lunes, 30 de junio de 2014

No hay plazo que no se cumpla

En diciembre renuncié a mi puesto de trabajo en una universidad pública. Tenía una "plaza", lo que en otros lados llaman una "base", es decir, un empleo con todas las de la ley, así que a más de una persona le pareció una locura. Me tentó un proyecto más redituable en el mismo lugar; pero hoy he renunciado otra vez. Me di cuenta de que me corresponde hacer exactamente lo que mi corazón indica. Exactamente. No algo similar o aproximado.

Quiero quedarme en casa. Escribir. Leer. Hacer comida.

Han sido unos días de locura, llenos de trajín, entre dejar todo en orden en la oficina -lo más "en orden" posible-, y disfrutar al máximo cada momento con mis compañeras. Se me está embotellando trabajo del que hago por mi cuenta, pero mañana descongestiono esa vía. El miércoles vuelvo a la oficina, a terminar de entregar papeles y cosas.

Y a vivir. Es el mejor año de mi vida.

Silvia Parque

domingo, 29 de junio de 2014

Domingos recuperados

Me gusta tomarme las cosas a la ligera; lo practico constantemente, porque me tomo la vida en serio, y quiero que dure y que cada día sea para bien.

Tengo fresco en la conciencia que ninguna tarea es tan importante; así no le robo espacio a lo prioritario, porque lo prioritario es precisamente lo que hace que los días cuenten y sean buenos días, aunque parezca que la vida dependa de lo urgente. A lo urgente lo mantengo a raya.

Esta forma de ver las cosas, entre otros beneficios, me ha recuperado los domingos. Todavía me apena no ser suficientemente eficiente como para llegar al domingo sin pendientes laborales o de negocios; pero me aguanto y me ordeno: al domingo lo que toca en domingo.  

Silvia Parque

sábado, 28 de junio de 2014

Combinaciones del cansancio

Estar cansada y animada.
Cansada e interesada.
Cansada y feliz.

O cansada y fastidiada.
Cansada y preocupada.

Cansada y sola / o acompañada.
Cansada en casa / o en la calle / o en la calle con lluvia.

Después de la fiesta, después del trabajo, después de alguien que pasa...

Silvia Parque

Las tortugas, la lluvia y lo que creo

Creo que las tortugas sienten que está lloviendo, que el vidrio de la ventana está empañado totalmente, que ha entrado algo de agua por la ventana de la habitación de junto.

También creo que sé cuando están a gusto y cuando no. Creo verles expresión. Sé que no son mamíferos y cabe la posibilidad de que todo sea imaginación mía, pero creo que es como lo creo...

Silvia Parque

Si porque sí, si porque no

Hace mucho leí una versión breve -y con bonitas ilustraciones- de ESTA historia -gracias a Luis López Nieves por el deleite de esta otra versión, que supongo será la original-. Es muy conocida: el hombre va por el camino con su hijo y con el burro, sin montar al animal, y les critican; monta solo el niño, y les critican; monta solo el adulto y les critican; montan ambos y como puede adivinarse...

Algo así pasa con las redes sociales de internet. Sobre todo, he oído críticas sobre el uso que se hace de Facebook. Y es evidente que hay muchas personas que le dan mal uso; hay niños moviéndose a su aire por ahí, poniéndose en riesgo; hay espacio para lo malo, como en todo lo humano... No niego eso. Pero creo que para empezar, se le piden peras al olmo. Como con algunas críticas a programas de televisión: que tal programa infantil no es educativo. ¿Y por qué tenía que serlo? Un programa de entretenimiento puede ser nada más eso; es válido elegir que los niños que una tiene a cargo, no vean más que programas educativos, ¿pero por eso todos los programas habrían de ser educativos? 

Una red social es un espacio virtual para que la gente interactúe. ¿Que los "amigos" de ahí no son verdaderas amistades? Depende a quien tenga una agregado... La red se puede usar entre familia, entre amigos, entre conocidos, entre desconocidos con afinidades, entre enemigos. (Y se puede usar para promover ideologías, comunicar ideas, transmitir sentimientos, vender productos, pasar el rato...) Entiendo la molestia por un empleo demasiado liberal de la expresión "amigo"; pero no creo que se preste a verdadera confusión entre personas adultas, y los niños y los adolescentes deberían tener personas adultas aclarándoles y guiándoles...

Que las personas muestran nada más su lado bueno, y no como verdaderamente son, o como verdaderamente es su vida. ¿Qué habría de malo en eso? ¿Vamos por la calle exponiendo nuestras debilidades y defectos? Lo normal es vestirnos decorosamente y tratar de ponerle buena cara a las personas que nos rodean. Responder con cierto pudor al "¿cómo estás?", a menos que estemos en confianza. No desplegamos el listado de nuestros males. ¿Y colgamos en la pared los retratos de nuestros malos momentos? ¿Forrábamos nuestros cuadernos de la escuela con las imágenes de lo que nos hacía sentir mal? ¡No! Seguro hay quien pretende aparentar una vida perfecta, dentro y fuera de Facebook; pero yo no he visto "estatus" con declaraciones tipo "feliz con mi coche nuevo", seguidas por un "porque todo es y siempre ha sido nuevo y pefecto en mi vida". Hasta en los retratos de los primeros tiempos de la fotografía, se hacían retoques. Es natural que si puedo iluminar más mi foto, para salir mejor, lo haga. ¿Quién no elige el perfil del lado que le gusta más?

Y hablando de "lados": la otra cara de la moneda: que las personas cuentan todo, como si a alguien le interesara, y ahora hasta toman fotos del muerto en el velorio. Pero, ¿quién nos pone a ver o leer algo que no nos interesa? Si la persona quiere compartir lo que sea, a mí puede parecerme imprudente o hasta obsceno, pero ¿me está imponiendo lo que comparte? Los contactos se eligen y los contenidos desplegados pueden administrarse. Tiene sentido suponer que algo le pasa a quien se expone demasiado a sí mismo; en ese caso, si me importa la persona, qué bien poder notarlo a partir del uso que hace de la red social; si no me importa, qué bien que la persona tenga al menos ese consuelo de sentir que otro humano en algún sitio, interactúa con él.

Silvia Parque

miércoles, 25 de junio de 2014

Descubriendo las ventajas de los planes tarifarios

Usualmente estamos "interconectados". ¡Qué ansiedad puede causar, a veces, no poder enviar un mensaje! Esos minutos en que la red se cae y una no puede convertirse en remitente... las horas sin servicio de telefonía celular...

Pero lo que ha de ser, va a ser. No siempre las ideas cruzaron océanos al instante. Las necesidades ahora son diferentes, pero podemos, muchas veces, esperar un poquito.

