miércoles, 31 de julio de 2013

Segunda parte

Oficialmente, dentro de unas horas iniciará la segunda parte del año. Por mi parte entro en la aventura más grande que se me haya ocurrido. Me preparo para cumplir 34 años* en modo "es ahora" para todo lo que ha sido sueño.

*LAPSUS del tamaño del mundo. Tengo 32 años, cumpliré 33. Nací en 1980.

Silvia Parque

Mi gusto es

Después de un descanso posterior a la temporada de "Échame a mi la culpa", se ha instalado "Mi gusto es". Lamentablemente, de esta canción nada más sé tres líneas -no es que tenga muchas más-.

Al menos no es una tonada que me disguste, que también ocurre que se "metan" de esas.


Silvia Parque

Algunos hemos tenido ventajas por todos lados

Diariamente estoy en contacto con universitarios en diferentes etapas de su formación; en la institución de la que soy parte se distinguen tres ciclos de formación, del ingreso al egreso. Desde el segundo ciclo de formación, los estudiantes empiezan a buscar empleos que tengan algo de relación con la disciplina en la que se desarrollan. Algunos buscan orientación sobre cómo hacer su currículum o cómo actuar en la entrevista que les espera. En el tercer ciclo de formación hay una atención específica por parte de los Programas Educativos, y de la institución en su conjunto, para apoyar la inserción de los futuros egresados, al mercado laboral. Si bien todos han desarrollado competencias profesionales, a muchos les falta un largo camino por recorrer en cuanto a gestión y habilidades de comunicación (que incluyen autopromoción y negociación, por ejemplo). 

Creo que muchos de los recursos personales a partir de los cuales se desarrollan estas habilidades, dependen del ambiente sociocultural de la crianza. Las pláticas que se oyen en casa, lo que todo el mundo sabe que hace el vecino de allá o de más allá, los "papeles" que se dejan sobre la mesa; van formando un bagaje de "cosas que se saben" y de las que no se tiene conciencia. Si papá tiene un puesto directivo en una empresa grande, y mamá atiende su propio despacho de publicidad, es muy probable que yo aprenda cómo vestirme para causar la impresión que me conviene, cómo pararme, cómo caminar, ¡cómo conseguir! Lo aprenderé naturalmente, sin lecciones explícitas, y eso me colocará en ventaja respecto a quién lo tiene que aprender "ya crecido", y a veces requiere, al principio, un poco de actuación que a veces lleva a la impostación.

Silvia Parque

martes, 30 de julio de 2013

PROMO

Entre a PARA ANTES DE DORMIR. No es para todos, pero tal vez sea para usted.

Silvia Parque

Scrabble

Amo las palabras. Me gustan incluso desvinculadas: flotantes. Me encantan los diccionarios. Y siempre quise jugar Scrabble.

Me entero de que es posible jugar en línea, y entro; no conseguí entender cómo jugar, en los tres minutos que lo intenté; pero ya me aplicaré el fin de semana. Por lo pronto, me parece maravilloso lo que hace posible el mundo virtual y específicamente el internet.

Hoy una persona me hablaba de lo imposible que es conseguir determinado libro de determinada edición; yo nada más escuchaba. Sí hay libros muy raros que se esconden debajo de las piedras escondidas, pero no era el caso del libro en cuestión; esta persona cree lo que cree porque piensa en diez o cien ciudades, porque piensa en sus conocidos y en los conocidos de sus conocidos. Pero internet permite que el campo de búsqueda e interacción, sea el mundo conectado.

Silvia Parque

Enchiladas

Es una delicia enlistar:
Enchiladas potosinas.
Enchiladas suizas.
Enchiladas rojas.
Enchiladas verdes.
Enchiladas queretanas.
Se rellenan de queso o de pollo. Las enchiladas rellenas de cebolla deben desaparecer.

Silvia Parque

lunes, 29 de julio de 2013

Casas

La primer casa que me impresionó tenía un jardín grande en el patio trasero, con caminitos que formaban una cruz, y tenía un piano. La segunda, tenía muchos cuadros en las paredes, muchos libros, plantas, algo de polvo. La tercera, tenía también jardín: adelante y atrás, y una chimenea. Después conocí casas que tal vez me gustaron más; pero esas impresiones de cuando era niña, se quedaron grabadas de forma especial.

Silvia Parque

Ser una misma

Me cuido de las series de televisión porque me atrapan fácilmente. Eso ya tiene su lado malo; pero además hay un lado penoso cuando el atrapamiento lo ha conseguido "Sabrina, la bruja adolescente". No pensaba ventilar mi bobo entretenimiento del mes, pero lo hago como presentación para el siguiente fragmento de diálogo entre la que se resiste a ser etiquetada, y quienes tratan de explicarle el mundo:

- Bueno, ¿por qué no puedo ser yo?
- Es un grupo muy reducido.

