jueves, 31 de julio de 2014

Resistencia

Tres tijeras estaban junto a mí; yo estaba ocupada en otra cosa, y una parte de mi mente las quiso quitar de la esquina de la mesa, supongo que para ponerlas en su lugar, pero no recibí tal indicación, así que las tomé, metiendo mis dedos por sus orificios para dedos. Cuando observé mi mano, vi que era bonito, que dos estaban bien tomadas, como listas para trabajar, y la tercera había entrado en el conjunto nada más con uno de sus agujeros. Se sentía bien. Coloqué correctamente la tercera tijera; las abrí y las cerré, pero no por completo, sino hasta donde los instrumentos opusieron resistencia. Es muy placentero. 

Silvia Parque

Silvia adulta en internet

Tengo tres cuentas de correo electrónico. En uno de ellos, me doy el lujo de revisar cada día el "Correo no deseado". Ayer encontré, del remitente MeGustas, un mensaje con el siguiente asunto:

"un plan interesante ;-)" 

¿A alguien podía parecerle que eso iba por buen camino? Es decir, ¿a alguien, además de mí? Porque a mí me pareció amable, y por lo tanto, digamos, con alta probabilidad de ser algo bueno.

Abrí el correo, y vi que la dirección electrónica del remitente es "trabajar@trabajar.com". Supongo que pensé que trabajar es algo serio, así que la cosa tendía a lo bueno y a lo serio.

Entonces hago click para descargar el atractivo ofrecimiento que están a punto de hacerme.

Silvia Parque

Tú, Claudio

"Yo, Claudio" me ganó desde sus primeras líneas:
Yo, Tiberio Claudio Druso Neo Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes, amigos y colaboradores como "Claudio el Idiota" o "Ese Claudio", o "Claudio, el Tartamudo" o "Clau-Clau-Claudio", o, cuando mucho, como "El pobre tío Claudio", voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida.
Sin embargo, leí despacio, dejando días entre un avance y otro. Hasta que llegué a la mitad. Entonces ya éramos Claudio y yo, hasta la noche de antier, en que de plano fue difícil contentarme con dormir sin haberlo terminado, y la noche de ayer, que lo retomé aunque estaba realmente cansada.

Ahora viene mi confesión de hortera.

Primero, disfruté mucho los imperios de Tiberio y de Calígula. Qué manera genial de decir las cosas. En momentos cruciales, hace la magia de El bebé de Rosemary, dejando que la mente/intuición del lector/espectador, sea la que acomode lo superlativo. Pero yo quería llegar al imperio de Claudio. Me apena porque me siento como quien espera instrucciones para matar pajaritos, en Matar a un ruiseñor -que no he leído-. Justo ayer por la noche, antes de las páginas finales, leí en la solapa del libro, que Graves escribió "Claudio, el dios, y su esposa Mesalina". Me sentí estafada. Traté de consolarme entendiendo que no es un libro dividido en dos, que son dos libros completos por sí mismos. Ahora que releo sus primeras líneas, caigo en cuenta de que podía estar advertida, con eso de que "no hace mucho, fui conocido de mis parientes". Pero la verdad es que me sentí como al salir de la primera película de El señor de los anillos: ¿cómo que no me van a decir más?

Silvia Parque

miércoles, 30 de julio de 2014

Al interior de la bolsa negra

Tengo tres bolsas de mano: una café, una en la que predomina el azul, y una negra. Mi bolsa negra, como muchas, tiene dos compartimentos interiores: uno para el celular, y otro con cremallera; este último tiene un agujero. El agujero lleva a un espacio entre la estructura de la bolsa que se toca por fuera, y el fondo de tela de la bolsa, que se toca por dentro.

Muy de vez en cuando, "hago limpia" de las bolsas, para deshacerme de servilletas arrugadas, envolturas y tickets abandonados. Cuando es el turno de la bolsa negra, extraigo lo que se haya ido por el agujero -siempre se ha ido algo por ahí-. Uso la palabra "extraigo" porque es toda una operación, meter el dedo índice y tentar hasta dar con un objeto, y luego arrastrar hacia afuera.

Tentar con la yema del dedo es casi escalofriante. Las sensaciones dan para cualquier clase de hipótesis. Hoy toqué primero algo de superficie tan lisa que el dedo podía haber resbalado: una mica de mis lentes anteriores -luego apareció la otra-. Después sentí algo extraño, que desde el principio se reveló orgánico; parecía un trozo de galleta pero era el corazón de una manzana.

Silvia Parque

Si al César lo que es del César...

Creo en Dios. Ahora tengo una relación personal con Él. Es una cuestión de fe.

He hablado antes de este tema, pero ahora lo hago asumiéndome cristiana. El punto es: la fe no necesita explicación; pero además: es un poco lamentable que explicaciones que pretenden demostrar la existencia de Dios, y son básicamente retórica construida con falacias lógicas, se empleen para sostener la fe, pretendiendo que su conclusión quede como verdad objetiva demostrada en el ámbito de la razón -tal como conocemos ese ámbito-. No estoy hablando de los discursos sobre la existencia de Dios, de los testimonios de su presencia o de la descripción del modo en que alguien entiende que Dios existe; eso es otra cosa. Señalo, simplemente, que no conozco un solo argumento lógicamente válido que "demuestre" la existencia de Dios, que no sea descartable -puede haber argumentos que no conozco, por supuesto-. Usualmente no discuto ni pongo en evidencia las falacias, porque respeto si la fe de otro se sostiene en una racionalización. Pero creo que, si al César lo que es del César, a Popper lo que es de Popper.

No se sustituye a la revelación, con la razón. La convicción de la fe, viene de la fe.

Silvia Parque

Los niños hacen ruido

Ayer, estaba a punto de ocuparme, cuando empezó una tormenta de ruido. Segundos de estrés se acumularon, uno tras otro, mientras los niños de la casa de abajo se regocijaban aplastando botellas de plástico. Su mamá salió a preguntar qué estaban haciendo, y en la voz era evidente que la mujer estaba entrando a la misma dimensión "que alguien pare esto", en la que estaba entrando yo. Pero no había por qué reprenderles; probablemente, ella misma les había pedido que hicieran lo que hacían; así que no les dijo más. Y la verdad es que no duró mucho tiempo más, pero los adultos tenemos alguna atrofia que nos impide disfrutar el estruendo. Tampoco es que el par de ruidosos, saltara y riera mientras cumplía su tarea; pero tenían que estarlo disfrutando mucho, para haber encontrado cómo hacerlo de forma tan escandalosa.

Los niños normales hacen ruido. Tienen que educarse para no ser impertinentes, para considerar los tiempos en que la mayoría de las personas duermen o trabajan, o esas cosas que nos dan permiso para pedir que no haya ruido alrededor. Pero los niños hacen ruido, y ya que hay niños en el mundo, y durante una temporada están de vacaciones: toca pasar por el ruido.

Silvia Parque

martes, 29 de julio de 2014

Apuntes de la conferencia de Carlos Kasuga, 2a parte

Vi dos veces ESTA conferencia de Carlos Kasuga, dirigida a empresarios. La segunda vez me propuse compartir algunas cosas que me llaman la atención, y hoy termino de hacerlo, en esta segunda parte de mis apuntes. Como había aclarado, no comparto su cosmovisión; pero sí creo que hay mucho aprovechable en lo que dice. Esta entrada, pues, tiene sus ideas y sus palabras; las citas textuales están entre comillas, pero todo es suyo, así que también pueden colarse frases tal cual las dijo, que no estén entrecomilladas.

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Según el sr. Kasuga, los siguientes son tres problemas de México, que si no se resuelven de raíz, harán muy difícil que el país salga adelante:

1. No somos autosuficientes en alimentos. Esto hace que perdamos independencia.

2. La sociedad admira al que tiene, y no al que es. Por eso no se admira sino a quien logra éxito material, incluso cuando lo haya obtenido ilegítimamente, de modo que por ejemplo, el profesor -que gana poco dinero-, no es reconocido a pesar de que su labor es fundamental para que el país genere riqueza.

3. Se toman decisiones sin sentido en materia de economía. Nadie se sacrifica para el beneficio de la comunidad en la que está desarrollándose. Al contrario: un empresario japonés es capaz de contenerse para dedicar todas sus ganancias a la reinversión, mientras su empresa está creciendo; del mismo modo, no se permite a sí mismo ganar más de siete veces lo que gane el empleado con menor jerarquía.

Las empresas japonesas llegan a ser grandes, porque su valor más importante es la gente: su gente. El trabajador debe recibir educación, sueldo moral, y apoyo para crecer. No es el dinero lo que motiva a la gente; no importa cuánto se gane: nadie está contento con su sueldo; lo que sí motiva es el sueldo moral: el reconocimiento, el agradecimiento; eso que hace a las personas sentirse útiles, respetadas y queridas.

Silvia Parque

Ejercicio en la oscuridad

No está a discusión que Silvia haga ejercicio temprano, antes de cualquier otra cosa. Doy gracias mientras me visto, y empiezo a moverme: si no es de inmediato, se me hace difícil empezar. Así que, lo más que puede haber entre el espacio de vestirme y hacer ejercicio, es medio pasarme un peine por el cabello, o ir al baño si hay necesidad. Pero resuelvo que no es necesario levantarme a las 5:30, sobre todo considerando que no es posible dormir antes de la medianoche. A las 6:30 estaría bien, e incluso podría ser a las 7:00; de ese modo descanso suficiente y puedo empezar a ser productiva a una hora decente. Sin embargo, a esas horas ya es oficialmente la mañana...

A mí me gusta ver el cielo oscuro mientras flexiono las piernas. Me gusta oír los ruidos de la calle antes del día. Y me gusta mucho que no haya gente; acaso alguien más en su propia rutina, o todavía alguien más, pero cada cual en lo suyo, como si de noche fuera educado no saludarnos.