Silvia Parque

Llorar y llorar

Últimamente lloro con frecuencia por cosas buenas. Me hice llorona con la edad, por efecto de las hormonas. Pero últimamente me conmuevo con inusitada frecuencia. Hay tanta maravilla alrededor, que haciendo equilibrios entre lo bueno y lo malo, a mi juicio, gana lo bueno.

Silvia Parque

Amistades que terminan

Es simpático ver a las niñas -no he visto niños- declararse amor eterno entre sí. Las adolescentes son "best friends forever" de un modo que nada más puede conseguirse viviendo la revolución hormonal que les es propia -y no habiendo vivido, gracias a Dios, grandes desencantos con las personas-. Al pasar el tiempo, las cosas son distintas.

Hay amistades que van decayendo, porque la relación deja de tener sentido conforme las personas cambian. Suele suceder progresivamente, y suelen quedar el cariño y los recuerdos. A veces las personas ni siquiera vuelven a verse. Pueden llamarse "amigas" por no dejar de usar la palabra... o puede tratarse de una relación cimentada de tal modo, que las raíces mantienen la buena voluntad y la disposición al apoyo solidario, de la verdadera amistad, así no haya "actualización" de la misma.

Otras amistades terminan con "fin" de: "murió" y etiqueta de "peligro". A veces, porque cosas que han pasado o las diferentes posiciones en que nos encontramos, hacen que terminar la relación sea lo correcto, se sienta lo que se sienta por la persona. A veces, porque la relación se destruyó de modo que hizo y hace daño. En este último caso, creo que no es raro ver perfidia metida en medio.

Silvia Parque

martes, 24 de junio de 2014

Segunda representación de "Tartufo"

Una se da cuenta de lo grande que es Dios, cuando termina la segunda representación de la obra de teatro, y hay testigos de que una no se ha quedado congelada en la parte en que una entra, y habla.

Es una experiencia fenomenal.

La magia del teatro se hace a sí misma, cuando un buen operador dice el justo "para acá" o "para allá", "más arriba" o "más abajo", y una se deja poner y quitar, como corresponde.

¡Además, es muy divertido!

La ocasión es perfecta para reunir a los amigos y seguir jugando, después de los aplausos, a que una es actriz, porque se ha actuado y lo celebramos. (Respeto mucho el trabajo de los profesionales -y mis amigos son buenos amigos-.)

Una función más, el jueves.

Silvia Parque

lunes, 23 de junio de 2014

Un bote de basura en una habitación

Un bote de basura bien lleno, en una habitación, es señal de que no se ha sacado la basura. Una obviedad a la que hay que encontrarle la premisa que la sostiene; en este caso, tal vez dos premisas que tal vez sean una misma, vista desde dos ángulos: "un bote de basura de una habitación, no debería estar lleno" y "la basura debe salir de la casa".

Por otra parte, si el bote debiera permanecer vacío, no tendría sentido su existencia. Un par de papeles le vienen bien, para eso está hecho. Buen papel estrujado, como ocultando lo que lleva escrito.

Silvia Parque

Olfato en casa

En el estudio, el aroma de las flores llena la habitación.

En la recámara, el olor de la pintura en spray llena la habitación.

En la cocina, una mezcla de negligencia y prosperidad hace lo suyo.

Silvia Parque

Tengo permiso

Tengo permiso para ser feliz, sea cual sea el estado en que se encuentre el mundo. Voy pasando, de sentirme triste por el dolor de otros, o enojada por la injusticia, a sentirme, más bien, profundamente conmovida. Puede parecer desinterés, pero soy más empática que nunca.

Tengo permiso para estar satisfecha en la condición en que me encuentre -y casi siempre soy total y directamente responsable de ella-. No tengo que satisfacer parámetros; ni siquiera los míos. Mis compromisos son pocos y no me arrastran ni los arrastro: me conducen.

Tengo permiso para expresarme, y para no dar explicaciones. Soy una persona adulta, señora de un pedazo del mundo. Voy dándole voz a mis palabras y adueñándome de los silencios que me hacen falta. Eso ayuda a dejarle a los otros, el peso y el crédito de lo suyo.

Tengo permiso para avanzar y para detenerme. Ahora no retrocedo; pero si creyera que eso es "lo que toca", tengo permiso hasta para eso.

Silvia Parque

domingo, 22 de junio de 2014

Flores

He comprado muchísimas flores. La última vez que tuve muchísimas, fueron un regalo, creo que por mi cumpleaños. Así es con las cosas bonitas que disfrutamos: unas veces vienen de los otros, otras veces nos las damos a nosotras mismas. Esta vez, la señora que las vendía me dio el segundo ramo a mitad de precio, y me regaló el tercero, así que un poco fue de mí y un poco de ella. La verdad es que no tenía intención de comprarlas, pero ella tenía necesidad de vender, y siempre que satisfacemos la necesidad de alguien, salimos ganando.

Las he puesto en un florero que es un cilindro grande de vidrio grueso, recubierto de película anaranjada que se maltrató un poquitito cuando vino de donde vivía a donde vivo; uno de los lujos de mi casa. Lo uso como contenedor de papeles. Antes fue el contenedor de mi toalla y otras cosas para el baño. Pero le tocaban flores -yo no lo sabía-. Así, un día nos llega el momento de gozarnos en lo que estamos hechos para ser.

Silvia Parque

"Contentamiento"

Probar un platillo diferente, fuera de mi círculo de favoritos.
Postre por poner un poco de exceso. Nada más un poquito, porque más se siente mal.
Disfrutar el frappé aunque sea más café helado que frappé.
Llegar a casa, tener plan para las siguientes horas, y que el plan sea lo de menos.

Silvia Parque

Ilusión

Despierto no totalmente descansada. El milagro de la total recuperación no se da todas las noches, pero ya llegará pronto, con el super-paquete que espera a fin de mes, cuando dejaré el trabajo fuera de casa.

Agradezco estar viva, lo que haya pasado el día anterior, lo bueno, lo que no pueda sentir como "bueno". Me levanto a lo que más o menos hago cada vez que me levanto: ir al baño, tomar agua, encender la computadora; medio vestida, con los ojos medio abiertos, tomo nota de lo que no estuvo bien de mi parte en el día que pasó: dejo que pase.

Pienso en lo que trae el día que estoy viviendo... como es domingo, es lo mejor de la semana: grande y maravilloso. Y me hace ilusión.

Silvia Parque

miércoles, 18 de junio de 2014

Hay que saber quién es una

La conciencia de sí permite a la persona ocupar su lugar. Algunos pubertos que crecen rápido, tienen un breve periodo de torpeza motriz, en lo que adquieren conciencia de su nuevo cuerpo: más alto, con extremidades más largas. La torpeza se desvanece a medida que adquieren conocimiento sobre este nuevo "yo corporal"; entonces vuelven a moverse con soltura, apropiándose del espacio que les hace falta: que les corresponde. Esta apropiación suele ser el principio de una ocupación adulta del mundo. Antes, los otros nos indicaron el lugar que nos correspondía.