Silvia Parque

Sería bueno hablar sobre el agua en las ciudades


Una estilista me dijo que el agua de la ciudad de Querétaro es mala para el cabello. No recuerdo la explicación que me dio, pero recuerdo que le creí. En la ciudad donde vivía anteriormente, el exceso de flúor en el agua potable* dañaba el esmalte de los dientes.

Hace mucho que entiendo que la mayoría de las personas prefiere que el dinero público provea de un poco de pan y el mayor circo posible; pero algo debería decirnos el hecho de que las poblaciones se formaron cerca de donde había agua que pudiera beberse.

*En el agua potable de algunas colonias, en los años ochenta.

Silvia Parque  

domingo, 28 de julio de 2013

Roger Rabbit, La Niñera y Ana Frank

Cuando era niña, no entendí "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" Aunque no me estimuló como para ver de continuo sus más de cien minutos, hoy la disfruté -y evidentemente, la entendí-.  Tampoco entendía gran parte de los comentarios de La Niñera, la primera vez que vi la serie. De hecho, la segunda vez que la vi, entendía las alusiones sexuales pero no muchas de las alusiones a la cultura judía. Esto abre las esperanzas para El diario de Ana Frank. A menudo veo que se le recomienda para niños y jóvenes, pero yo no solamente no le entendí cuando era niña, sino que viéndolo a la distancia, creo que me provocó conflicto: recuerdo que página tras página, todo lo que "veía" en mi mente era una negritud impresionante.

Silvia Parque

Una paloma afuera

Si la paloma y la otra paloma, estuvieran mirando, estarían mirando hacia donde estoy.

Calculo la atracción que pueda sentir por el espacio abierto que hace la puerta, y el espanto de tenerla revoloteando por la habitación. Abre el pico varias veces, como una garra que puede destazar. No le temo. Arrastro el efecto permanente de haber visto Los ojos del gato cuando era adolescente.

Silvia Parque

Comida urbana

Amo el chilorio de la latita de la marca Chata. Cuando probé el chilorio verdadero, seguí prefiriendo el de mi lata de siempre. También prefiero la gelatina Jell.O de Kraft, a las gelatinas que no salieron de un sobre con saborizante en una cajita. Siento que es algo hortera, pero es cosa de mi crianza: mi idea de comida casera del pasado sabe a concentrado de caldo de pollo Knorr Suiza. Para mis estándares, mi abuela hace una comida elaborada; pero su mole siempre salió del vaso de Doña María.

[Oí en una entrevista, que la gente del set de Cuéntame se sorprendió de ver a la actriz que hace de Herminia, de verdad preparar mayonesa.]

Silvia Parque

sábado, 27 de julio de 2013

El Descartes de Dib, y yo

Mi  nombre no era René, pero hubiera podido ser... tal vez en su versión Reneé, para que fuera femenino.

Un día se me salió la vida de los cuadritos; se me revolvió la cabeza y me explotó el corazón. Me deshice.

Luego volví a hacerme. Descuadriculada.

Silvia Parque

La alegría de la jardinera principiante

Ver que ha aparecido un tallito o una ramita, provoca una emoción en la que se combinan ternura, orgullo y alegría, con una gran carga de buena voluntad. Se le da la bienvenida al mundo, apenas con cualquier comentario, para no abrumarla y dejar que crezca en paz, a su ritmo.

Imagino que esa emoción puede ser mayor cuando una misma ha sembrado la semilla de la planta; pero en mi caso y para el caso concreto de mis tréboles, ya es de por sí bastante considerable, porque al paquete de sensa-sentimientos se le agrega el alivio, luego de que mi suculenta se agregara a la lista de fallecidas bajo mi cuidado.

Silvia Parque

Tarde de teatro

Después de ver por segunda ocasión Pipí, con Miguel Ortiz -y de disfrutar jazz en la plaza-, me metí en las Historias contadas a las puertas del infierno, dirigidas por Abelardo Rodríguez.

Mi tarde reafirmó mi convicción de que, para aportar algo al mundo social, no hay más que hacer con conciencia lo que toca hacer desde la vocación de cada cual. Eso, y que atreverse a proponer hace la diferencia entre crear y repetir, y por consecuencia, entre realizarse y nada más consumir los días.

Silvia Parque 

viernes, 26 de julio de 2013

Inteligencia estratégica

La casa de mi mamá se infestó de ratones alguna vez, y compramos un veneno que advertía usar sólo la cantidad adecuada, porque usar de más podía atraer roedores.

Además de fuerza bruta, hay esfuerzo bruto y voluntad bruta. Mejor actuar con algo de inteligencia estratégica; al menos, con la que la ansiedad permita.