Silvia Parque

Abrir una llave de agua

No tengo agua corriente en la casa; quiero decir: si abro alguna de las llaves, no sale agua. La cortaron. Vinieron dos hombres con buenas maneras, y me anunciaron que la cortaban porque se deben/debían once meses del pago del servicio. No di guerra; les dejé hacer. Busqué a mi vecina de abajo, que es la encargada de hacer los pagos de servicios, y cuando la encontré, al día siguiente, me dijo que no me preocupara, que todo estaba pagado y ella lo arreglaría. Nos acabamos el agua del tinaco -que duró tres días-, y ahora llevo dos días y medio sin bañarme. No soy tan limpia, pero dos días y medio es bastante, hasta para mí.

Al principio, al ver que teníamos agua, gracias al tinaco, no me preocupé. Cuando no hubo más, sí dejé pasara la preocupación; se coló entre el desánimo y la molestia; me puse quejumbrosa y eso fue la gota que derramó el vaso: no me gusta quejarme. Así que di gracias porque no ha faltado agua para beber, y nos las hemos arreglado con el baño. Aprecié lo genial que es, que las tortugas sean animalitos de acuario que pueden estar buen rato "en seco". Y sobre todo, valoré la lección de que eso cotidiano que a veces desperdicio, sostiene mi modo de vida. No vuelvo a dejar de maravillarme cuando abra una llave, y salga agua.

Silvia Parque

lunes, 28 de julio de 2014

Apuntes de la conferencia de Carlos Kasuga

Vi dos veces ESTA conferencia de Carlos Kasuga, dirigida a empresarios. La segunda vez me propuse compartir algunas cosas que me llaman la atención, y hoy empecé a hacerlo. Es un discurso conservador, salpicado de elementos patriarcales, como corresponde a su ideología progresista. No comparto su cosmovisión; pero sí creo, que de los conceptos alrededor de la "calidad total" pueden filtrarse elementos enriquecedores. Esta entrada, pues, tiene sus ideas y sus palabras; las citas textuales están entre comillas, pero todo es suyo, así que también puede haber frases tal cual las dijo, que no estén entrecomilladas.

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Hay cuatro ámbitos a tener en cuenta, al crecer hacia la calidad, en lo personal, familiar, empresarial:
- Bien ser. Ser puntuales, honestos, trabajadores, disciplinados, estudiosos...
- Bien hacer. Realizar cada actividad a conciencia. Es dar de nosotros, de nuestro bien-ser, en lo que hacemos. Esto permite lo siguiente:
- Bien-estar. La satisfacción de haber dado lo mejor de una misma. Solamente así tiene sentido el último aspecto:
- Bien tener. Conseguir legítimamente, y disfrutar.

"El que cumple sus obligaciones y da más de lo que debe, convierte su mundo en un paraíso. El que solo pide y solo exige, convierte su mundo en un infierno". 

"No saben ustedes la energía que irradiamos nosotros con nuestra actitud. Cómo nos paramos, cómo nos sentamos; todo es energía [...] Cada uno de nosotros es un sol que irradia energía todos los días. Si das alegría, la vida te regresa alegría. [...] Si eres miserable, la vida te regresa puras miserias [...] Por eso la gente miserable es cada vez más miserable. A la vida [...] hay que darle de más, siempre, para que te regrese al triple, todo lo que tú estés dispuesto a darle". 

Porque lo más importante es el "bien ser", la educación es sustancial; pero no la transmisión de conocimientos, sino la educación formativa. Asi, por ejemplo, en el Liceo Mexicano Japonés: "Son los mismos chicos los que hacen el aseo de su escuela [puesto que] la calidad empieza siempre desde la limpieza". Porque el ejemplo educa, es trascendental la conducta de las "cabezas" de una organización: "Los pescados se pudren por la cabeza, nunca por la cola".

La clase de persona que vive el "bien ser", no puede sino "bien hacer", y por tanto, aprovecha la vida. Kasuga plantea que cuando nacimos, "nuestros padres nos abrieron un cuentón de medio millón [...] de horas vida; depende de cada uno de nosotros si las gastamos o las invertimos". La niñez y la adolescencia son etapas subvencionadas para prepararnos; si las invertimos, cosechamos buen fruto; si lo desperdiciamos, la vida lo cobra.

Cuando llegaron a México los inmigrantes de Japón, de la generación de los padres de Kasuga, no llegaron con dinero, ni con títulos universitarios; no sabían ni hablar bien español; pero trabajaron durante catorce o dieciséis horas diarias para conseguir sus objetivos, y el trabajo extra hizo la diferencia, porque la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario, es precisamente el "extra". Son personas fuera de lo ordinario las que son capaces de llevar el "bien ser" hasta sus últimas consecuencias; como ejemplo, cuenta Kasuga que en Japón, después de las diez de la noche hasta las seis de la mañana, no vuelan aviones que hagan ruido, para no interrumpir el sueño de los bebés, los ancianos, los enfermos. Este respeto por los demás es parte de una cultura en la que la gente puede tener confianza en los otros. "Confianza es una fianza moral". En México, el respeto a la norma en favor de los demás, se considera una evidencia de "ser listo" o "tener suerte"; se festeja cuando el niño o el joven consigue algo de modo ilegítimo; pero eso hace que desconfiemos los unos de los otros.

En México tampoco hay gran cultura de la responsabilidad. El uso común de la tercera persona, en expresiones como "se perdió", "se cayó", "se descompuso", libera a cualquiera de la responsabilidad sobre eventos y procesos. Y es que, entre otras cosas, no hay un ambiente alentador para asumir la responsabilidad. Desde la escuela elemental hasta la empresa, la persona con iniciativa, que falla, se asusta porque es probable que sea castigada. De este modo, salen callos en la cabeza de "no puedo"; las personas trabajan por necesidad a cambio de un sueldo mísero, actúan en función de que no los corran, y siguen indicaciones bajo un chicote. "El error de los empresarios es creer que su gente no puede tener errores". Hay que ver la intención de los hijos, de los trabajadores, o de cualquiera sobre quien tengamos autoridad, antes de juzgar la situación del error.

Esta falla en la educación, que merma la capacidad de iniciativa, inicia en las casas y continúa en las escuelas, y como todo, es integral: forma parte de un problema amplio: "La sociedad mexicana ha perdido todo respeto por los maestros de México". El hecho de que cualquier mamá vaya al salón de su hijo a gritar a la maestra de clase, es ilustrativo de una de las razones por las que el educador actúa con miedo.  "Cuando México era grandioso, cuando nos atrevíamos a hacer cosas grandes, las tres personalidades más importantes de cualquier pueblo en México, eran el maestro, el cura, y el boticario. El boticario en la salud, el cura en lo moral y el maestro en lo intelectual, y los tres ahora andan por los suelos".

Para hacer que las personas a su alrededor, hagan: pruebe con el elogio. La crítica ante los primeros esfuerzos, desalienta. El que se está formando, pierde la confianza si lo primero que escucha es la lista de los defectos en su hacer. Es más probable que los niños triunfen cuando se sienten respetados, queridos; si repite a sus hijos que son tontos, que siempre reprueban, ¿para qué habrían de intentar actuar diferente, si ya está predicho lo que ellos van a obtener? Todo su ambiente le dice al niño: "no debes", "no puedes"; pero ese "no, no, no", crea personas incapaces. El papel del profesor es fundamental en esto, pero el profesor necesita libertad de acción.

Continuará...

Silvia Parque

sábado, 26 de julio de 2014

Notas, viendo Alien

En las últimas 24 horas he visto Alien 2, Alien 3, y el inicio de Alien 4. La primera de la serie, la vi hace años, y la recuerdo más o menos bien.

*Escribo esto en una pausa, como la de aquellos "intermedios" de antes, en el cine.*

  • Me llama la atención que sea una película por década; permite pensar en cómo se pensaba el futuro en unos años, y en otros. 
  • Me gusta comparar el trabajo de los directores. 
  • Me pregunto si Sigourney Weaver habrá hecho otros papeles en el cine.


Silvia Parque

viernes, 25 de julio de 2014

Yo no sé, pero el cuerpo sí

Ayer fui teniendo dolor durante el día, hasta amanecer con mucho dolor, hoy. Apenas, al amanecer de hoy, entendí que era dolor de haber hecho ejercicio. Me extrañó porque es el décimo día de rutina; se supone que duele el segundo día y/o el tercer día.

Empecé con el 1, 2, 3, y noté que no me dolía todo el cuerpo. Dolía tanto, que creí que eran brazos, espalda, piernas; pero no, eran solo los brazos, y específicamente, la parte junto a los hombros. Luego, recordé que ayer estaba ocupado el aparato con el que "hago brazos", y usé otro, en el que jalé más peso de lo habitual. Seguramente eso causó el dolor. Me sorprendió la no-conciencia con la que había estado viviendo la experiencia hasta ese momento.

Silvia Parque

Dejar hacer

Leí en algún sitio, que en un taller mecánico se cobraba un tanto por el servicio, otro tanto si el cliente quería ver trabajar al mecánico, y todavía más si quería opinar. 

Parece que a la generalidad de los médicos les molesta que el paciente llegue con un autodiagnóstico y la petición de que la receta diga tal y tal

¿Y qué cosa mas incómoda, que ir conduciendo con un copiloto que anuncia: "ahí está el alto", "¡la curva!", "hay un cruce peatonal"?

Por mi parte, prefiero cocinar sin que estén mirando lo que pongo en el sartén: prefiero ahorrarme la cara de "¿pero qué estás haciendo?" También he atestiguado que en un trabajo, tener al jefe enseguidita, preguntando cada diez minutos, cuánto falta para que termines -como los niños chiquitos en la carretera-, no solo no ayuda, sino que estorba.

Hay que confiar y dejar a la gente hacer, o provocamos molestia y atascos en los procesos. 

Para muchas mamás es difícil confiar en que sus hijos pequeños, todavía dependientes, tienen suficiencia para resolver asuntos con otros niños; hay mamás que incluso no pueden confiar en que sus hijos crecidos harán lo correcto sin ellas detrás. No ayuda el hecho de que efectivamente, a veces los niños no consiguen resolver sus asuntos, y a veces los hijos crecidos no hacen lo correcto. Del mismo modo, los subordinados a veces pierden el tiempo, los automovilistas a veces se descuidan, etc. Pero hay que confiar de todas formas, o al menos limitar la expresión de nuestra desconfianza, o vamos a obstaculizar lo que queremos favorecer. 