Nacemos a la herencia cultural de nuestra comunidad y de nuestra familia, que determina, de inicio, si dormiremos en la cama junto a mamá, en la cuna junto a la cama de papá y mamá, o en la cuna en la habitación de junto -hubo un tiempo en algunos lugares europeos, en que los bebés de familias pudientes dormían -puesto que vivían- en casa de una nodriza- Así se nos va indicando el lugar que nos toca, durante años. Variantes de "siéntate aquí" o "no te vayas a salir", nos mantienen a raya. Vamos asimilando y asumiendo cuál es nuestro sitio en el mundo, con cada experiencia social -en el aeropuerto, los niños en la fila de abordaje VIP, aprenden que ellos van adelante-. Este aprendizaje incluye una advertencia sobre el lugar que va a correspondernos en el futuro.

Como lo humano es complejo, recibimos mensajes dictaminadores que nos convienen, junto a otros tanto que no nos convienen. Esta carga a veces conduce a un lugar gris -o de plano, a uno cutre-. Pero si un día hacemos una pausa, podemos notar que hemos crecido, que cabemos o no cabemos en el lugar donde estamos, y que podemos ir a donde quepamos mejor: ese lugar que nos corresponde. Nadie más que una misma sabe cuál es. Para la persona cristiana es un espacio digno de una hija o hijo de Dios.

Silvia Parque

martes, 17 de junio de 2014

A ti te estoy hablando, a ti


Esta es una entrada de mal gusto, porque es una cosa entre tú y yo.

Quiero que sepas que escribí: "Es un kit-kat. Te quiero. Te abrazo". Y que es el "te quiero" más ridículo que he vivido, porque es de lo más verdadero.

Qué cosa más ridícula querer así, cuando ¿qué tenemos que ver en esta vida material, desde donde tecleo? Bien podríamos no saber nada de la otra, y nada se va a descomponer por eso, ni en mi casa, ni en la tuya al otro lado del mundo. Pero te quiero, y porque me da la gana: porque lo sé, descarto que sea sentimentalismo. Tenía que decirlo aquí y no por correo electrónico, tan correctamente privado, para anudar un lazo que ahora queda anudado. Antes me dije en modo autocensura, que a ti hay que dejarte estar; así evito hacer una lista de lo bueno que eres, y ni pido ni expreso deseos. Me parece que hay que dejar a la gente "a su aire", y sin embargo, aunque nada de lo que yo diga sea dejarte o no dejarte, porque más libre no puedes ser, y yo menos injerencia no puedo tener, -x- me cuesta sorprendentemente y escribo dándole vueltas a lo mucho que valoro tu presencia.

Re-enfoco: no se trata de mí. Ojalá sea un kit-kat; yo creo que sí :) Te quiero.

Silvia Parque

lunes, 16 de junio de 2014

Quiénes son

Hay que ver qué hacen quienes tienen lo que una quiere tener. Qué hacen, cómo hacen, cómo se ven quienes tienen lo que una querría tener. Quiénes son. Cómo se definen así mismos, cómo pasan los días. Si son viejos, mucho mejor; los viejos son más lo que son, así que es como un ejemplo didáctico.

Silvia Parque

domingo, 15 de junio de 2014

Domingo de paseo

Hace casi dos meses fui de paseo a San José Iturbide, Guanajuato. La experiencia total no fue muy grata, porque me puse de mal humor y mostré un pobre nivel de inteligencia emocional. Pero me gustó mucho conocer el lugar. Es un pueblo pequeño que se recorre rápido si el paseo excluye los sitios de interés en la carretera o los poblados de alrededor. Lo que más llama la atención es el templo junto a la plaza principal: un edificio de lo más pintoresco; entretiene poner atención en los detalles de sus muros, y contemplar su pórtico y sus torres. Entretiene, pero no es bonito, ni elegante, ni nada por el estilo. A mi parecer, por supuesto. Lo que cuenta es que le guste a la gente, y a la gente le gusta que los edificios tengan "más y más" de lo que esté de moda ponerles. A unas calles hay otro templo, pequeño, con adornos recargados, que sí me pareció agraciado. Otra cosa es lo que hay en los templos por dentro; al segundo, no entré; pero el primero tiene unas pinturas enormes, recientes, bien logradas, y una banca de madera diferente a las demás, por la cual toda la vuelta hasta allá habría valido la pena, aunque ninguna otra cosa me hubiera gustado.

Hoy voy de paseo a Escolásticas, en el municipio de Pedro Escobedo, aquí en Querétaro. Me han invitado a comer elotes recién cosechados, y me han adelantado que encontraré mucha piedra (trabajos de cantera). En casa apreciamos mucho la piedra, así que pinta muy bien.

Espero conocer más pueblos de este rumbo, antes de cambiar de aires. Nada más el recorrido en la carretera ya es algo que me hace bien.

Silvia Parque

sábado, 14 de junio de 2014

No va todo junto necesariamente

A menudo ocurre que porque una persona tiene características positivas, se le adjudican otras características también positivas... también pasa con lo negativo, pero es más común estar advertidos de ello, creo. No así con lo positivo, y el error es el mismo. Por ejemplo: no todas las personas inteligentes son sensatas, aunque para la sensatez se requiera inteligencia, y sin embargo, sorprende mucho el inteligente insensato. No todas las buenas personas cumplen con sus compromisos, incluso cuando sean compromisos con personas a quienes aprecian, y sin embargo, se sufren terribles decepciones por asumir que siempre se puede confiar en la palabra de una buena persona.

Silvia Parque

jueves, 12 de junio de 2014

De estreno a estreno

Dice uno de mis tíos que "el que nada sabe, nada teme", y un poco así estoy con el próximo estreno de Tartufo. No tengo el vestuario listo, no tengo mis antifaces listos, todavía se me escapan unas líneas, y tan tranquila. El sábado ensayaremos extra y confío en que saldrá bien. Me encomiendo a Dios, y con eso basta. Tenemos la buena suerte de que el público básicamente se compondrá de parientes y amigos, así que nos ven con buenos ojos. Comparo estas vísperas con las de la obra pasada en la que participé -La casa de Bernarda Alba-, y es abismal la diferencia entre el nervio y la calma.

Silvia Parque

miércoles, 11 de junio de 2014

Si yo fuera

Inma me ha hecho un gustoso eslabón de una cadena de "si fuera..." Aquí voy:

Si fuera animal... sería un bichito con alas que nadie ha visto antes, de abdomen increíblemente complejo y con colores maravillosos. Hay insectos que todavía no tienen nombre, y ni falta que les hace.