Silvia Parque

Prioridades desordenadas

Hace mucho tiempo leí un breve artículo de la revista Selecciones, que recogía notas de mamás de diferentes edades, con hijos de diferentes edades pero que ya no eran niños pequeños. Les habían preguntado qué harían diferente en la crianza. Algunas respuestas me llamaron la atención; siempre recuerdo ésta: "Tratar a la abuela con cortesía y no consumir drogas serían lo más importante; mantener limpias y ordenadas sus habitaciones, pasaría a segundo plano". 

Nadie sabe tan claramente lo que está haciendo cuando lo está haciendo, pero creo que sí podemos aprender algo de lo que otros nos comparten. Y creo que hay personas que crían con las prioridades un poco desordenadas. Cuando trabajé en una escuela que era también estancia infantil, conocí papás preocupados por el progreso "académico" de sus hijos de cuatro años, y desentendidos de si sus hijos se estaban sintiendo seguros. Luego, en el sistema escolar a veces parece que la cuestión se invierte; se destina tiempo, dinero y esfuerzo a numerosas actividades de todo lo que suene a "cultural", pero no se plantea seriamente la necesidad de transmitir y generar conocimiento. 

Silvia Parque

El teatro y los teatros

El teatro es mágico, da vida a otra realidad en la misma dimensión del espectador. Impresiona, también, cómo cada puesta es diferente.

Tal vez porque el teatro es mágico, los teatros tienen mucho de magia; finalmente, con todo y que se puede prescindir de ellos: el escenario, la luz y el telón, ponen lo suyo para hacer la magia.  

Silvia Parque

jueves, 25 de julio de 2013

La mujer del Doodle

Soy una admiradora de los Doodles.  AQUÍ pueden verse todos. Percibo en ellos, una visión fresca y amplia, en la que cabe una mujer del siglo XXI, tan valiosa como el hombre, completa y libre. Me encantó el del Día de la madre, y han terminado de ganar mi estima con el de Rosalind Franklin -de quien no sabía nada antes de hoy-.

Silvia Parque

Hágase a un lado

Con un enfoque optimista, todo se ve mejor; viendo así, la vida se disfruta más. Pero eso no significa dejar de notar lo que va mal. Es necesario notar lo que va mal, para movernos de ahí. Es bueno movernos de ahí. 

En cuestiones que se identifican como personales o familiares, entiendo la gran dificultad para el movimiento... en otras cuestiones también lo entiendo pero me sorprende más. Me parece increíble que personas hechas y derechas, desempeñándose en funciones importantes, permanezcan en condiciones de trabajo que evidentemente les desfavorecen. No hablo de quienes se ven en la necesidad de soportar abusos para sobrevivir porque es la única manera viable, en un momento determinado, de mantenerse a sí mismas o a sus familias. Creo que abusan de sí mismos quienes no se encuentran en esa situación de necesidad, y sin embargo soportan condiciones injustas o al menos evidentemente desventajosas. Cuánta falta les hace una persona que les tenga cariño y les diga: "¡quítate de ahí!, puedes moverte".

Es que en el fondo, todo es una cuestión personal... o familiar.

Silvia Parque

El luto

Susana ha escrito una serie de entradas sobre refranes; al referirse a "El vivo al bollo y el muerto al hoyo", cuyo equivalente mexicano sería "El muerto al hoyo y el vivo al gozo", he pensado en el luto.

Conocí sobre el luto al estudiar Historia. A mi alrededor no me tocó atestiguar ni participar en usos y costumbres en relación con el tiempo posterior a la muerte de alguien, salvo la ropa negra de una mujer mayor, viuda, a la que aprecié mucho. Recuerdo lo interesante que me pareció el capítulo de Cuéntame en el que se describe el luto en el Madrid de los personajes, todavía en tiempos de Franco.

El día de la muerte de mi abuelo, mi abuela apagó la televisión, que estaban viendo los niños. Creo que se les estaba enseñando a tener consideración por el dolor de las personas que lo sentían. Cuando yo era adolescente, murió un primo segundo con el que yo no tenía trato, y no me dejaron ir a un día de campo que yo esperaba con mucha ilusión. Me molesté; lamentaba que el muchacho hubiera muerto, pero eso no me quitaba ni tantito las ganas de ir a lo mío -y no estaba acostumbrada a que me impidieran algo-. Creo que me estaban enseñando a guardar las formas. Son cosas que es valioso aprender, sea que después obremos como decidamos obrar.

Silvia Parque

miércoles, 24 de julio de 2013

Compartiendo mi juguete

Este fantástico juguete virtual podría convertirme en virtuosa. Alguna vez tuve uno real, que me duró poco.

Silvia Parque

Elogio a los que serán liberados

La mayor parte de los prestadores de servicio becario y de servicio social con los que trabajo, son un verdadero apoyo. Son proactivos, aprenden rápido y toman decisiones con base en un criterio aceptable. Usualmente ponen verdadero interés en las tareas que se les pide que realicen; varios de ellos se hacen parte del equipo; con todos es agradable convivir. Además de conseguir la liberación de su servicio, estoy segura de que están acumulando puntos en algún tablero de méritos laborales. 