Con Dios debería ser más fácil "dejar hacer", porque el creyente sabe que Él no falla. Pero la tendencia a tomar el control de lo que esté pasando, puede hacer que nos portemos como si no confiáramos en sus arreglos. A mí me cuesta detenerme cuando tengo el impulso de decir o hacer, en las cuestiones que he resuelto dejar en sus manos.

Silvia Parque

miércoles, 23 de julio de 2014

TERMINA DE ESCRIBIR

Algunas personas no se sienten cómodas escribiendo. Otras personas se sienten muy bien, pero al valorar sus textos con objetividad, encuentran fallas o carencias.

El redactor, el corrector de estilo y el consultor, ayudan con eso:


Silvia Parque

Probando un pan

Me gusta probar cosas nuevas de comer, aunque no soy intrépida en eso... probablemente, en nada: prefiero ver la comida exótica, y atestiguar cómo otros se atreven.

Es fácil probar pan nuevo. Hay amplia variedad, y tiendo a elegir entre pocas opciones, así que siempre hay posibilidad de estrenar un sabor.

Silvia Parque

Curiosidad inocente

Tomo de ESTE video, el concepto de "curiosidad inocente"; me parece afortunado.

Concretándonos a la curiosidad por el fenómeno humano y por las personas, se trataría de un interés por algo nuevo, que puede causarnos extrañeza o sorpresa, y ante lo cual, vivimos unos segundos de "no saber", no "etiquetamos" de inmediato, y la etiqueta no es peyorativa cuando finalmente la usamos; corresponde a una actitud de autodominio por respeto. También podría hablarse de "curiosidad culposa" cuando lo políticamente correcto nos hace negar la curiosidad, pretender que no está. Y hay otra, más difícil de nombrar: una curiosidad en la que el otro es colocado nada más que como objeto; no se le está viendo como persona. Eso no solamente es desagradable; es la esencia de lo que han sido las peores discriminaciones, y es la base de la peor violencia -si no es que es violento en sí mismo-.

En el rancho de donde vengo, prácticamente no había "personas de color" en los años ochenta; claro que cuando vi por primera vez a una persona negra, me llamó la atención. Igual que la primera vez que vi a un oriental, o a cualquier persona evidentemente diferente a las personas que había visto. Pero era una niña educada, y no me habría quedado mirando.

Creo que en el acercamiento se nota qué clase de curiosidad hay -y la mirada es una forma de acercamiento-. Una curiosidad inocente se acerca con simpleza, con frescura, y con tiento; las otras, son subrepticias o escrutadoras. Conocí un poco de eso en relación con mi ojo izquierdo. Yo creía que "se me iba el ojo", hasta que una oftalmóloga, hace poco, me aclaró que se me levanta el párpado. En público, pasa cuando como con descuido (también puedo hacer que ocurra, moviendo la boca hacia los lados). De niña -el movimiento se notaba más entonces-, más de una vez fue dolorosa la mirada de otros niños, que no era "inocente", según la definición de esta entrada -por más sin mala intención que estuvieran mirando-. Sin embargo, hasta bonito sentí, muchos años después, cuando un par de personas -en momentos diferentes- preguntaron con normalidad: "¿se te mueve el ojo?" Estaban viendo algo que despertaba su curiosidad, y puesto que me preguntaban, consideraban que no podían responderse solos, y que yo tenía voz y participación en el asunto: de hecho, la principal voz y participación en el asunto. Es más o menos lo que aprendieron los antropólogos y los psicólogos sociales, cuando dejaron de emular las ciencias naturales.

Silvia Parque

martes, 22 de julio de 2014

El sitio web

Estuve leyendo un poco sobre el asunto, aquí y allá, durante casi dos años; traté de familiarizarme con los términos: de "no estar en blanco"... pero llegó el momento de "la creación", y me acerqué a la situación de mi mamá sin saber qué hacer en facebook.

Llevo tres días eligiendo dónde / con quién(es) crear mi sitio web, considerando la necesidad de alojamiento (hosting) y dominio.

En donde la oferta es increíble, la tarifa se eleva mucho en cuanto termina el tiempo del precio preferencial. Si hay un paquete genial de hosting y dominio, no incluye la creación del sitio. Si el precio del dominio es muy bajo, es probable que no sea privado (y cualquiera podría ver los datos de localización del "dueño del dominio"). También habría que saber si quien brinda alojamiento usará un servidor compartido o no, aunque al parecer, no hay gran diferencia para quien necesita servicios "mínimos". Varias cuestiones a considerar... Es útil leer los comentarios de especialistas y usuarios, pero en mi caso, la información ha llegado a congestionarme.

Va ganando GoDaddy.

Silvia Parque

El espejo

Este año, descubrí el espejo.

Iba subiendo la escalera a mi departamento, cuando me di cuenta de que no puedo verme a mí misma. Me apenó descubrir tan tarde algo que todo el mundo sabe, pero apenas fue. Me di cuenta de que la imagen inversa de mí, en el espejo, está precisamente inversa; estaba por reflexionar si me veo como me ven los demás, si el espejo "ve", etc., pero me detuve porque algo me entretuvo. Sin embargo, por esos días entendí otra cosa que casi me espeluznó: cuando hay dos o más personas frente a un espejo, cada persona "ve" algo diferente. No lo descubrí yo solita, pero para el caso es lo mismo. Ya había pasado por preguntarme qué hay en el espejo cuando nadie lo ve, pero se me explicó cómo funciona el reflejo y sentí gran inquietud; no pude acabar de entender.

Silvia Parque

La gente anormal

La gente normal va por la vida como si nada, haciendo o no, unas cosas u otras, que pueden ser más o menos lo que quisieran hacer.

La gente anormal, no.

Habemos anormales sin algo inamovible determinado: un día, por ejemplo, ayer, no nos bañamos. Sin embargo, nos descompone saltar lo que entró en cierta posición a nuestro orden mental. Esta puede ser la situación: vas a hacer una serie de cosas relacionadas entre sí, y no puedes hacer la segunda cosa; la tercera necesita de la segunda, pero puedes pasar a la cuarta. ¿Puedes? Sabes que no tiene importancia, y sin embargo, te resistes, insistes con la segunda cosa, pierdes tiempo, te decides a saltar hasta la cuarta cosa y te arrepientes: un último intento con la segunda cosa, una última posibilidad de no perder la ruta que trazaste...

Silvia Parque

lunes, 21 de julio de 2014

Música

La música me hace bien. Las canciones me motivan y muchos ritmos me alegran. Nada raro: la música organiza convivios de neurotransmisores pro-bienestar.

A veces tenemos tan a la mano lo que nos beneficia, que lo pasamos por alto y nos privamos de ello.

Es verdad que mantener siempre música de fondo, puede acabar siendo estresante. El silencio hace falta. Pero no puede ser tan difícil mantener equilibrio en esto... aunque habemos personas a las que se nos dificulta cualquier clase de equilibrio...

Silvia Parque

Hacer y esperar

Aprendo a "poner manos a la obra". Me cuesta trabajo, pero avanzo. Me acostumbro a hacer "lo que me toca"; desde llevar a la cocina, la taza en que tomé café (podía pasar una semana esperando, la pobre tacita).

Supe que esto de "hacer en el momento" es muy importante en la cuestión afectiva, con la muerte de uno de mis tíos. No poder verlo más, me cinceló en el alma que sale muy caro dejar guardado un abrazo.

Simpáticamente, al mismo tiempo, aprendo a esperar. Confirmo una y otra vez, que es mejor pensar las cosas tres veces antes de hablar, que no sirve intentar sacar los procesos del ritmo que les es propio, y que si algo depende de otros, será hasta que los otros hagan.

Silvia Parque

No es justo

Van a ser ya muchos años que anoté esta frase, de la película Laberinto:

"'No es justo'. Lo dices tan seguido. No, no es justo. Pero así son las cosas". 

No recuerdo la historia; hace unos días me topé en Youtube con una canción de la peli, y hasta ese momento me enteré de que participó David Bowie; hoy he ido a buscar la sinopsis para no descontextualizar la frase, aunque sí recordaba bien que en el momento en que se dice, le está planteando a la protagonista: "¿sigues tu camino, o no?" Tal vez me recordó a mi mamá diciendo: "Nadie dijo que la vida fuera justa". La idea es: "las cosas son como son; puedes seguir adelante, o quejarte; aunque tengas razón, quejándote no sigues adelante". Creo que los adultos debemos hacerle a los niños, un hogar lo más consistente posible; eso se traduce en experiencias de "justicia" [las comillas son importantes]; así les equipamos con recursos anímicos y cognitivos para distinguir ese valor, y re-crearlo. Pero también, los adultos a cargo acompañan al niño en sus encuentros con lo injusto, y le impulsan a sobreponerse o acongojarse. El encuentro con lo injusto es parte del dolor común al crecer; no tiene que ser un suplicio, pero algo se rompe...

Lidiar asertivamente con la injusticia es evidencia de madurez.

En los pasados servicios dominicales de la Iglesia, disfruté parábolas de futbol que me dejaron clara la importancia de estar preparados para cuando el juego se pone sucio y el árbitro no es eficaz o simplemente es injusto. Se trata de ganar jugando limpio, haga lo que haga el oponente. Lo común es concluir que eso no se puede, pero si se admite que los jugadores deben ser suficientemente buenos para aguantar minutos extra, para soportar un clima diferente al del lugar que habitan, y para mantenerse concentrados, pase lo que pase en las gradas, también habría de admitirse que en el futbol real - no ideal, los jugadores deben ser tan buenos que se sobrepongan a la injusticia; al menos, hasta el nivel de injusticia que permite seguir jugando (supongo que habrá una magnitud de lo injusto, que haga necesario dejar el partido).

