y buenas, como para andar de fiesta... pues no estaba de humor. Así pasa a veces. No me sentía físicamente bien, tomé lo peor de mi alrededor para evaluar el día, y tuve un pleito que aderecé con todas las verdades lastimosas que pude encontrar. Así que me sentí frustrada y triste, y supongo que hice un berrinche, porque decidí permanecer así.

Por supuesto que cuando una se siente mal, quisiera sentirse bien; pero casi siempre una quisiera ser salvada sin pasar por el esfuerzo de respirar profundo y cambiar el gesto. Me consta que hay condiciones en las que no se puede cambiar el ánimo -y hay que buscar ayuda-; pero muchas veces -y éste era el caso-, una sabe -aunque sea en el fondo- que sí se podía... Así que me instalé en el berrinche, rechacé la mano que se me extendió, lloré, me dolió la cabeza, me sentí culpable, y alguna otra cosa para terminar el cuadro patético. Pero debía revisar mi correo electrónico, así que vine a la computadora, me comuniqué con las personas, y el mundo se hizo más amplio. Fui por galletas, y la gente afuera, el sol (mi casa está fría), el parque y la tienda, ampliaron el mundo un poquito más.

Entonces vi uno de esos videos de  Upsocl, que este sitio postea en mi muro de Facebook. Perdí el enlace, pero es un video de un programa, supongo que de Estados Unidos, que se llama algo así como "¿Qué haría usted?" Una cámara escondida graba a las personas atestiguando cómo alguien recibe un trato injusto o al menos, desagradable. Esta vez, un cliente negro se negaba a ser atendido por un peluquero blanco (ambos, actores). No me llamó especialmente la atención, y adelanté los pocos minutos que duraba el video, casi hasta el final. Volví a ponerle play, donde vi a una mujer de mediana edad, hablar con el "cliente racista". En resumen, le invitó a conducirse por el amor y no por el prejuicio; serenamente, pero con firmeza. Luego aparece el anfitrión del programa, y habla con la mujer. Ella dice que es Pastora, que predica. Él pregunta: "¿Qué estaba predicando hoy?" Y ella responde: "Aceptación".

Alguien me dijo un día que veo señales por todos lados, porque quiero verlas. Yo le dije que él no las ve porque no quiere verlas.

No me puedo sentir mal cuando entro en la presencia de Dios. No es que consiga sentirme bien, sino que todo está bien, como si la realidad entrara en orden, con lo que sea que esté ocurriendo. Así que, me sienta como me sienta, la oración me pone bien. Pero hoy no quise hacer oración. No quise poner una canción de alabanza o leer un poco de la Biblia, o nada que tuviera que ver con Dios. Pasé por las postales cristianas en mi muro de Facebook, un poco como adolescente ante las notas de su mamá, pegadas en el refrigerador. Dios puede estar en todos lados, pero una persona en mi circunstancia, no entra en comunicación con Él a menos que se "ponga en situación de conversación", es decir, a menos que abra un espacio de silencio interior, y entre en disposición al diálogo. Y yo no tenía ganas de eso, ni de nada. Como por no dejar, dije: "Dios, arregla esto por favor", y me acurruqué en la cama... Pero debía revisar mi correo, y vine a la computadora (en realidad, traje la computadora a la cama).

Vi a esa mujer hablando conforme lo que Dios puso en su corazón, sin condenar al tipo, mencionando respetuosamente que lo que él hiciera finalmente era su elección, y me sentí "llamada" (que eso era para mí). No diría que entré en paz; pero, digamos como dicen por ahí: "me aquieté". Al menos en la parte que oí de lo que dijo al supuesto cliente, no usó la palabra "Dios", ni mencionó un versículo de la Biblia, ni nada por el estilo, así que cuando dijo que era Pastora y que estaba predicando aceptación, me removió. Dios estaba siendo tan bueno conmigo, que aún siendo Él, Dios, y yo una berrinchuda, buscó el modo -como tantas veces- de acercarse a tocar mi puerta, para poder entrar y aliviarme, del modo en que yo iba a poder escuchar y dejarle hacer. Así se porta Él.

Silvia Parque