Silvia Parque

Disneylandia

He oído que Disneylandia es "el lugar más feliz del mundo"; no discuto lo que evidentemente se dice para vender, pero señalo que a mí no me atrae ese lugar. No recuerdo que me haya atraído de niña. Me compraban historietas de Disney y las leía con avidez... pero yo leía lo que se me pusiera enfrente... De las películas de Disney y del mundo-Disney en general, hay mucho qué decir, pero esta entrada es para el parque...

Parte de mi no-atracción hacia Disney-el-parque deriva de que no me atraen los parques de diversiones, y me atraen muy poco los parques temáticos. Las crónicas de visitas a Disney me parecen más maravilladas que maravillosas; de cualquier manera reconozco el mérito de quienes hacen su trabajo ahí. No es que no vaya a quedarme con la boca abierta ante las cosas fantásticas y que no me hagan sonreír los muchos colores... tampoco es que haya leído Cómo leer al Pato Donald, porque eso fue en la universidad... ni es que me fastidie la idea de hacer filas larguísimas, como he oído que se hacen; ni que me parezca caro, porque no tengo idea de cuánto se cobre. Nada más no me atrae.

Silvia Parque

martes, 23 de julio de 2013

Dejar que termine de pasar

Cuando pasé de un nivel de ansiedad no-se-puede-vivir-con-esto al nivel sobreviviré, tenía días en los que me ponía rara: llegué a sentir ganas de llorar por ver a un mosquito -literalmente-; recuerdo un drama por cortarme un dedo con una hoja de papel. Según mis cuentas, la aparición de estos días raros no tenía relación con mi ciclo menstrual, pero no fueron cuentas muy cuidadosas. El tiempo que duraba, estar conmigo era más difícil para mí que para cualquier otra persona. Me relajaba, sobre todo, con sexo.

Terminó de pasar. Hay que tenerse paciencia a una misma: el día que corresponde, pasamos a otra cosa.

Silvia Parque

Mundo árbol

La presencia de los árboles se siente aunque no se les toque. Cuando están crecidos son fuertes. Cuando están llenos de hojas dan la impresión de que el movimiento provocado por el aire genera un universo en la copa del árbol, con todo un sistema de vida en el que los milímetros o centímetros ondeados son un recorrido de la hoja, como si no estuviera fija, por el mundo árbol.

Parece que los árboles comprenden todo tanto, que ni necesidad tienen de conocer. Como si hubieran estado ahí por siempre, aunque tengan un par de decenas de años.

Silvia Parque

Cada respiro habría de ser un "gracias"

Es justamente como lo dijo Steve Jobs: cada punto en el camino se une para configurar la figura que se despliega en nuestra realización... no lo dijo así, pero es la idea.

Es sorprendente cada vez, aunque siempre suceda, cómo cada decisión, cada acto y cada una de las cosas que se mueven sin nuestra intervención, nos arman el paquete de regalo que pedimos, en cuanto avisamos que estamos listos para recibir.

Silvia Parque

lunes, 22 de julio de 2013

Vaya usted...

¿Ya fueron a explorar PARA ANTES DE DORMIR? Ahora hay once relatitos, pero habrá más.

Silvia Parque

¿Las personas no cambian?

Todo lo que está vivo, cambia. Incluso en el caso de quienes pasan por los años sin aprender, es decir: pensando exactamente lo mismo de la misma manera, algún cambio habrá, porque no se tiene la misma perspectiva antes y después de la experiencia de vivir. Así que las personas cambian: creen que alguien es el centro de sus vidas, y dejan de creerlo; cambian sus hábitos alimenticios y dejan de desear atascarse de carnitas con chicharrón; usualmente, con la edad, prefieren quedarse en casa cada vez más tiempo.

Pero efectivamente: es ingenuo suponer que el compañero de equipo que se hizo el tonto en una tarea, participará activa y responsablemente en la siguiente tarea, nada más porque lo dice. Es ceguera no ver el futuro violento de una relación amorosa que inició con violencia. Habría que encontrar qué hace cambiar a las personas: el matrimonio, por ejemplo, probadamente no es un quita-violencia. No es sencillo. En muchas cuestiones, el cambio no es cuestión de "querer": el alcohólico no puede dejar de beber si no recibe ayuda. Y no hay recetas.

Silvia Parque

Para otra de mis personas muertas


Querido abuelo: debe gustarte saber que mi abuela siempre termina cualquier cosa que hable sobre ti, señalando lo guapo que eras... de las pocas cosas sobre las que creo que hay consenso en la familia y es que, qué guapo eras. Qué presencia la tuya, de hombre que hace lo que le da la gana. Cómo me gustaste siempre: cómo me gustaste viejo y sin hablar, y cómo lamenté en su momento, no haber sido mayor o más lista o más capaz, para hablarte yo, para recibirte la única vez que te acercaste; pero así pasa: nos tenemos ahora que nos entendemos todo. Seguro me dejaste en los genes lo que pudiera necesitar. Ahora te encuentro en mí. Me quiero y me cuido también porque soy cosa tuya, ¿sabes? 