A veces "recibimos" injusticia, y lo que se está jugando es la vida profesional, la supervivencia de la familia, la realización personal. Situar el caso en perspectiva, disminuye y hasta desaparece la irritación que viene con la frustración. Pero sentir disgusto es cuerdo, y es legítimo no solo querer que lo injusto termine, sino hacer lo que podamos para que termine. Esto último se pone realmente complicado, ante la tentación de la venganza, el autodominio que hace falta para no hacer nada innecesario, la dificultad de deslindar lo que es verdaderamente justo, de lo que es nada más algo que queremos que sea.

Silvia Parque

viernes, 18 de julio de 2014

Top 10 de chocolate

A continuación, la lista de chocolates de mi preferencia :) Iba a ser una lista de golosinas, pero solo había chocolates...

10.- M&M's, y Kisses de Hershey's. No me gusta elegir los M&M's y no las lunetas, pero así es la vida. Pelearon duramente por el puesto, con el Milky Way y la tableta de Hershey's, que quedaron fuera.

9.- Duvalín. Como sustituto de Nutella, porque si compro un bote de Nutella es un gran riesgo. Evidentemente, hablo de la sección de avellana; cuando era niña, solo me comía esa parte.

8.- Bubulubu. Mejor frío. Mejor helado. Mi mamá solía comprarme uno cuando iba a la tienda.

7.- El chocolate europeo que importa Waldo's, en cualquiera de sus versiones: amargo, con nueces, con almendras, suizo...

6.- Almon Ris. Los Reyes Magos me traían una caja. Ahora, el caramelo no me apetece con frecuencia, pero sigo apreciándolos mucho ("bien" por la empresa, por retirar la capa de chocolate que cubría los cacahuates).

5.- Las mágicas esferas de Ferrero Rocher. Y guardo la pequeña calcamonía con la marca; la pego en algún sitio, y un día la tiro.

4.- Carlos V snack. Vino a ocupar el espacio del Crunch, que era mejor pero murió. La barrita de Carlos V es un clásico, pero prefiero el snack. Ahora, si pienso en la barra, pienso en la del chocolate De la Rosa, que no es el que se me antoja, pero porque tienen un mal "¿mercadeo?", en realidad es más sabroso.

3.- Tableta de La Vaquita. Y los pequeños octágonos de La Vaquita. Le tengo más cariño a la tableta; sin embargo, los pequeñitos son geniales porque el tamaño alienta la moderación.

2.- Pollos de chocolate, La Corona, y empatados: baloncitos de chocolate, supongo que de importación y muy viejos, porque no es raro que en primavera sigan vendiéndose con envoltura de navidad.

1.- Krankys. Sobre todo las hojuelitas gordas; siempre hay unas que quedan gordas, rellenitas de chocolate.

Silvia Parque

Niños de vacaciones

Yo digo que las vacaciones de los niños son para que vean televisión, jueguen a lo que quieran, visiten a los primos, y lo más frecuentemente posible, vayan a algún sitio de recreo. Pero muchos papás tienen que trabajar, y necesitan dejar a sus críos en algún lado que cumpla la función de guardería. Como es una necesidad muy evidente y conocida, no falta oferta de "cursos de verano". Hay de todo: cutres, normales y geniales. Alguna persona lista organizó el suyo, y resolvió que la sede sería el parque frente a mi casa.

De entrada, disfruto oír a los niños jugar, aunque griten. Pero me parece bastante desagradable escuchar a la mujer a cargo -que no es ninguna maltratadora, debo aclarar-. Fui "maestra de kinder" y estoy escamada respecto al ambiente de "educación/entretención infantil". Si los adultos en eso no tienen vocación, no están bien preparados y no son suficientemente creativos e inteligentes, su trato hacia los niños se llena de amenazas más o menos veladas, declaraciones sentenciosas y falta de consideración, cuando no franca falta de respeto.

Silvia Parque

Las tortugas se han reunido

Las tortugas han pasado un día juntas, en el agua, después de mucho tiempo de estar separadas. Pasan casi todo el tiempo muy cerca, aunque se toman ratos de "cada cual por su lado".

Ayer vivieron el reencuentro con pasión. Se buscaban sexualmente, pues. Lo digo por lo que he leído sobre el cortejo, y porque sus penes salían y entraban, aunque de forma menos tremenda que cuando Turquesa estaba solo, y le dio por escalar y tirarse al agua, una y otra vez.

Por otra parte, por fin le encontré el modo al sifón, así que el acuario ha vuelto a estar lleno de agua clara, y las piedras del fondo se ven limpias. Eso hace que el espectáculo reptil se aprecie mejor.

Estos descubrimientos sobre la vida sexual de las tortugas, trajeron dos interrogantes:

Un amigo me preguntó: "¿Le vas a cambiar el nombre?" Con "Turtle" no hay problema, pero con "Turquesa"... lo primero que pensé es que no, ni siquiera me lo había planteado; me queda muy claro que a ella -finalmente es tortuga- no le importa. Pero yo no quisiera olvidar que es macho, así que lo reconsideré. Sin embargo, la decisión es "no". Seguirán siendo "Turtle" y "Turquesa".

Luego: he creído que ahora, sin que yo interrumpa sus escarceos, estarán a gusto; no obstante, me pregunto: ¿necesitarán una hembra, en algún momento? Me queda claro que no son humanos, por lo que no tienen ni vida erótica, ni "frustración" como tal, pero quiero que vean satisfechas sus necesidades. ¿Se bastarán ellos dos?

Silvia Parque

jueves, 17 de julio de 2014

Prevenir

Cuando uno de mis primos tenía pocos años, bebió cloro, que estaba en un envase de refresco, sin etiqueta. Quién sabe qué tenía que hacer el niño en el mueble donde se guardaban esas cosas. Así son los niños. Por eso se advierte a los adultos que no conserven líquidos no-bebibles en envases de algo que fue bebible, y que en cualquier caso, marquen los envases con una señal de "peligro". Con la edad, vamos haciendo caso a las advertencias de ese tipo, porque vamos viendo que realmente puede pasar lo que no queremos.

Luego, si somos personas complicadas y nos interesa estar bien, llega el momento de atender a las advertencias personales de "peligro". Se reúne suficiente experiencia para advertir que algo puede ser peligroso para nosotros, aunque no lo sea para nadie más. Así como un alcohólico en abstinencia, no debe tomar ni una gota de alcohol, cada quien sabe de qué necesita cuidarse. Pero a veces, si para todos los demás no representa un riesgo, no queremos ser quien sí se priva de algo placentero. Porque esto no sería tema, si no se tratara de algo placentero...

Con el cuerpo es fácil. Alguien desarrolla o descubre una alergia, por ejemplo, a las fresas, y puede renunciar a las fresas o enfermar; puede tantear cuánta fresa le causa un malestar tolerable, de modo que la renuncia no sea total; pero es poco común que ante la evidencia de que come fresas y se siente mal, la persona se niegue a aceptar que le viene mal algo que a los demás, no. Y si una mordidita es suficiente para hinchar y enrojecer la cara, lo más probable es que la persona no coma más fresas. Cuesta mucho más dejar una compañía o una práctica que no están mal vistos. Pero conviene creernos cuando nos advertimos que nos sienta mal, y conviene soltar lo que sea, que provoque eso.

Silvia Parque

Volver al "1, 2, 3..."

Me levanto temprano a hacer ejercicio. Es el mejor momento para alguien que no siente una inclinación gustosa por moverse; se evita el riesgo de que algo pase durante el día, que impida cubrir la cuota de "1, 2, 3..."

Empiezo en la sala, salgo al parque a utilizar los aparatos de gimnasio públicos, y regreso a la sala, a terminar. Vivo en un departamento, arriba de un departamento, así que aprovecho la escalera para subir las rodillas alto, en cada escalón.

Es el cuarto día de rutina, y dolió un poco. Mucho menos que ayer; antier dolió en serio, y ayer dolió mucho -soy delicadita-. Compruebo que el tercer día es el más difícil. Compruebo que 33 años no son lo mismo que 32 y medio.

Silvia Parque

Tremendo descubrimiento de la vida sexual de las tortugas

No sé cómo empezar esta entrada.

He pensado durante un par de meses, que tengo una tortuga con tremendo problema de estreñimiento.

Primero, contextualizo que pasé unos meses creyendo que tenía un par de tortugas peleoneras; de hecho, una tortuga atacante y una pobre perseguida. Pero no. Era cortejo. Descubrí que mi tortuga mayor es macho, buscando información sobre el estreñimiento y tortugas volviéndose locas. "Es macho", pensé, puesto que tiene la cola gruesa, las uñas larguísimas, y esa práctica mal interpretada por mí, de "acariciar" con ellas.

Sigo contextualizando:

Cuando yo hablaba de la situación, decía que mi tortuga no podía defecar. Podría pensarse que llegué a esa conclusión por no observarla defecar; pero hay más: yo la veía sufrir en un intento desesperado por liberar su cuerpo de un enorme desecho negro. Según yo, sufría, porque evidenciaba inquietud: se movía diferente: en una especie de zigzag, y rápido. Antier, llegó al mayor movimiento que hubiera visto: escarbaba, escalaba y se lanzaba al agua, una y otra vez, mientras la cosa negra salía y entraba de su cuerpo, salía más y volvía a entrar... Agendamos cita con un veterinario. Fui a comer con mis amigos, y platicando, les di detalles sobre los problemas digestivos de Turquesa...

La cosa negra, enorme, no era "desecho". Lo que tiene "tremendo", no es un problema de estreñimiento.

Afortunadamente, no se dejó atrapar cuando se me ocurrió ayudarle, jalando la... "el excremento".

Ni peleaba con la otra tortuga, ni la otra tortuga tenía "hambre" cuando se acercaba, ¿interesada?, al supuesto "excremento. Y también es macho.

Silvia Parque

miércoles, 16 de julio de 2014

El café de los último días

Agua que casi hierve.
1/2 cucharadita de azúcar.
2 cucharaditas de sustituto de crema
1 cucharadita copeteada de chocolate en polvo.
1 cucharadita de café soluble, copeteada.
1 chorrito de jerez
Mejor más jerez.