Si fuera un libro sería uno inacabado, de esos que más se ojean de lo que se leen; pero llegaría alguien a hacerme muchas notas al margen, y hablaría todo el tiempo de lo que entiende de mí, a sus más cercanos.

Si fuera un coche sería una golfita '88, blanca, bien conservada aunque con alguna abolladura en el trasero. Resistente y con buena figura. De las que el dueño no vende, aunque compre otro coche.

Si fuera una película sería una insufrible de un director novato con pretensiones, pero con al menos dos personajes entrañables, de los que se hacen querer.

Si fuera un árbol sería uno alto, de hojas verde deslavado, de los que ni dan mucha sombra ni llaman la atención, pero hacen su trabajo de árbol todos los días.

Si fuera una canción sería una de Les Luthiers; no la de la epistemología, que tanto me gusta, ni la de la gallinita que me hace tanta gracia; una que no conozco, que nunca he oído.

Si fuera una bebida sería herbal y con propiedades curativas. De color clarito, que de lejos y al descuido parezca agua. Nada que la mayoría quiera beber.

Si fuera comida, sería... ...He escrito todo y he regresado a la comida... Si yo fuera comida... creo que sería una fruta de cera, igualita a una real, pero de adorno :)

Si fuera una prenda sería una tira de tela adornando un sombrero; podría hacer de mascada con una dueña creativa, y tal vez acabe de trapito para el polvo -o con buena suerte, de cama para una muñeca Barbie-.

Si fuera un cuadro, sería el autorretrato que se hizo alguien con tiempo libre, con tinta de boli, y que alguien más valora, enmarca, y cuelga en la pared.

Si fuera un edificio, sería el que quiso tener un hombre que quería tener un edificio, pero escuchó a la mujer decirle: "no; paga la renta, compra más ropa, busca un coche barato".

La cadena queda: 1. Elvis, 2. Alter, 3. Cecilia, 4. Inma, 5. Silvia... Y yo nomino a Susana y a Telma, con la advertencia de que esta cadena, si se bota, no causa ningún daño o perjuicio ;)

Silvia Parque

Con saludos afectuosos a mis españolas favoritas :)

Escribía un comentario en El blog de Dolega y me sorprendí usando la palabra "crío". A menudo mis dedos escriben palabras que no se usan por este lado del mundo, y las borro y busco otras, para no sonar impostada. Pero dejaré de hacerlo, porque ha de tener algo de patológico perder la expresión natural con el afán de no parecer impostada ¿?

Las conversaciones colectivas que surgen en la virtualidad son parte importante de mi vida, e implican un tiempo a veces considerable del día, por lo que supongo que es normal que el lenguaje con el que pienso, sea el lenguaje de las personas con las que me relaciono -a quienes leo, quienes hacen el favor de leerme y con quienes intercambio comentarios-.

Silvia Parque

Con todo y miedo

Es bueno quitarse los miedos; sobre todo si son muchos o muy intensos. No me refiero al miedo adaptativo provocado por el peligro "objetivo"; ese nos salva la vida. Pero vivir con muchos miedos o miedos muy intensos, de los que no son adaptativos, es cansado y discapacitante; mejor dejarlos fuera; si no puede una sola: con ayuda.

Sin embargo, algunos miedos van a quedar... de hecho todos van a permanecer hasta que sean desalojados. Mientras estén, hay que actuar con todo y miedo. Parece una tontería: si tengo miedo, ¿cómo lo hago? Pues con miedo. Sintiéndote mal. Torpemente. Haciéndolo.

Silvia Parque

martes, 10 de junio de 2014

No todo tiene la misma importancia, ni algo tiene la misma importancia para todos

Con la edad, después de preocupaciones, dramas y alguna tragedia, la importancia de las cosas se resitúa. A cada cual, se le resitúan a su manera. En mi experiencia, lo que ocurrió es que fui dejando de querer comerme el mundo, y valoré más el bienestar cotidiano. Me quedó claro que si quiero algo, mejor ir por ello de inmediato. Y es que yo era una de esas personas con una libretita muy linda que usaría para escribir algo muy especial con una pluma elegante, cuando estuviera bien vestida y me sintiera en paz. Pero aprendí que no tengo tiempo para esperar a que "todo esté bien".  Y cada vez confirmo que cuando hago como sea, y disfruto lo que haya, todo se acomoda para bien.

En la escala de valores de cada cual, con los parámetros de cada cual, hay cosas "muy importantes", "importantes-a-secas", "poco importantes" y "nada importantes". Si se le da a todo la misma importancia, no hay energía que le alcance a un ser humano común. Puedo darle a mi trabajo toda mi concentración y todo mi esfuerzo, en un horario determinado; pero no le doy tiempo extra porque mi prioridad es mi familia. Si tengo que desvelarme en lunes porque el fin de semana no corregí un texto, me desvelo con gusto; pero no le digo "no" a la demanda de tiempo extra que haga mi familia. Una vez echada a andar la política, se hacen hábitos y va siendo automático dar prioridad a lo que tiene mayor importancia según la escala que ha construido una misma -no porque nadie lo haya indicado-.

Cuando ha estado en riesgo o se ha llegado a perder lo valorado, suele surgir la disposición a cuidarlo. A menudo es más complicado situar la importancia de lo que no tiene tanta importancia. Por ejemplo: ¿qué es mejor hacer en el precioso tiempo entre el despertar y el salir de casa, cada mañana? Se me ocurre, al menos: hacer ejercicio, meditar, implementar ritual de belleza, organizar el día, hacer oración, arreglar la cocina, regar las plantas... A mi alrededor hay personas que desayunan, y a mí eso no se me habría ocurrido. Salgo de mi casa a las 6:35 hrs; si tengo hambre en ese momento es señal de que mi dieta está muy desorganizada. Pero para otras personas desayunar en su casa sostiene el vigor que necesitan durante la mañana -también desayuno, pero más tarde, en la oficina-.

El caso es que encontrar cuánta importancia tiene cada cosa, quedarnos con lo que la tiene, y dejar pasar rápido lo que no la tiene o tiene poca, hace la vida más fácil y ligera. Que dejen de molestar las pequeñeces que no salieron bien, da energía para invertir en hacer que resulte lo importante. Supongo que tiene más que ver con madurez emocional que con la edad; en definitiva no es algo automático respecto a cumplir años, pero creo que está muy vinculado a la experiencia de pérdida y la conciencia de muerte, que requieren experiencia de vida.

Silvia Parque

lunes, 9 de junio de 2014

Estampa

Volteo a ver la silla, que está fuera de su lugar en el espacio donde habrá un comedor, pero por lo pronto no hay más que la silla fuera de su lugar.

Me encanta. Con su hojita incrustrada y con la huella que dejó otra hojita incrustada que ya no está. A unos veinte centímetros del buró que ahora es un buró-cómoda con el quinqué  y el jueguitito de té.