Oye: ¿dije alguna vez que te amo? Debo haberlo dicho de pequeñita, pero no sé si lo dije de mayor. Ahora lo sabes. Ahora nos sabemos todo.

Silvia Parque

domingo, 21 de julio de 2013

Igual que cuando dos niños pelean

Casi todos, conocemos sobre algún o algunos temas, y desconocemos mucho sobre muchos asuntos. Estando la vida tan llena de temas y asuntos, viéndolo en perspectiva, saber mucho sobre ciento veinte cuestiones, no queda lejos de nada más saber poco sobre dos cosas. Eso, y lo complicado de saber qué es "saber", hay que tenerlo claro para evitar que el ego se inflame. No obstante, conocer, entender, comprender "cosas", es un recurso, y contar con este recurso en mayor medida que otras personas, es ventajoso. Así que, igual que cuando dos niños pelean, habiendo diferencia de edades, estaturas y pesos, y hay que decirle al mayor que no se porte como bruto con el pequeño, aunque el pequeño haya empezado el pleito y se merezca una sacudida, hay discusiones en las que entran personas con conocimiento y personas sin conocimiento, en las que, quien sí conoce habría de retraerse cuando la interacción no puede tener sentido.

Silvia Parque

Recuerdos con manzana

Una deliciosa manzana serrana me ha traído a la memoria la época de cosecha en la región de las mejores manzanas del mundo: había rejas de manzanas para compartir; si se deseaba con fuerza, habría pie de manzana. Esto me recuerda ahora, al chico de La Isla del Tesoro metido en el barril...

Silvia Parque

Orinar en sueños

Tener ganas de orinar, en sueños, me parece un peligro. Sentir el desahogo delicioso al dejar salir todo ese líquido que puede hacer de cascada satisfactoria, va seguido de la impresión borrosa de que estás dormida, y de que tal vez, verdaderamente estás orinando o a punto de orinar la cama, porque no estás en el baño. Todo eso ocurre en un par de segundos, gracias a que tener más de treinta años ayuda a sintonizar pronto las coordenadas de la realidad, pero ese par de segundos son de aguda tensión. Luego viene esa parte en la que hay que terminar de despertar, si es el caso, como suele ser, de que las ganas sean reales.

Estas cosas mueven porque de una u otra manera, como aprendí hace poco en Pipí*: "todos tenemos un húmedo y tibio pasado".

* Yo la vi en la Casa de la Cultura Dr. Ignacio Mena.

Silvia Parque

sábado, 20 de julio de 2013

"Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado"

Para las mujeres que no hemos conocido la voz de un papá, o para aquellas que no conocieron el amor en la voz de un papá:


Silvia Parque

Para una de mis personas muertas

Yo creo que cuando las personas mueren, se terminan. No creo haya un Cielo o un Infierno a modo película de Hollywood, ni creo que un día vayamos a volver a la vida a modo revista Atalaya; lo único que sé con certeza es que no me preocupa. Creo que somos más que nuestra identidad individual, y que al morir queda en el universo lo que nos formó y que está antes y después de nosotros: eso que hace al aire ser aire, y que hace a los gusanos convertirse en mariposas. Creo también que habitamos en otros, y eso es más claro cuando morimos, porque entonces no habitamos sino en algo: en los otros, en los objetos, en el aire que dejamos impregnado de nuestros humores. Creo pues, que nuestros cuerpos se incorporan como materia orgánica al mundo, y que lo que haya en nosotros además de cuerpo, se incorpora al "Todo". Según mis supuestos, nada originales, esta incorporación nos hace perfectos: la materia orgánica es perfecta haciendo lo que tiene que hacer; el resto sin conciencia de lo que fue "sí mismo individual", también se haría perfecto. Pero para nosotros, si somos comunes y corrientes, el muerto seguirá siendo nuestro "Juan Pérez": como es "Todo" puede ser "Juan Pérez" hasta que dejemos de necesitarle. Este largo preámbulo sirve para explicar más o menos desde que posición hablo con mis muertos. Porque a veces hablo con mis muertos. Y ahora que leo las cartas que Dolega escribe al nietx que un día va a tener, se me ocurrió escribirle a las personas que un día estuvieron en mi vida; así que escribí a mi bisabuela.