Silva Parque

Tus hijos sí te pertenecen

Hay que irse con tiento con lo que se promueve, porque la "masa" suele ir de extremo a extremo (esto se relaciona con la preferencia por las reglas, en lugar de los principios). Así es como hemos llegado a la idea de que los hijos no le pertenecen a los padres, y por tanto, los padres no tienen autoridad sobre ellos: cada hijo de vecino a lo suyo. Pero:

Anuncio: no: vuelta atrás: alto: tus hijos no son hijos del vecino: son tus hijos.

¿Han leído el hermoso poema de Khalil Gibran, "Tus hijos no son tus hijos"? Dice que tus hijos no te pertenecen, y con esa premisa, sostiene que no puedes imponerles tus ideas, ¡vaya!, que no puedes hacerlos andar tu camino porque tienen el suyo, y no es cosa leve: es una ley fundamental de la vida. En la misma sintonía, la Definición de hijo atribuida a Saramago (en realidad no es de su autoría), te avisa que los hijos son prestados -de nuevo, no te pertenecen-, por lo tanto, hay que dejarlos ir. Y es como ellos dicen. Pero se ha sobreextendido y simplificado el mensaje -que ha tenido otros muchos mensajeros-. La idea era: los niños no son cosas, no puedes hacer lo que te dé la gana con tus hijos, respétalos aunque estén pequeñitos.

Históricamente, los niños han sido pertenencia, entre otras razones, porque: a) No somos tan buenos: no nos hacemos cargo de lo que no es nuestro. b) Somos egocéntricos: nos apropiamos de aquello de lo que nos hacemos cargo. Así, los niños han pertenecido, en una época u otra, en un lugar u otro, a la aldea, a la madre, a los padres, a la familia extendida, al Estado... Necesitan tantos cuidados, que estos cuidados difícilmente van a ser provistos si no media esa relación de pertenencia; y como sociedad, necesitamos que alguien se haga cargo de ellos. Por eso me pareció muy atinada una campaña en relación con los niños llamados "de la calle", que afirmaba: "no son de la calle, son nuestros".

Los niños tienen la necesidad de pertenecer, no solamente para obtener sustento; tienen esa necesidad para pasar de ser cachorros a ser personas; perteneciendo, se convierten en sujetos sociales; así se alimentan del tipo de amor que les va a nutrir el alma: un amor extremo: incondicional, ¡en vínculo de pertenencia! Un niño no puede ser "de sí mismo". Eso lo logramos hasta que crecemos -y maduramos-. Lo logramos con los recursos de los que fuimos dotados en un camino largo, de la mano de alguien -qué bien que tengamos dos manos-. A los niños "sueltos", a los niños "de nadie", alguien o algo los toma para sí (insisto: ellos no pueden ser-de-sí-mismos). Los toma el mundo. Y a saber qué parte del mundo... ¿una que quiera lo mejor para ellos? ¿una a la que le interesan como consumidores, reserva para la industria... futuros votantes?

Los niños son de los padres. Los padres pueden soltarlos o hacerse desentendidos; ojalá no ocurriera.

Como somos complicados, y no es infrecuente que la gente se porte mal, hubo que regular las relaciones de los padres con los hijos, y crear leyes para prohibir lo que el colectivo pensó que eran prácticas de crianza no aceptables -sin hablar de crueldades que eran violencia vil-. Hubo que decirle a la gente que sus hijos no eran suyos, pero faltó ampliar... A mí me fue muy útil cuando un profesor nos dijo que el mobiliario de la escuela no era "de nosotros", sino "para nosotros"; no podíamos tratarlo como quisiéramos, sino como estipulaba la institución; pero podíamos sentarnos a usarlo con toda confianza. No sugiero una analogía de las butacas con los hijos; uso la anécdota para exponer que hay diferentes formas de tenencia; cuando me enteré, quedé encantada con la idea. Quien sabe de bienes raíces, entiende de eso: con el ejido, del modo en que se creó, el campesino era dueño de su tierra, pero no la podía vender... una casa en un centro histórico es del propietario, pero no la puede remodelar a su antojo. Me interesó el tema, y luego de algunas sacudidas, fui aprendiendo que las personas no se "tienen" como las cosas. Luego, que la personas no se "tienen" de ningún modo. Ahora me devuelvo: las personas sí se "tienen"; no como las cosas, pero sí se "tienen". El amor te vincula de un modo fuera del Derecho, con el que tomas posesión de lo que te apropias cuando te entregas. Y eso es perfectamente compatible con el reconocimiento de la libertad de las personas. Se requiere "hilar fino", y no quiero salirme del tema...

Yo digo que los padres han de apropiarse de sus hijos, por amor y con amor. Esto es lo que hace posible que en la adopción, dos personas sin vínculo sanguíneo con un bebé, puedan verdaderamente convertirse en padres. Apropiarse del hijo es tomar al niño para sí: hacer al hijo al modo de los padres, de esa familia; una cuestión redonda, porque justamente eso es "hacerlo hijo". La idea no es convivir con los niños y ver qué de bueno sale... Lo digo porque percibo un ambiente en el que los padres se limitan en esto, para no intervenir sobre lo que no les corresponde. Y desde mi punto de vista: con los niños, todo les corresponde. ¿Cómo pretenden no transmitir sus valores y sus ideas? No tiene nada de malo, amorosamente, llevar al niño de la mano, hacia ser una clase de persona. No hacerlo, solamente transmite al niño que es "de nadie". Algunos le huyen a "imponer", pero no hay problema: con la edad, el que fue niño tendrá voz y vocabulario, para rechazar cualquier herencia o enseñanza que no quiera. Otros no saben cómo ser autoridad sin lastimar, pero la opción decente no es replegarse, sino aprender a serlo. Están los que no quieren fallar; sin embargo, en esto, no hacer es peor que fallar.

No digo que sea fácil. Es la cosa más grande del mundo, según veo.

Silvia Parque

Pruebas...

Piensas que no hay miedo, hasta que das el paso, y el pie adelante informa que ahí está el vacío.

Piensas que perdonaste, hasta que la persona vuelve a estar a la vista, con su vida entera y un peinado mejor que el tuyo.

Actúas con miedo; liberas lo que pueda atarte. Y un día, de verdad todo está bien.

Silvia Parque

martes, 15 de julio de 2014

Gran revelación sobre mi pequeña orejas rojas

La tortuga de mayor tamaño concentra mi atención, porque está estreñida. Ya le subí la temperatura al agua, quedó dispuesto que su próxima comida no fuera la de siempre, y me mantengo atenta. Entretanto, escribo, y para variar: la oigo. No es raro que alguna de las dos tortugas provoque un ruido, pero empiezo a oír mucho más ruido del habitual. Veo que escarba. Mucho. Ha movido un objeto que es parte de una plataforma del acuario; no deja de moverse; mueve las piedras. No creo que sea hambre, porque ha comido. Pero está muy inquieta. Así que busco en Google, y como suele suceder, encuentro algo que no estaba buscando.

Todo este tiempo creyendo que era una provocadora, peleonera, mi pequeña Turquesa ha estado tratando de cortejar a Turtle. Dice Okuny: "El macho toca la cara de la hembra con las uñas de las patas delanteras, ella lo rechaza haciéndolo a un lado..."

Es un macho. Creí que era hembra, porque es de mayor tamaño que la otra... y por "peleonera". Pero no lo daba por hecho; sé que, al no contar con un "acta de nacimiento", no sabes si la diferencia de tamaño puede atribuirse a diferencia de edad. Había visto sus uñas larguísimas; pero su "parte de abajo" no está "curveada", como es necesario en los machos, para el apareamiento.

Silvia Parque

El empacho de mi hermana

Creo que he hablado de esto antes:

Hace muchos, muchos años, una de mis hermanas, bebé, se empachó. Llamaron a una señora amable, le dio masaje y se le quitó el empacho. Debió ser doloroso, porque la bebé lloró como nunca la había oído; no era el primer bebé en la casa, así que yo conocía llantos: y éste, según yo, era un llanto malo; la hacían sufrir.

No vi la "cura". Yo estaba afuera de la habitación, y además no me habían comunicado qué estaba pasando. Mi abuela salió; pasó junto a mí, y me dijo -según yo, molesta-: "no me veas así, le tienen que hacer eso para que se le quite". Puede que esté inventando la última parte de la oración; pero estoy segura de que empezaba con "no me veas así" y casi estoy segura de que seguía con "le tienen que hacer eso".

Si mi hermana recordara el asunto, sería una reconstrucción en base a lo que haya oído. No creo, siquiera, que el dolor durara para el día siguiente, o el siguiente al siguiente. Puede que haya mejores formas de curar el empacho; de existir, si alguien en mi casa las hubiera conocido, las habrían usado -y no escatimarían-. A veces, la cura duele. A veces queremos evitar todo dolor para los que amamos, pero si se trata de dolor por cura, deberíamos soportar el dolor propio de verles surfir, para poder acompañarles.

Silvia Parque

Ajustando a Silvia

Cuando una trabaja por su cuenta, se hace fundamental hacerse caso a una misma. Una resuelve qué conviene, y hay que ajustarse a eso, a pesar de las tendencias habituales o los gustitos. Así que ahora me ajusto a un horario. Y no es natural, pero como una buena faja en el momento oportuno, el horario tiene la estructura para sostener; sostiene un día productivo. Y como pasa con el cuerpo llenito de pizza, que quiere desparramarse en ropa deportiva que no le ajuste, al alma malacostumbrada no le gusta que le hagan hacerse cargo de la voluntad. Pero bueno, se le habla bonito, se le dice: "mira, te va a gustar". En mi caso, no hay problema con las cosas por hacer, porque amo todas las que aparecen en mi horario. El problemilla es moderar lo que, acomodando prioridades, ha tenido que replegarse. De hecho, se limita a una cosa: tontear en las redes sociales.