Silvia Parque

No más medicina; agujitas

He decidido suspender las pastillas y cápsulas que indicó el médico para la colitis. Hicieron su efecto: bajaron la gran inflamación que me impidió usar dos de mis pantalones una mañana de tantas en las que necesitaba vestirme a toda prisa, y terminaron con el dolor intenso que me hizo echarme a la cama más de una vez, después de comer. Ahora siento que me caen pesadas al estómago, y que sus efectos -en este momento- no están compensando esa sensación. Me siento toda una rebelde independentista dejándolas, porque sé que hay razones para que los tratamientos tengan el tiempo que se estipula; pero lo he pensado bien: no son antibióticos para que dejarlo sea muy malo. Seguiré con las indicaciones de cuidados en la dieta, y me daré otra oportunidad con la acupuntura.

Hay toda una tradición de acupuntura en Oriente, de la que podríamos beneficiarnos. No escucho sino comentarios positivos sobre los efectos de las agujitas en personas que se han dejado "picar". Yo misma los he visto, y de alguna forma los sentí en el primer intento por usarlas. Me daba miedo repetir la sensación de desvaído; pero ya no.

Silvia Parque

Para pintar una habitación

Para pintar una habitación es necesario tener en cuenta todas las variables que influyen en el cálculo de la cantidad de pintura que hace falta; una de las principales es la textura de la pared (si no es lista, usará más pintura).

Para comprar más pintura cuando falló el cálculo de la cantidad que hacía falta, lo mejor es llevar una muestra del color/tono que está usando; no confíe en su memoria, no confíe ni en las tiras de colores que le ofrecerán para ver/recordar.

Lo principal: aleje a todos los opinadores, supervisores, capataces que merodeen por la casa. El que tiene la brocha en la mano, manda; todos los demás tienen derecho nada más que a ir por refresco frío o preparar limonada.

Silvia Parque

domingo, 8 de junio de 2014

Otra idea para emprendedores...

Estoy segura de que ya existe una aplicación para eso, pero sería genial que se generalizara al hardware y software de cualquier PC o lap, que una pudiera tararear la canción o melodía en mente, y que la máquina dijera que canción o melodía es, escrita o compuesta por quién.

Silvia Parque

Eso no es

Leí la nota de que lapidaron a una mujer en Paquistán, por casarse con quien ella quería casarse. Buscando la nota en algún periódico para darla por buena, encontré ÉSTA de seguimiento al caso, que es peor. Me dio por entrar al blog a escribir una entrada donde dijera: esto no es el islam.

Tampoco el catolicismo es una horda de hipócritas lujuriosos dañando niños.

Ni los cristianos son tipos aprovechándose de la fe de la gente para enriquecerse.

Se pueden buscar ejemplos de lo bueno y de lo malo en todos lados. Quién sabe si alguien lleve algún tipo de conteo para decir que hay más de una cosa o de la otra. A mí no me importa. Me basta saber que eso no es el islam, ni el catolicismo, ni el cristianismo -sí, ya sé que los católicos son cristianos...-

Sería bueno que las personas habláramos más con otras personas. No dudo de todos los que me han contado que los Testigos de Jehová que han conocido, son latosos y hasta groseros; pero ¿de verdad les dieron una oportunidad, manteniendo un poquito a raya el prejuicio? Porque yo he conocido a puras buenas personas de esa religión, que me trataron con total respeto cuando me compartieron lo que creen. La gente podría animarse a partir de la interacción virtual. ESTE blog, por ejemplo, de una joven musulmana, es fresco y permite conocer más de la cotidianidad de esa cultura -que no está delimitada a una zona geográfica-.

Silvia Parque

Manos de estómago

Un par de hombres a mi alrededor me está enseñando a cuidar los cables: no pisar ni jalar los de la laptop y las bocinas, no dejar el de la parrilla eléctrica cerca de la parte que se calienta de la parrrilla...

También aprendí tarde a tener cuidado al abrir y cerrar los cajones o las puertas de los muebles.

Me cuentan de un tipo manos de estómago. Un buen tipo, que no está haciendo algo en particular para maltratar los objetos, pero al que le pasa eso: cosa que cae en sus manos, cosa que se descompone o se rompe. Creo que hay un entrenamiento que se le da a unas personas de pequeñitas, y a otras personas no.

Silvia Parque

sábado, 7 de junio de 2014

"Hombre de familia"

He visto "Hombre de familia" varias veces; tal vez hoy fue la tercera vez.

Creo que hacen muchas películas del tipo. Se le muestra al protagonista lo que habría sido de su vida, de haber decidido X o Y diferente. En todas las versiones de peli, me parece que exageran hacia el final, desvalorizando lo que la persona tenía en un principio; pero me encanta el mensaje simplón, que suele destacar la importancia a las personas por encima de los objetos, el dinero, la carrera, etc.

En esta peli en particular, me parece estupenda la actuación de Nicolas Cage en los momentos en que recién se encuentra en una vida que no reconoce como suya. Pero en realidad, lo que más me gusta es que he podido compartirla con alguien a quien tengo especial afecto. Las personas también por encima de los guiones increíbles o la fotografía impecable.

Silvia Parque

Estudiar El Tartufo

Vi ESTA versión de El Tartufo, de Moliere. Queda "larga", supongo que porque el teatro esta hecho para el teatro, y no para la televisión. Luego vi una versión buenísima, que inicia con lo que Moliere escribió como final, pero el video disponible era nada más un fragmento de la obra. Seguí con un montaje escolar, bastante simpático, que interrumpí porque el audio no era bueno.

Es día de estudiar, así que me entero de que, para la RAE, "tartufo" es: "Hombre hipócrita y falso", por alusión al personaje de Moliere. El título completo de la obra es "Tartufo o El impostor".

Se lee rápido, esperamos representarla en una hora, pero llevamos semanas ensayando sin lograr correrla completa, en parte porque participantes como yo, faltamos varias veces. Es tan buena, que es increíble que el dramaturgo haya escrito ese final; no cuesta creer que sea un final "a modo" para complacer a quienes tenían el poder de prohibir la representación. Mi clase de teatro ha cambiado el final, y tal vez no sea una joya del teatro, pero es bastante bueno, sobre todo comparado con el original.

Silvia Parque

Pequeñas cosas que me hacen sentir orgullosa

Para una mujer contemplativa tendiente a floja, a la que se le da natural postergar, hacer ciertas cosas puede ser un triunfo para sentirse orgullosa de una misma. Por ejemplo:

- Comer ensalada preparada en casa, o fresas o jícama. Me da una flojera increíble pelar y desinfectar, así que cuando lo hago, siento que al comer me pongo una corona de olivas.