Estimada bisabuela: cómo me alegró el día que moriste. Tus actos y lo que se jugaba alrededor de ellos, me fastidiaban los días desde la madrugada. Me pregunté muchas veces porqué las personas adultas alrededor no me libraban de tu presencia, y cuando entendí que no les era posible, por más que fuera materialmente posible, me consolé con fantasías de matarte. Sabía que mis tramas asesinas estarían muy mal para los demás, así que era conflictuante. Ahora entiendo que, por más que siempre hubieras sido de trato difícil, cuando te fuiste volviendo insoportable estabas entrando en un estado demente. Ahora entiendo con más identificación que empatía, lo mal que la pasabas. Y lamento, de corazón, que la pasaras así de mal. No me das lástima, ni siento culpa por no haberme portado mejor, ni creo que a los demás les tocara portarse mejor. Todos hicimos lo que pudimos. Y me alegra, de verdad, que tu amargura se haya disuelto en el dulce abrazo de quien siempre te aceptó incondicionalmente, con amor perfecto.

Silvia Parque

De cómo la ciencia puede terminar con la impresión romántica de aspirar profundamente después de la lluvia

Empezaron los anuncios sonoros de la lluvia. La lluvia empezó a caer. Mi vecino biólogo músico intentaba calentar flautas en el horno eléctrico. Yo calentaba leche en el microondas. Entonces me hizo saber, que el delicioso aroma a lluvia es el "residuo metabólico" de los actinomicetos: una bacteria fundamental para nuestra forma de vida, según entiendo de lo que dice Wikipedia.

Silvia Parque

jueves, 18 de julio de 2013

Premio Feedback

1. ¿Hay algún libro que no seas capaz de terminar? Hay muchos libros que no terminé porque no me interesaron; hay varios que no he terminado por indisciplina; pero "no ser capaz de terminar", en el sentido de realmente querer y no poder: "El segundo sexo", de Simone de Beauviour.

2. ¿Cuál es tu género literario favorito? Novela, sin dudar.

3. ¿Cuál es tu novela favoritísima del mundo mundial? ¡No puedo saberlo! Es muy complicado. Novelas que me parecen maravillosas, no necesariamente son las que más he disfrutado, así que se me complica elegir una favorita. Solamente por mencionar una que me viene a la mente al oír esta pregunta: "Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar. Pero seguramente en un momentito pienso en otra.

4. ¿Y esa peli que no te cansas de ver? ¡Muchas! Y no las mejores. Puedo ver y ver las películas de Pedro Infante... pero una película especial que me ha gustado repetir y que repetiré después, es "Fanny y Alexander".

5. ¿Por qué te hiciste un blog? El primero que hice, fue porque quería mostrar lo que más me gusta.

6. ¿Cuál es tu novela distópica favorita? "El fugitivo", de Stephen King. De los pocos libros que me han producido reacciones físicas: hubo un momento en que mis manos lo cerraron de la impresión.

7. ¿Verano o invierno? Invierno. Pero en Querétaro, cada estación es disfrutable.

8. ¿Te gusta la lluvia? Con el alma. Vengo del desierto: para mí la lluvia es un lujo.

9. Tus mejores vacaciones: las que he tenido cuando he conseguido vivir de vacaciones, con horarios y con actividades que me han permitido estar a gusto y darme gusto todos los días.

10. Dulce o salado: dulce, pero apenas lo escribo, pienso que salado...

11. Escritor favorito: Luis Kimball.

Silvia Parque

Feedback: por contestar comentarios

Matt ha tenido la amabilidad de otorgarme el premio Feedback, "que consiste en contestar a una batería de preguntas y pasarlo a cuatro blogs que contesten los comentarios". Estas cosas me emocionan como pastel de chocolate recién horneado, tanto por el gusto que me da que alguien me tome en cuenta, como porque me encanta contestar preguntas sobre mí misma.

Aprovecho el pretexto para volver a mencionar que en este blog, los comentarios son muy apreciados, y para publicar que, será un poco infantil, pero también me hace ilusión ver las respuestas a lo que comento en otros blogs. Por mi parte, premio a: Telma, de Así soyInma, de Hasta el moño con C, aunque la premiara Matt; Dana, de Cuaderno azul; y finalmente, aunque por obvias razones no produzca frutos la mención, a Matt, de Blogueando de mi vida, por el detalle de avisar en Twitter cuando ya ha contestado los comentarios.

Silvia Parque

Trabajar a gusto

Si nos ponemos listas, lo cual sucede usualmente, mi Departamento se queda con las "sobras" de los comestibles que ofrecemos cuando organizamos eventos. Eso nos da un gusto de momento, y nos deja una pequeña despensa con la que podemos dar gusto a quienes nos apoyan o nos visitan, y por supuesto, a nosotras mismas. Y aunque es un mito que la generalidad de las personas trabajen mejor por estar a gusto, creo que en nuestro caso, por nuestras ocupaciones, sí aplica: trabajamos mejor a gusto. Lo tenemos claro, así que nos ocupamos de darnos lo que necesitamos.