Yo desarrollo mi actividad en la computadora, y utilizo las redes sociales de internet; a través de ellas, comparto y me comunico. Hasta ahí, todo va bien, incluso con lo que no es cuestión de "negocio" ni de capacitación. Digamos, por ilustrar, que considero bueno mantenerme al tanto de cómo están mis sobrinas, y saber si tembló en la ciudad de México. Eso no me quita tiempo. Es tiempo que decido emplear de esa manera. Un par de minutos que hacen de premio cuando termino un documento, o en lo que doy el primer trago a un café caliente. Mientras trabajé fuera de la casa, cubriendo las formas que hay que guardar "en el trabajo", hasta ahí quedaba la cosa: un vistazo a lo que mi hermana hizo ayer, un click para leer completa esa frase de Fulano de Tal. Sal y pimienta -o azuquítar-. Pero estando en casa, empecé a darme el lujo, no solamente de ver mi timeline, sino de ir a ver las imágenes, casi nunca edificantes, en los tweets de los hashtags que eran tendencia. ¡Y peor con lo que sí puede ser edificante! La red -qué bueno- tiene muchos videos y textos con mensajes, desde "interesantes" hasta "maravillosos". Durante un rato, dejé que la desidia los usara para detenerme...

Así que Silvia no tiene permiso de "entretenerse" (qué palabra más clara: "tenerse"-"entre") con nada que ponga en segundo plano lo que es prioridad. Tiene suficiente recreo; no necesita robarle tiempo a los proyectos que tienen años esperando. ¡Ni siquiera para "motivarse"! Un video más sobre atreverse a hacer las cosas, a la hora que es hora de estarlas haciendo, va a ser grosería. Y trayendo a la mente el concepto de "grosería", pienso: esas mismas "formas" que hacían falta en la oficina, cuando trabajaba para una entidad ajena, ¿cómo por qué no hacen falta en su estudio? ¿No es ahora su oficina? ¿Es menos digna que la oficina donde sí se controlaba? Si eso estaba creyendo, cambio de posición. Además, El Jefe está mirando.

Silvia Parque

lunes, 14 de julio de 2014

¿Qué puede pasar cuando firmas una petición?

Muchas personas suscribimos causas de las que tenemos conocimiento a través de Internet, y firmamos declaraciones o peticiones.

Recibí un mensaje de Avaaz, una importante organización activista, a través de la cual he firmado más de una petición. A continuación, un fragmento del mismo:

"A menudo los miembros de Avaaz me preguntan qué pasa cuando firman una petición y la verdad es que suceden un montón de cosas. Las campañas de Avaaz nacen de un mandato global ciudadano por el cambio social -- y luego se diseñan específicamente para hacer que nuestras voces sean escuchadas y consigan ganar. Aquí encontrarás dos de nuestras victorias de los últimos meses.

Recientemente dos millones de nosotros nos unimos para detener la flagelación de una joven de 15 años que había sido violada en las Islas Maldivas. ¡Su sentencia ha sido anulada! Y esto es lo que nuestro equipo hizo para ganar:
[...]
Nuestros anuncios hicieron peligrar los beneficios de algunos funcionarios del estado propietarios de parte de la industria turística.
Mantuvimos conversaciones durante horas con el Fiscal General de las Maldivas, Ministros y otros funcionarios públicos, y enviamos correos electrónicos a la cuenta personal del Presidente.
Encargamos encuestas de opinión en las Maldivas que demostraron un apoyo masivo a la puesta en marcha de reformas para proteger a las niñas, y escribimos un artículo de opinión en uno de los periódicos nacionales más importantes.
Persuadimos a un prestigioso experto en la fé [sic.] musulmana para que denunciara públicamente la flagelación.
Amenazamos con publicar [un anuncio] en revistas especializadas en turismo, la principal industria del país.
Fuimos a las Maldivas para ver el lugar donde se retenía a la menor y presionamos directamente a los funcionarios a cargo.

Ahmed Shaheed, ex ministro de Relaciones Exteriores de las Maldivas, dijo que 'la contribución de Avaaz fue la punta de lanza de la campaña para revocar la pena de flagelación. La petición firmada por millones de personas, la visita al país, la encuesta de opinión pública y un persistente seguimiento resultaron irresistibles'.

Otro ejemplo: casi dos millones de miembros de Avaaz nos movilizamos para evitar que la tribu Masai de Tanzania fuera expulsada de sus tierras para montar una reserva de caza [...]"

Silvia Parque

Honor a quien honor merece, y provecho para mí

Respeto profundamente el logro bien habido. No dejo que nada opaque, ante mis ojos, el hecho de que alguien "ha hecho algo". Será porque mi desafío personal es hacer, a pesar de mi tendencia a solamente contemplar. Celebro lo bien hecho, el buen resultado, y aprendo todo lo que puedo, de cualquier contacto con quien ha sido capaz de eso.

Creo que es tristemente común en México, ahogar el reconocimiento del logro ajeno, con el señalamiento, a veces burlón, de sus fallas. Un tipo sin estudios monta un negocio, se hace rico, saca adelante a su familia, y no falta quien, pudiendo aprender de su éxito, considere como lo más relevante, que el tipo no habla correctamente... o que es un mamón, o que no sabe inglés, o cualquier otra cosa en detrimento.

Silvia Parque

Veo el perro de los vecinos, y tal vez no tengo idea...

Yo no sé de los vecinos de la derecha, porque casi no se ven; pero su perro parece solo, y no contento. Vive en la cochera; a menudo no limpian su excremento, y ahora las hierbas están crecidas casi a la altura de donde inicia su cuello -y es un perro grande-. Hoy lo siento triste. Creo que está adelgazando. Vi su pedazo de cola, y pensé: cómo si fueron amos para decidir sobre su cuerpo. Tal vez no tengo idea, y lo quieren y cuidan.

Silvia Parque

domingo, 13 de julio de 2014

A nadie le conviene ser sustituido

Ni los niños, ni adultos sanos o enfermos, se benefician de que se haga por ellos, lo que pueden hacer por sí mismos.

Hacer por alguien, lo que le toca a ese alguien, es un gesto de amabilidad de lo más apreciable. Es un regalo, algo especial. No debe ser algo que se hace de modo que el otro es sustituido, anulado.

Silvia Parque

Clavar en paredes de concreto

Cuando una casa se convierte en mi casa, sus paredes adquieren cuadros. Retratos, pinturas, dibujos, etc. En la casa anterior, las paredes fueron llenas.

Cuando las paredes son de concreto, se dificulta colgar cosas. Aunque haya clavos para concreto. Podrían, al menos a cierta altura de la pared, construir un poco con ladrillo, o "adjuntar" a toda la pared de concreto, algo así como triplay (madera terciada) o sheetrock (drywall / tabla-roca), para poder clavar con facilidad.

O yo podría comprar un taladro.

Silvia Parque

sábado, 12 de julio de 2014

De salud, ¿cómo estás?

Hoy, en una agradable conversación telefónica con una de las personas a las que más quiero, contesté una pregunta que no me habían hecho nunca: "¿Cómo estás de salud?"

Tal vez fue: "De salud, ¿cómo estás?"

Con frecuencia me preguntan cómo estoy, pero no específicamente "de salud", y me di cuenta de que estoy estupenda. No me duele nada. Todo funciona. Ahora mismo me incomoda la espalda porque paso mucho tiempo sentada, en una silla que no es para estar mucho tiempo en ella. Pero no es gran cosa, y mañana amanezco bien. ¡Duermo bien! Estoy pasada de peso, pero seguro me deshago pronto de lo que sobra, y de cualquier manera, eso no es "estar mal". Me puse muy contenta. No me había dado cuenta de lo bien que estoy. Me sentí muy agradecida... cuantísimo me ha faltado agradecer la salud. Además de que "es de bien nacidos...", agradecer la salud pone en la conciencia que hay que hacerse cargo del cuerpo. También trae al corazón la salud de los demás.

Silvia Parque

Tortugas en paz

Mis tortuguitas viven en paz desde que están separadas. Solamente se reúnen para comer y tomar el sol; lo primero, bajo supervisión. Hoy una mordió a la otra, porque un pedacito de huevo cocido flotó hasta muy cerca de una patita, y la que iba tras el huevo, mordió la pata desafortunada. Pero son resistentes.

Espero no tener que darles de comer separadas, pronto. Será cuando crezcan más, y el hecho de que el espacio les quede reducido, cause cosas como esta mordida de hoy. En cambio, no tienen problema cuando toman el sol. Como si entendieran que esa es la vacación, y se relajaran.

Silvia Parque

Fijar un horario

Antes imaginaba con relativa frecuencia, que recibía una cantidad grande de dinero; imaginaba qué haría con eso. Pero un millón de pesos se terminaba rápido en mi imaginación, y me subía el presupuesto. ¿Qué haría si recibiera diez millones de pesos? Como podrá adivinarse: mejor que fueran veinte, o cien. Puestos a poner, ¿quién pone límite?

Tengo unos días acomodando mi horario y mi agenda, y más o menos así me pasa. Es una tarea muy agradable e ilustrativa. Puedo notar qué es lo que me importa, qué es lo que me place, hacia qué tengo ataduras. Es un acto de tomar posesión de la vida, porque la vida se hace de tiempo, porque el corazón se llena de lo que tiene nuestra atención.

Es gracioso. No solamente gané ocho horas al día, dejando un trabajo de tiempo completo, sino once horas, contando el tiempo de traslado casa-trabajo-casa. Y "no alcanza" para "meter" todo lo que quisiera. En esto, como en el presupuesto de dinero, apelo al milagro.

Silvia Parque

viernes, 11 de julio de 2014

Abrir la ventana

Abro un poco la ventana aunque haga frío; si se puede, la abro aunque llueva. Me gusta que circule el aire y sé que es necesario para mover lo bueno y lo malo, si no, se enrarecen.

"Abre las ventanas al amor, busca ser feliz una vez más..."
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"Sé que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire depende de ti..."

Silvia Parque

Una deuda

Hace un tiempo, que parece como tres vidas, escribí en ESTA entrada que me topé con un libro, y la visión que encontré en él, me alejó. Es un libro maravilloso. La visión que encuentro en él, me sostiene. Leerlo ha sido de bendición en mi vida. Seguir su consejo y tomar su modelo de oración, obra milagros.

Me sentía en deuda con el libro, aunque entiendo que era más bien, una incomodidad de que quedara registrado un "así soy", que ya no corresponde a lo que es.