- Lavar el acuario de las tortugas. A menudo cambio un poco de agua, para que se mantenga limpia. Si dejo que pasen días sin hacerlo, se ensucia, y opto por no meter a las tortugas al acuario -usan su comedero como acuario de emergencia-. Al final llega el día en que hay que limpiar, y como el flojo trabaja doble, evidentemente es mucho más pesado que haber cambiado un poco de agua con frecuencia. Cuando termino, me encanta ver el acuario con su agua limpia.

- Comer solo hasta la satisfacción, y dejar un poco de la porción servida. Es todo un desafío para la voluntad, sobre todo cuando se trata de comida de la calle. Si alguien quiere hacerse una persona firme, puede ejercitarse dejando un poco de hamburguesa para el siguiente día.

- Hacer ejercicio. Cuando me hago el hábito, lo disfruto, pero esos veintiún días que se necesitan para la habituación, parece que el mundo entero confabula para alejarme de las flexiones y los estiramientos.

- El ritual de limpieza por la noche. Muchos años no me lavé la cara antes de dormir, ahora al lavado se le agrega el uso de un par de productos para que la cara quede linda, pero a mí me motiva más no lucir ojeras al siguiente día... Conseguir seguir despierta para todo el ritual es muy difícil, y nunca he conseguido hacerlo dormida.

Silvia Parque

viernes, 6 de junio de 2014

Prescindir del café

El médico ha recetado tres pastillas distintas y una cápsula, para que se baje la inflamación de mi vientre. Además, ha ordenado que por dos semanas, evite el exceso de grasas, de dulce, de harinas blancas, que coma un poco de frutas y verduras, pero nada de cítricos, y la nota final: ni picante, ni refresco, ni café.

No como con picante, apenas le doy un traguito a algún refresco una vez a la semana, pero el café es mi compañero de trabajo y de ocio. Yo tomo café en las mañanas, después de la comida, por la tarde, en la noche; no todos esos cafés todos los días, pero a cualquier hora, sí. Prescindir de él no es un suplicio pero es difícil. El área común de la oficina se llena del aroma del café recién hecho, a la hora justa de abrir el correo electrónico, a ver qué ha pasado. Y me consuelo y motivo con café frappé por las tardes, especialmente ahora que hay un lugar que los prepara extraordinario junto a mi casa.

Como no me voy a joder, esto abre un abanico de posibilidades para el placer: estoy empezando a ponerle ganas al disfrute del agua, con su combinación exacta de hidrógeno y de oxígeno...

Silvia Parque

Guardar silencio y guardar las palabras

Hay momentos para guardar silencio. Esos, en los que no solamente no serviría de nada hablar, sino que además sería contraproducente.

Guardar silencio no significa que haya que omitir lo que una querría decir. Tal vez puede decirse por otra vía: con un acto, con un mensaje escrito... con música. Tal vez convenga simplemente esperar otro momento para hablar. 

Lamentablemente, una suele tener más ganas de decir cosas que sería mejor callar, cuando más difícil es callar. La dificultad de callar algo como "te vamos a hacer una fiesta sorpresa el viernes", e incluso algo como "te dije que si hacías eso, iba a pasar esto otro", no puede compararse a la enorme dificultad de callar algo como "estás portándote de un modo terriblemente grosero que no tengo por qué tolerar, ¿crees que eres un sultán árabe y que el mundo debe acomodarse a tu antojo? ¡Porque no lo eres!" El enojo tiene un ímpetu increíble que se sale por la boca. De lo mejor para estos casos, es disminuir el enojo. 

Cuando se está relativamente en paz, el enojo puede encapsularse para tratar con él y no con las personas asociadas a él. Entonces es posible guardar silencio para procesar lo que una querría decir, y luego guardar las palabras, para decirlas en el momento oportuno... al menos, no en uno muy inoportuno.

Silvia Parque

No poder decir que "no" en el trabajo

A mi alrededor veo los efectos nocivos de dedicar al trabajo más tiempo del que corresponde: más tiempo del que marca la jornada laboral y del que se paga, pero sobre todo: más tiempo del que la persona querría dedicarle. Lo veo en mujeres, porque me rodean sobre todo, mujeres, y porque en el caso de mujeres con vida en pareja, el género hace diferente cómo vivimos la compatibilidad entre la vida personal y la vida laboral, y eso me interesa, así que pongo atención...

Las condiciones socioeconómicas pueden hacer que muchas personas acepten/toleren condiciones de trabajo que no son las que deberían ser; pero el asunto es mucho más cultural que socioeconómico. En las organizaciones se asume, en principio, que cualquiera que preste servicios es un empleado -y no lo es-, y además, que todo empleado debe estar dispuesto a ofrendar todo el tiempo que la organización demande, salvo casos de fuerza mayor, como la muerte de un familiar cercano o enfermedad que acerque al propio empleado a la muerte -porque si no lo acerca, se asume que la persona incapacitada puede/debe mantenerse en contacto, responder preguntas, enviar información, etc.-

El "puede/debe" es parte importante de este tinglado. Casi siempre no se dice, pero el comportamiento organizacional permite entrever, que se sostiene la premisa de que, si el empleado "puede" quedarse un poco más, llegar un poco más temprano, trabajar un poco desde su casa, responder unas preguntitas por teléfono, entonces "debe" hacerlo. Aunque el planteamiento no se haga de ese modo cuando se solicita la colaboración, salta en su esplendor ante una negativa por parte del empleado -asumiendo, como la organización hace, que todos son empleados, lo cual -repito- es un error-. Mucho hay que se puede decir sobre este tema...

El caso es que a mi alrededor veo los efectos nocivos de dedicar al trabajo más tiempo del que corresponde. Y algunas personas piensan, y yo misma pensaba, que eso tenía que ver con la imposibilidad de decir "no". Pero eso es una falacia. Quedarse "de más" en el trabajo, suele implicar decir numerosos "no". "No" al marido que quiere que su mujer llegue a tiempo para ir todos juntos por hamburguesas, o al novio que tuvo la ocurrencia de ir al cine entre semana. "No" a los hijos que quieren que su mamá les revise las tareas o a la amiga que quería ir a tomar café. "No" a la persona misma, que tenía planes, así fueran descansar y ver televisión.

Silvia Parque

miércoles, 4 de junio de 2014

Inglés

Leyendo ESTA entrada de Matt, me vino a la mente un profesor simpático de la universidad, que hoy dijo en una reunión, algo así como: "no hay manera de que en este cuerpo quepa el inglés". Y al escribir esto, por supuesto, pienso en mi propio inglés...

Fui a un jardín de niños pretendidamente bilingüe, y las educadoras aseguraban que yo avanzaba al ritmo de los demás, que hablaba, cantaba y cualquier cosa que se me indicara hacer; pero nunca dije ni "one, two, three" fuera de la escuela. De ser mi mamá, yo habría sospechado, pero la verdad es que yo era rarita...