Silvia Parque

miércoles, 17 de julio de 2013

Las manos libres

Decían en mi casa que había que amarrar al bebé porque se asusta con sus propias manos -a mi abuela le asusta el asombro-; meses después había que ponerle guantes porque podía arañarse -cualquiera puede ser peligroso-.

Si el niño consigue crecer sin miedo de sus manos, tocará millones de cosas y a decenas de personas. Es probable que un día, encuentre quien le tome la mano, diferente. Cuando ese otro suelte la mano que tomó, puede ser que acaricie, que se vaya, que lastime. ¿Y qué van a hacer las manos, libres y desnudas, en cada caso?

Silvia Parque

Fuerza vital

Ya lo decía AQUÍ: no soy de esfuerzo. No valoro la "fuerza de voluntad"; no me gusta la idea del esfuerzo en oposición heroica, a veces estoica, a la inclinación o al gusto de la persona. Estimo lo que llamo "fuerza vital": energía al servicio del permiso psicológico para hacer las cosas que una quiere hacer. No es cuestión de disciplina, aunque la disciplina ayuda.

Silvia Parque

Cuarto de sucios

Paso de lunes a viernes, por una gasolinera, y veo una especie de armario que dice "cuarto de sucios". En principio, me parece que no es un cuarto. Luego me pregunto por qué de sucios. AQUÍ la respuesta:
Lugar para depositar tambores con residuos peligrosos, botes de basura y envases vacíos de lubricantes y aditivos. 
Ahora me pregunto a qué tambores se refieren. Gracias a la RAE puedo suponer que a un:
Recipiente de forma generalmente cilíndrica, que se emplea como envase de diversos productos.
Silvia Parque

martes, 16 de julio de 2013

Lo mismo

Ilumino cuadritos en las macetas, como iluminé figuritas en los dibujos que decoran mi pared, como encuentro el dato que hace falta para generar un reporte, y exactamente del mismo modo en que juego tetris. Se trata de la misma necesidad de completar.

Silvia Parque

Los otros, una misma, el cuerpo

Los otros declaran amor, declaran odio; exigen, piden, ruegan; eventualmente agradecen y olvidan. Vamos pasando y pasan, les miramos si hay que hacerlo, nos hacen mirarnos.

Una se dice cosas a sí misma y se propone hacer, con menor o mayor éxito, con menor o mayor traición a la integridad y a la querencia.

El cuerpo siempre sabe y siempre responde como es debido. Quiere comer, descansar, hidratarse; siente bien tener lo que necesita y revive con lo que descubre.

Silvia Parque

Tiempos de ansiedad

En tiempos de ansiedad, las manos buscan ocuparse, y suele no ser en algo de provecho. Yo, agujeraba mi cabeza.

Hay un lugar señalado, donde aparecía un bordito -solamente perceptible para dedos que anduvieran buscando-. Pasaba por ahí la yema del dedo índice o del dedo medio; luego rascaba; si algo interfería con el deslizamiento de la uña: lo quitaba. A veces, desprender requería esfuerzo y alguna gota de sangre. Examinaba el minúsculo pedazo de mí, lo colocaba sobre el labio superior para sentirlo -los labios tienen mayor sensibilidad-. Y seguía. Cuando empezaba a doler, quería detenerme, pero la operación se repetía durante grandes ratos a lo largo de días. La pobre costrita protectora siempre venía acompañada por las ganas de desprenderla. Ardía a la hora de lavar la cabeza, empezó a notarse la falta de cabellitos en el lugar de excavación.

Los malos hábitos que lastiman, no son el efecto de mera desidia.

Silvia Parque

lunes, 15 de julio de 2013

Sin "mecánica" por favor, me gusta fácil

No me gustan las "mecánicas" de las promociones. De por sí, prefiero la inmediatez de los boletitos "rasca y gana", a los grandes premios de las rifas para las que hay que esperar... ni que decir de esas rifas en las que una misma ha de buscar los resultados. ¡Se me complican las instrucciones del Melate!

No obstante, en los casos mencionados, yo estoy yendo-hacia el premio, por lo que me hace sentido atravesar cierto grado de incomodidad -mínima-. Si una marca quiere que la favorezca porque me ofrece la posibilidad de ganarme algo, no quiero incomodarme: ni ingresar códigos, ni ingresar mis datos en un sistema de registro, ni llenar formularios, ni guardar tickets de compra, ni nada. Quiero que sea fácil e inmediato: sacar un papelito que diga que he ganado.

Silvia Parque

La regadera

Qué agradable es tomar un baño cuando el agua caliente no se va a terminar, cuando corre y corre como el mundo cayendo con rabia acariciadora sobre la frente y la espalda. ¡Qué agradable llenar de espuma, y tallar y limpiar, y sentir cómo la piel se renueva!

Me encantaban esos comerciales de Herbal Essences en los que ellas gemían de satisfacción. Me gustan los olores de los menjurjes que penetran en los poros listos, y me gusta más el aroma que queda cuando una se envuelve en la toalla después del baño largo.