Silvia Parque

jueves, 10 de julio de 2014

Para poner las cosas en su lugar...

Dice Inma, en mi entrada anterior, "Sobre cualquier cosa en relación con la situación en Gaza":
Para poner las cosas en su lugar, en perspectiva, para "entender", solo hay una clave, es básica, sencilla, pero no suele aplicarse [...] 
La base es [...] pensar en las personas, como individuos, no como una masa, sino de uno en uno, cada acto violento, más justificado o menos, pierde todo su sentido si te pones a pensar así, hay una madre a la que le han matado un hijo, un hijo al que le matan el padre, un hermano que se queda sin los suyos... cada drama personal por separado, sea cual sea la causa por la que se lucha, convierte esa causa en injusta, y te puedes poner del lado de esas víctimas. Claro, si todos pensáramos así, en el sufrimiento ajeno, no existirían las guerras.
Silvia Parque

Lo correcto y lo bueno

En general, he sido reticente a la idea de "lo correcto" y "lo incorrecto", "lo bueno" y "lo malo", porque asocio las palabras con moralinas o intransigencias, y el que sean dicotomías, con una visión estrecha de las posibilidades humanas. Pero cada vez me queda más claro que la dimensión ética y moral, importa, y pesa. Llega una edad en la que, si hemos puesto algo de atención en nuestra vida, nos damos cuenta de que no cualquier decisión, ni cualquier modo de conducirnos es correcto y bueno. Llega una edad en la que sabemos que para nosotros, lo correcto y lo bueno es "X", sea algo genérico o específico; cuando empezamos a "saberlo", ya no podemos hacernos tontos. No podemos fingir que no lo sabemos, no podemos hacer pasar a "Y" como "X".

Silvia Parque

Lo grande

Creo que es humano impresionarnos con lo grande. Vemos un rascacielos o el Gran Cañón, y abrimos la boca. Hay quien pierde la capacidad de asombro, pero lo que sí no pierde una persona cuerda, es el sentido de proporción, y por este sentido de proporción, la gente suele desasociarse de "lo grande".

A mí me gustan las cosas pequeñas. Literal y figuradamente. En mi casa hay miniaturas; si volteo a la izquierda hay un perrito de alambre que medirá unos dos centímetros y medio de la cabeza a la cola. Escribo breve. Prefiero una vida sencilla -desde mi entendimiento de "sencillez", que incluye pasarla muy bien-.

Pero también me gusta lo grande donde corresponde. Si volteo a la izquierda también tengo una vista genial del cielo -nublado-, porque tengo una ventana muy grande -y una pared de la sala es un ventanal-. [¿Qué más grande que el cielo?] Ahora estoy muy bien en mi casa; de hecho, es justo el tamaño del que puedo ocuparme; pero sé que estará mejor algo de mayor tamaño, después; quiero una casa "grande".

Como se sabe, juzgamos las dimensiones a partir de nuestros parámetros personales/culturales. Acotado esto, observo que de lo que nos parece "grande", solemos retraernos. Supongo que a lo pequeño, lo consideramos manejable, y que lo grande nos parece hecho para gente de mayor tamaño.

Sin embargo, todos los que hicieron algo grande, no eran más que personas. Y cualquier camino se empieza con el primer paso. Vale con las tonterías, como juntar una colección de un millón de tapitas de pasta dental, como con los asuntos de la mayor trascendencia. Un día: la persona se ocupa de hacer lo que ha decidido hacer, y si consigue dedicarse a ello, saldrá algo de "buen tamaño"; si quiere que ese "buen tamaño" sea "grande", solamente tiene que analizar en qué hace falta aumentar la inversión: ¿tiempo?, ¿energía?, y por supuesto: hacer la inversión.

No soy una adoradora de lo grande. No creo que todos tengamos que hacer grandes cosas. Creo que tenemos llamados -vocaciones- diferentes, y que es tan digno hacer algo pequeño o mediano, como algo gigantesco... siempre y cuando estemos haciendo lo que sabemos que nos corresponde. Además, el juicio sobre el tamaño de nuestra obra, va a variar según quien juzgue, así que lo que importa es lo que a nosotros nos queda claro (es importante que nos quede claro a qué estamos jugando).

Así que, no tenemos necesariamente que hacer algo llamado por los demás o por nosotros mismos "grande". Pero es una opción. Es completamente posible.

Silvia Parque

miércoles, 9 de julio de 2014

Cáncer, maternidad y resiliencia

Tengo la fortuna de revisar la escritura de una tesis en la que se trabaja con mamás de niños con cáncer. Son pocos casos y no puedo comentarlos, pero quiero volver a decirle al mundo: qué cosa más grande, la maternidad. Y que extraordinaria es la resiliencia humana. Cuando la mala situación dura, estas mamás mejoran la actitud y cobran fe.

Silvia Parque

Yo cocino en parrilla eléctrica

Como he perdido varias parrillas en estos caminos de la vida, puedo ofrecerle cuatro valiosos consejos:

1. Cuando encienda la parrilla, cuide no cocinar los cables.
2. Cuando encienda la parrilla, caliente o cocine algo; si no tiene la mejor de las memorias: no haga absolutamente nada más entre encender la parrilla y ponerle algo encima.
3. Si la parrilla se va a relacionar con un líquido, no deje que se toquen.
4. Advierta a menores y a hombres, que nada debe calentarse sobre la parrilla sin algo -sartén, olla, comal...- intermedio.

Silvia Parque

Sobre cualquier cosa en relación con la situación en Gaza

Ayer me contuve de escribir una entrada sobre cualquier cosa en relación con la situación en Gaza. Me satisface doblemente haberlo hecho, porque creo que debemos estudiar mucho más de lo que opinamos, y porque ahora puedo centrar una idea. Y la idea es: pobres personas; que Dios bendiga lo bueno que haya en el aire que respiran.

Me cuido de la sensiblería cuando hay una tendencia en las redes sociales; pero no dejo que ese cuidado me apague la sensibilidad. A la sensibilidad la dejo ser, aunque la mantengo a raya para que el sentimiento intervenga más que la sensación, en la forma en que conozco la realidad. Me queda muy claro que si hoy veo imágenes terribles del sufrimiento de un lado, seguramente mañana las vea del sufrimiento del otro lado; seguramente, ayer ya había imágenes del sufrimiento de ese otro lado. Pasado mañana habrá cualquier cosa, y yo no me ocuparé de ello. Así que no escandalizo, por más escandaloso que sí sea el nivel de sufrimiento que podemos -como humanos- crear y tolerar. Me centro, y pienso en las personas.

Para pensar en las personas, sentir empatía, desearles el bien, orar por ellas, basta saber que son personas. Creo que la oración hace automático el sentir empatía y desear el bien también para aquellos a los cuales podríamos suponer -con mayor o menor razón- "victimarios" o "culpables", y creo que eso es bueno. La oración tiene la cualidad de expandir su alcance; puede cubrirlo todo.

Por otra parte, pero no sin relación con lo anterior: cada vez que se dirige la atención hacia algo en las redes sociales, se pregunta acusativamente: "¿pero qué no ven eso otro, que es peor?", o "¿cómo pueden mirar tan lejos cuando tienen tanto tan cerca, y no lo ven?" No entro en polémicas, pero a veces me gustaría decir a los enojados que regañan: "para ver todo en todo momento, nada más Dios", y a los que parecen tristes o indignados: "sí, también eso que tú dices; no quisiera que quedara fuera de foco en ningún momento".

Es normal atender a lo que por cualquier circunstancia se pone delante de nuestra vista. Ayer atendí a las notas sobre Gaza. Vuelvo a centrar: que Dios bendiga lo bueno que haya en el aire que respiran esas personas.

Silvia Parque

martes, 8 de julio de 2014

Me digo lo que dijo El Piojo

Hubo mucho qué ver en el mudial de futbol, para todos los que nos interesamos en el comportamiento humano. Mucho que pensar sobre lo que se decía o se hacía.

Hay un comentario con el que me quedo.

Dijo "El Piojo" Herrera: "Aquí sentados podemos hablar veinte mil cosas [...] pero eso hay que demostrarlo en la cancha".

Me lo digo, ahora que pongo en marcha ideas muy ensoñadas. Creo que todos a mi alrededor creen que soy capaz; yo misma lo creo. Pero llega el momento de serlo.

Silvia Parque

lunes, 7 de julio de 2014

Cómo somos los mexicanos

ESTE video muestra lo tonta que puede verse una persona que supone que un individuo es una encarnación de un estereotipo cultural, y/o una persona que tiene una pobre apreciación de una cultura. Voto por recordar que las personas y las culturas son complejas, y sobre todo, por recordar que es mejor ir con tiento respecto a lo que se conoce poco, para no exhibir la ignorancia.

El videíto es una parodia; si tiene pretensión "formativa", ojalá consiga lo que pretenda con buena voluntad. A mí me sirve como introducción-pretexto para exponer lo siguiente:

  • Al inicio del mundial de futbol, encontré una imagen cómico-medio-crítica, de unos sombrerudos, bigotudos: mexicanos disfrazados de mexicanos, apoyando a la selección; letras muy grandes decían algo así como "así, ¿cómo queremos eliminar los estereotipos?" 
  • Cuando la vi, recordé otra imagen cómico-medio-crítica:  una fila superior de recuadros ilustrando "cómo piensan en el extranjero que somos" y una correspondiente, abajo, ilustrando "cómo somos en realidad". Pero todas las fotos (ambas filas, para que quede claro) eran -o sin problema podían ser- tomadas en México. Como puede adivinarse, la de "cómo piensan que somos..." mostraba entre otras cosas, pobreza.
  • Vi una tercera imagen circulando en los días que todavía México participaba en el mundial: dos jóvenes guapas, blancas, de ojos verdes, apoyando a nuestra selección. Esa foto decía algo así, como que en México no todas eran prietas, en un uso peyorativo -como casi siempre- de la palabra "prieta". Pero si las jóvenes se perdieran -disculpando el ejemplo; es lo que se me ocurre-, el parte descriptivo bien podría decir "de tipo 'caucásico'"; no-americano.