Finalmente, aproveché al máximo mis clases de inglés en secundaria y bachilleres, e hice un diplomado en la universidad. Pero hace poco, en mi primer vuelo, no entendí más que alguna palabra suelta de lo que nos dijo el piloto por el altavoz. Quiero pensar que fue el altavoz. Pero no puede una esperar que en el mundo real se hable pausado y con dicción de noble inglés...

Silvia Parque

Oídos con filtro para poner la otra mejilla

En casa, en familia, más vale tener oídos con filtro, que no dejen que pase al corazón lo que otro dice en momentos de enojo. Eso permite la templanza para responder con amabilidad a las palabras duras, y para pedir, "de la manera más atenta", un buen trato. Las personas con un mínimo de salud mental y buena voluntad, reaccionan bien cuando se les pide bien.

Para mí, eso de poner la otra mejilla, no se trata de quedar aleladas frente al maltrato y sostener las condiciones que lo reproducen; se trata de correr el riesgo de mostrar al otro lo que nos parece no-aceptable, de pedir lo que nos parece que corresponde, y de hacer ambas cosas (mostrar y pedir) no solo desde el amor sino amorosamente, justo cuando la reacción natural es la defensa y el contra-ataque.

Poner la otra mejilla es el consejo práctico más atinado para armonizar relaciones. Pienso en eso de "ámame cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito" y en eso que decía mi abuela: "en alguno tiene que caber la razón", que yo traducía cuando era niña, como: "alguno tiene que ceder, y por qué yo". [Nótese que estoy hablando de líos u ofensas con palabras y tonos de voz.]

Silvia Parque

Visita al médico

Después de tres semanas de molestias estomacales, llegó la hora de hacer una visita al médico.

Llegué a uno de los consultorios de Farmacias Similares. Siempre he tenido buenas experiencias en esos lugares, aunque el trato de los médicos ha sido más o menos amable, según me toque en suerte. En esta ocasión, no sé qué calificación le pondría en ese rubro, al honorable profesional de bata blanca que me atendió.

Desde que me indicó que podía pasar, supe en qué conjunto de médicos podía ubicarlo. Puede haber subconjuntos, pero básicamente tengo dos categorías: los médicos que se colocan en posición de superioridad, y los que no.

Evidentemente, quien es competente en algo en lo que nosotros no lo somos, es superior a nosotros en ese aspecto determinado: tiene mayor competencia = una competencia "superior". Pero eso significa nada más eso. En el caso de los médicos, la importancia social de su profesión, crea mucho más que eso. Es común encontrar médicos que suponen que no tienen que dar explicaciones a sus pacientes sobre el diagnóstico -"no van a entender"-, o sobre la prescripción -"qué van a saber"-. Algunos médicos, incluso en la consulta privada, olvidan que están brindando un servicio, y que el paciente es el experto en lo que le pasa; tal vez no sea experto en la enfermedad o el tratamiento, pero sí en su experiencia -aunque parezca redundancia-.

Por supuesto, la competencia autoriza, según el caso, para hacer sugerencias, dar indicaciones, etc. Pero no coloca a ningún profesional, como gurú de todos los temas -¿cuántos médicos se sienten nutriólogos, psicólogos, educadores, etc.?-, ni como director espiritual -¿cuántos médicos hacen juicios morales o aleccionan?-

Esta vez, me tocó un médico relativamente joven, que no dijo "por favor" una sola vez, al pedir que me sentara, acostara, levantara, etc. Me explicó con claridad qué ocurría y qué había que hacer para que dejara de ocurrir; se interesó en otro asunto de salud que mencioné y amplió sus respuestas iniciales, para que todo quedara abordado. Como se adivina con la ausencia del "por favor": no dijo "gracias" cuando pagué, o "buena tarde" en ningún momento. Estas omisiones se esperan en personas que se desenvuelven en ámbitos de "trato rudo"; pero una persona con una educación formal de más años que en casi cualquier otra profesión, ¿no aprendió modales? Seguro que no se dirige de la misma manera a sus "iguales". Es que supone que a su posición le corresponde dar órdenes, y que las cortesías se le deben a él.

Silvia Parque

martes, 3 de junio de 2014

Cuando nos marcamos el camino

Exponer el credo personal es lo de menos. Lo que puede ser realmente difícil es vivir en congruencia con él.

Hoy recordé que en la adolescencia, un poco la energía de la pasión y un poco la ingenuidad, hacen que esta congruencia sea casi "natural". El adolescente que se hace vegetariano puede requerir de esfuerzo para resistir al antojo de las hamburguesas que comen los demás; pero tiene mucha más voluntad para cargar con ese esfuerzo, que casi cualquier adulto con quien se le compare. Es la edad de las grandes causas y de las afiliaciones trascendentales. Por eso, a veces los adolescentes son apetecible carne de cañón para quienes maquinan, desde la frialdad del cálculo, dónde conviene hacer ruido en movimientos de todo tipo: sociales, políticos, religiosos. Por eso, mientras que en la niñez nos marcaron la vida, a esa edad solemos marcarnos el camino.

Silvia Parque

Cada quien lo suyo

Dejar al otro que se las arregle por sí mismo, es una muestra de confianza. Cuando el otro no confía en sí mismo, esto puede verse como una declaración de desinterés. Al primer fallo, viéndose solo, puede sentir que el desinterés es injusticia. Y sin embargo, si una cree que el otro puede por sí mismo, hay que dejarle hacer, tanto como hay que dejar que sean, las consecuencias por no haber hecho.

He aprendido que nadie es más que un ser humano, por lo que casi nadie sale librado de lo que aplica para cualquiera. Si malcrías a un niño, no importa que alma buena sea la criatura, será un malcriado. Si sacas a alguien del mismo tipo de apuros, una vez, y otra vez, y otra vez, lo más probable es que haya una cuarta vez con el miso apuro. 

Hacer lo que le toca al otro, un par de veces es un favor; más que eso es un mal hábito que inutiliza a quien no hace lo suyo, y gasta los recursos de quien hace lo propio y lo ajeno. En el peor de los casos, crea dinámicas pervertidas en que X hace lo que le toca a Y, para lo cual W hace lo que le toca a X, y al final es un lío.

No todo importa lo mismo. Hay modos de encargarnos de cosas del otro, que son un regalo de servicio. Pero hay que saber qué es lo que sí importa: qué tareas y logros están asociadas con la autonomía, de qué depende que haya colaboración en los espacios compartidos. En eso que importa, hay que espabilar.

Silvia Parque

"Cómo dueles, junio" / De tres guarderías

Robles Maloof titula: "Cómo dueles junio", a su texto publicado hoy en sinembargo.mx.

Ayer, estrenando el mes en la universidad, niños y niñas convirtieron en guardería un sector de "La Kafe", por un breve lapso de tiempo, tras la evacuación de la estancia infantil en la que habían iniciado la mañana. Un incendio en uno de los parques industriales de la zona, motivó la "medida precautoria".