Así que:

1. Tenemos características identificatorias como parte de un grupo sociocultural. A mí no me gusta el picante, pero ¿por qué me va a molestar que un estadounidense suponga que sí me gusta? Con aclarar que no, basta. Tal vez lo que sí no sea agradable, es que el mismo estadounidense suponga que soy impuntual, porque "los mexicanos son impuntuales"; pero aplica lo mismo. Ya si la otra persona se monta en sus trece, es cosa de la otra persona. No puedo negar que todavía, la impuntualidad es parte de la cultura de mi país.

2. ¿Por qué, en pleno siglo XXI, seguir considerando que un tipo físico o un estilo de vida, es superior a otro? Entiendo que se conserven modelos de belleza, ajenos al tipo físico común en toda una región o un país; pero además de eso, ¿ostentar que disguste el que sí es el tipo físico común? También entiendo que podemos ser más afines a un estilo de vida, que no es el del lugar en que nacimos o el lugar en el que estamos; pero, ¿negar la realidad -o una de las expresiones de realidad- del espacio que compartimos con otros? ¿no niega eso, a esos otros con quienes compartimos el espacio?

Silvia Parque

Soy admiradora de las flores

Soy admiradora de las flores. De las silvestres, de las que se cultivan con mucho cuidado; todas me parecen una cosa Bellísima, con mayúscula de Dios-tiene-un-gusto-divino. [Amo que además tenga la consideración de hacer que duren mucho cuando las pongo en un florero.]

Me enseñaron a revisarlas después de unos días, y cortar el extemo inferior, que cambia de color y de textura. Les voy quitando las hojas y ramitas marchitas; así siguen viéndose guapas. Vacío el agua y pongo agua nueva para que no se enlame ni huela mal. Eso me da flojera; pero algo tiene que poner una de su parte, cuando tanto ya se pone solo.

Silvia Parque

domingo, 6 de julio de 2014

Abducida

Como pepitas. Espero el pollo que vendrá con aguacate, nopales, y muchas tortillas para que queden para mañana. Mi madre me ha llamado, como casi todos los domingos, y le he dicho que estoy muy bien. Sí estoy más que muy bien, pero la frase no es apropiada. Estoy abducida. Me bailan las ideas en la cabeza; lo más parecido es alguna de esas tardes del último día de vacaciones de verano, antes del nuevo ciclo escolar.

Veré una película. Estaré contenta. Pero algo se ha desacomodado y ya no se acomoda si no me pongo a teclear lo mío. [Ha llegado el pollo, que no fue asado, sino en barbacoa...]

Silvia Parque

sábado, 5 de julio de 2014

Canciones

Las canciones implican por numerosas circunstancias que las vinculan a nuestros afectos. A veces, dicen lo que queremos decir, o lo que nos pasa, o lo que queremos que nos digan. La canción que ha sido dedicada se convierte en propiedad del destinatario de la canción. Están también las canciones de fondo, que no necesariamente nos gustaban o nos gustan, pero que se hacen parte del ambiente del recuerdo de una época -hay que leer a Pablo Fernández con ese tema-. O las que sonaban a tal hora en tal lugar cuando tal cosa, y se asocian a ese evento... las que se usaron de cortinilla musical en un programa o para un anuncio comercial...

A mí un hombre muy importante me compartió ESTA canción. Ese día hablamos poco, como cada vez que nos vimos. Hoy lloré con ella, y me acordé de él. Lo tengo en la memoria siempre, me acuerdo de él frecuentemente, pero no lloro siempre. Hoy lloré por la canción. La tengo asociada a él porque a él le gustaba, y ocurrió que me lo dijo. A mí ya me gustaba, y antes y después de ese día en que la oímos juntos, me siguió representando mis propias cosas "románticas". Pero ahora nada más significa "él"; supongo que porque está muerto*. Nos implicamos de un modo con algo; por ejemplo, con una canción, y luego puede cambiar la implicación.

*Ahora puedo decir "muerto". Al principio, no.

Silvia Parque

Enchiladas para el desayuno

Casi cada mañana, quiero desayunar enchiladas verdes; de pollo, para ser precisa. Muchas de esas mañanas, sería feliz con chilaquiles; pero usualmente pienso en enchiladas verdes de pollo. Si noto la repetición y no quiero sentirme repetida, imagino unas suizas. Pero algo hay en mi corazón que lo lleva a las verdes, de pollo, sin cebolla.

Yo no las preparo. No sé hacer una versión de salsa verde que me parezca aceptable para enchiladas, y me niego a comprar salsa preparada, para eso. Enchiladas verdes, pues, en mi mundo, significa desayunar fuera. Y no es prudente desayunar fuera casi cada mañana, que llega el antojo; ni por dinero, ni por tiempo. Ni siquiera es prudente desayunar con frecuencia enchiladas, al menos como se preparan comúnmente (luego no cierran fácil, los pantalones).

Pero hoy es sábado, y que sea fin de semana es una excusa perfecta para un paseíto mañanero aderezado con enchiladas (verdes, de pollo). Lo malo es que aquí los comercios amanecen tarde. Tal vez una hora completa, tendré que solamente imaginar...

Silvia Parque

viernes, 4 de julio de 2014

Nieve

En mi casa ha estado nevando. En otras casas con techos problemáticos, llueve adentro cuando llueve afuera. En la mía, se desprende polvo blanco de la pintura del techo. Es simpático. Pasa en unos cuantos lugares específicos, y a pesar de que lo sé, me sorprende encontrar glaseado un mueble o el teclado de la laptop. Pienso en maná, en cocaína...

Silvia Parque

Pantalones incómodos

Pocas cosas tan incómodas en relación con la ropa, como un pantalón que no queda bien, y se baja. Muchas etiquetas me parecen muy incómodas, pero no tienen tiempo de molestarme porque las quito antes de estrenar la prenda. Un pantalón que queda estrecho puede ser hasta una agresión sexual. Pero un pantalón que se cae es lo más incómodo de todo. Ni siquiera me gustan los pantalones a la cadera. Los tolero porque es difícil conseguir pantalones a la cintura, pero que bajen todavía más, me resulta muy desagradable. Soy una Silvia a favor de cinturones y tirantes. Nunca he tenido tirantes, pero me declaro a favor.

Silvia Parque

Buñuelos, como tantas cosas, los hay así y asá

Paseando por la blogósfera, llegué a Factoría de recetas, de Meri. Es un blog lindo. Hice click desde una lista, de uno de los blogs de Telma, porque me gustó el nombre de la entrada anunciada: "Buñuelos de viento". Quise saber qué cosa le agregaba lo poético a una receta de buñuelos.

Iba leyendo los ingredientes, cuando vi la foto de los susodichos... ¡eran -son- bolitas! He visto buñuelos grandes y pequeños, con azúcar, con miel, con piloncillo; he juzgado que los Bimbuñuelos Bimbo hicieron bien en agregar el prefijo para no llamarse "buñuelos", porque los buñuelos, "como todo el mundo sabe" son extendidos, como los de mi abuela, que tiene la marca registrada "el buñuelo". Así debía corroborarlo la máxima autoridad no confiable en información no importante: ¡pero no! Según Wikipedia, los buñuelos son "una masa de harina que se fríe en abundante aceite", pueden llevar relleno, y son muy diferentes, en diferentes países -de hecho, son distintos en mi rancho y en donde vivo-.

Es tierna la mirada infantil que nos lleva a creer que el mundo es lo que alcanzamos a ver. Y qué importante recordar, con las pequeñas cosas, lo lejos que estamos de una "última palabra" en cualquier temática.

Silvia Parque

jueves, 3 de julio de 2014

De sufrir a sufrir

Hoy sufrí por el frío.

Salí de la casa a las 19:00 h. En el cielo podía verse que se pondría fresco, pero como visto un suéter, aunque de manga tres cuartos, pensé que estaba suficientemente cubierta y que de pasar frío, sería apenas un poco, tal vez ya cerca de la casa, al regreso. Como a las 20:00 h cambió el plan, y el regreso a casa se convirtió en cena en una terraza; se puso frío y luego más frío; a la hora de sí regresar a casa, esperar al taxi fue un poco heroico, porque el viento parecía soplar directo a mi garganta, en la acera de una avenida larga que se me figuraba carretera para el aire. Pero llegó el taxi. Luego de un par de cientos de metros, el conductor preguntó si subía una de las dos ventanillas abiertas, y fui entrando en calor. Sin embargo, había que hacer una escala técnica en una farmacia, y después de las compras, vino el clímax del recorrido: frío invernal de ponerme a sufrir.

Me puse muy tensa de contraer los músculos, en una especie de intento de mi cuerpo por "hacerse bolita". Caminé rápido. Sufrí de veras. Todavía hubo otra escala, en la esquina de mi calle, para comprar un par de panes. Es una bendición que de eso se trate mi sufrimiento. De unos minutos -apenas unos minutos- de comprobar que estoy vivísima, porque los elementos me hacen protegerme. De que lo más parecido a una auto-recriminación -estando lejos de serlo-, sea la nota mental de "la próxima vez, me llevo algo con qué taparme". De un friíto seguido de apreciar lo cálido de mi casa, la fortuna de tener leche para el café.

Hoy he vuelto a leer que "el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional" -está en un cuadro, en una pared del lugar al que fui-. Estoy totalmente de acuerdo, y sostengo que hasta en el frío puede no sufrirse. Pero hoy, este pequeño sufrir fue bueno. O algo así.

Silvia Parque

martes, 1 de julio de 2014

Menos queja y más aprecio

Estaba pensando que limpiar las micas de mis anteojos me quita el tiempo. Pero en principio, las micas antirreflejantes del tipo de las que tengo -según aseguró la vendedora- se ensucian menos que otras; luego, ¿cuánto tiempo puedo tardar en eso? Es verdad que es varias veces al día, y a veces varias veces en un rato, pero el resultado es ver bien. Es realmente bueno ver bien, pero muchas cosas realmente buenas se nos escapan con la costumbre. Aprecio que pasé unos días con las micas rayadas, revalorando el servicio de mis anteojos.

Silvia Parque