¿Cómo no recordar ese otro incendio, en otro junio? Durante días, he estado leyendo tuits convocando a la #Marchasolemnedelos49, en memoria de la tragedia y para exigir justicia. Vergonzosamente, no se ha hecho justicia, ni por la conmoción que puede causarle al ánimo la descripción de los hechos.

Las personas mueren. También los niños y las niñas. Hasta ese punto, es una pena. Pero cuando mueren porque alguien no hace lo que debió hacer, o hace mal lo que debió hacer bien, hay responsabilidades que asumir. Cuando a quien le toca esclarecer y repartir consecuencias por esas responsabilidades, encubre y tergiversa, está ninguneando a las víctimas. Ahí la situación ya no es penosa, sino vil.

Trabajé en un jardín de niños con estancia infantil, que entre otras gracias, para realizar una visita, metió a un montón de niños en una camioneta no equipada para eso, de forma evidentemente insegura. Había niños hasta en los espacios entre los asientos. Y yo me senté ahí y sostuve al que me quedaba cerca, deseando que un agente de tránsito nos detuviera, aunque debí haberme negado a participar en el asunto y llamar a alguna autoridad, aunque me quedara sin trabajo. (Ese día me impactó el nulo interés de las mamás, por averiguar en qué iban a transportarse sus hijos -digo "mamás" porque solamente vi mamás dejando y recogiendo a los niños-). Confié en que no pasaría nada, aunque así justo pasan las cosas cuando pasan. Lo recuerdo siempre que pienso en las trabajadoras de la Guardería ABC, incluida la directora.

Según dice Daniel Gershenson AQUÍ, van más de veinte niños muertos, en guarderías públicas y privadas, después de ese 5 de junio. No tengo parámetros para saber si eso es mucho o poco, más allá del deseo de que ningún niño muera donde se supone que se le ha dejado seguro. Lo que sí me queda claro es que no parece haber condiciones de civilidad y justicia que prevengan realmente que otra cosa así vuelva a ocurrir. Ojalá las haya pronto. Se empieza por hacer notar su ausencia.

Silvia Parque

lunes, 2 de junio de 2014

Las dos peores películas de la historia

Hasta ahora, estaba segura de que la peor película del mundo era la película de las Spice Girls. He tenido que ir a buscarla -AQUÍ- para recordar su nombre: "Spice World". Quise tener un detalle con mis hermanas y las llevé al cine. Habría podido llevarlas al parque, pero las llevé al cine. Conseguí permanecer en mi asiento, pensando alternativamente en cualquier otra cosa, y en qué tan mala sería la siguiente escena. Ahora me vengo a enterar de que tuvo gran éxito.

De cualquier manera, otra peli ha llegado a imponerse como la peor entre las malas pelis. No fui capaz de ver más que la tercera parte. Tiene en su descargo, ser un trabajo amateur. AQUÍ hay una sinopsis y comentarios del director de la productora -si no me equivoco- y de la guionista; parece que son buenas personas... Es "Más allá de la imaginación", de Zolen Films (no confundir con "Mimzy, más allá de la imaginación" -que no he visto-). [Al menos, una queda con la sensación de que si ellos se atreven a hacer lo que quieren como pueden, ¿por qué no hacer lo mismo?]

Silvia Parque

Que yo soy republicana...

A tono con los temas que circundan la abdicación del Rey de España, me levanto en contra de la monarquía absoluta impuesta por el Rey de Chocolate de mi comunidad.

Me niego a rendir pleitesías que me parecen indignas. Entiendo cuánto se le puede temer a un "¡Que le corten la cabeza!", pero no puedo dejar de ver a un pariente del emperador, desfilando desnudo en su traje nuevo... me daría risa de no haber tantas personas como ratoncitos en laberintos, dándole gusto a Su Majestad.

Silvia Parque

Tortuga piedra

Mis pequeñas tortugas ya no son tan pequeñas. Ahora viven separadas; hay un espacio con agua y un espacio con tierra, en los que habitan alternadamente.

Hoy por la mañana, al despedirme de ellas, encontré solamente a una, la que estaba en el acuario. Me extrañó la posibilidad de que lograra salir de su casa seca, pero dudé que se hubiera enterrado, con la poca tierra que hace de suelo en la caja-casa. Pero sí. Medio se enterró, y su hermoso caparazón se camufló.

Habría querido despertarla cuando regresé a casa -mi casa debe ser su universo-, pero me dio pena, con tan buen trabajo que hizo, aparentando el paisaje.

Silvia Parque

domingo, 1 de junio de 2014

Identidad

Vi un viejo capítulo de Los Simpson -de la primera temporada-. Lisa se encariña de un profesor sustituto, que es todo lo bueno que Homero no es. Al final, cuando el profesor se va, le escribe a Lisa una nota y le dice algo así como que ahí está todo lo que necesita saber.

La nota dice: "Tú eres Lisa Simpson".

Cuando sabemos quiénes somos, estamos cerca de saber qué somos, y eso sí es todo lo que necesitamos saber.

Silvia Parque

¡Feliz 2014!

Inicia la segunda mitad del año. Si no ha salido bien la primera, es un estupendo momento para volver a empezar.

Yo he vivido seis meses de revolución. Ahora doy los primeros pasos en la vida de mis sueños, con una uña enterrada y con el piso lejos de deslumbrar de limpio, es decir: con lo que hay, que es más que suficiente porque es lo de menos; lo que cuenta es con quién estoy.

Silvia Parque

Omitir anuncio

Sé que a algunas personas les molestan los anuncios previos a la reproducción de un video en Youtube. A mí no. Soy tan afín al mercado, que me parecen bien. Pero si estoy viendo o escuchando algo, lo que quiero ver o escuchar es lo que he puesto, así que casi siempre hago click en "omitir anuncio". El anunciante tiene unos segundos para convencerme de ponerle atención y no "omitirle". Me parece sensacional la creatividad desplegada en los segundos que han logrado convencerme. ¿Qué tan pensada y sopesada debe estar, la elección de las palabras, de la imagen o el sonido, que crearán la primera impresión en el espectador?

Hay un viejo libro que enseña cómo vender en los primeros treinta segundos -tal vez lo he olvidado y son cuarenta segundos, el caso es que es menos de un minuto-. El extraordinario vendedor que me lo prestó, aseguraba que en ese primer contacto convences al cliente, o lo pierdes. Yo sé por experiencia lo fundamental que es conseguir credibilidad e interés en la primera semana de un curso, cuando das clases. Pero creo que existe también la habilidad de crear una segunda oportunidad, luego de no conseguir el objetivo en la primera, al menos en muchos ámbitos... en donde no exista el "omitir anuncio".

Silvia Parque