Silvia Parque 

De pasada por Ortega y Gasset

Lo primero que conocí de Ortega y Gasset, fueron fragmentos de sus textos que revisé al cursar Psicología Social en la licenciatura. Después, dos de mis estudiantes universitarios realizaron una investigación básica en la que Ortega y Gasset era uno de los autores revisados. Ese trabajo fue muy importante para mi formación docente, porque me la pasé un semestre tratando de reducir/moderar las expectativas del par de atrevidos, que a la hora de los resultados/conclusiones alcanzaron lo que pretendían, sorprendiéndome de lo lindo. No hay algo que pueda hacer más feliz a quien "enseña" (nunca volví a poner mis límites a un estudiante).

Hoy disfruté una animada conversación alrededor de una tesina sobre el trabajo de este filósofo español. En este momento de mi circunstancia, nada como hablar del rescate de uno mismo, y de la vocación como finalidad del ser humano... En verdad creo que estamos llamados a cumplirnos, del modo en que una planta es toda ella, esplendorosamente, lo que es.

Silvia Parque

domingo, 14 de julio de 2013

Hora de aprender más sobre lo que uso en internet

Usualmente debo intentar varias veces, antes de conseguir ingresar a mi cuenta de Outlook. No aparece un mensaje de error en la escritura del correo electrónico o de la contraseña: simplemente, no ingreso, y lo intento de nuevo. Tengo la impresión de que no pasaba con Hotmail. También tengo la impresión de que al marcar varios mensajes recibidos, ya sea para eliminarlos o para moverlos, se "desmarcan" fácilmente, como si fueran muy sensibles a cualquier movimiento en falso del... ¿cursor? ¿ratón? Creo que no pasaba con Hotmail, pero creería que esto de la sensibilidad es más bien configuración de la máquina... Va siendo displicente ignorar estas cosas.

Silvia Parque

Las calles del centro de Querétaro

Camino las calles del centro de Querétaro varias veces a la semana, y cada vez las disfruto. Pero no es lo mismo caminar para llegar a algún sitio, que pasear. Al pasear, despacio, con sonrisa de paseo, se aprecian mejor los colores de las hojas de los árboles o la dignidad de la parte alta de los edificios; regocijan la vista.

Me gustan los andadores, especialmente cuando no tienen gente -por ejemplo, en la madrugada-; pero me siento de fiesta cuando son vacaciones y están llenos de turistas tomando fotos. Por la tarde-noche, algunos lugares empiezan a bullir, y una se alegra.


Silvia Parque

Probando mojitos

Creía que el domingo era un mal día para hacer fiestas; pienso en domingos apacibles, de descanso o de paseo, y he aquí que que estoy ENFIESTADA a todo lo que da. Parece que me llegó la hora de probar los mojitos.

Silvia Parque

sábado, 13 de julio de 2013

Agradezco

Mientras sigo viviendo, un montón de personas dejó de vivir, incluyendo unas pocas personas que he conocido y he querido. Cada mañana lo agradezco, pero creo que no he sido suficientemente agradecida con el hecho de que estoy sana, puedo moverme y pensar con claridad; suelo darlo por hecho como si lo hubiera pagado y tuviera una factura guardada, con la que haría una reclamación si hiciera falta.

Silvia Parque

Tres cosas que usted debe saber, aceptar y asumir respecto a los aparatos eléctricos/electrónicos

La etapa adulta de la vida se caracteriza por numerosas características que aparentamos tener y que disfrazamos de importantes, para conservar nuestras ventajas sobre los no-adultos. Pero hay cosas que sí son importantes. Por ejemplo, saber, aceptar y asumir, que:

1. Los cables de los aparatos eléctricos deben quedar donde no supongan un riesgo para que alguien se tropiece.
2. Si una clavija no entra en un tomacorriente, aun cuando debiera entrar, obligarla a entrar es una mala opción.
3. Constatar y comentar repetidamente que un aparato electrónico está muy caliente, no reduce su temperatura.

Silvia Parque

El francés

Frente a la casa en donde vivo, hay un bistró donde se come y se bebe rico. AQUÍ hablé de sus canapés.

El francés del bistró da la impresión de ser la persona más agradable del mundo. No conozco muchos franceses, pero los que conozco, no se le parecen. Los que conozco, no parecen "algo". Él, en cambio, da la impresión de ser el personaje secundario que ayuda a la niña perdida de un cuento para niños... un cuento impreso en un libro ilustrado en edición grande y de pastas duras. Me hace creer que en Francia no se usa dar propinas, dada la alegría que parecen producirle. 

Amo su acento. Me gustan todos los acentos extranjeros, pero nunca había escuchado un acento francés tan acusado. Hoy me dijo "merci". 

Silvia Parque

viernes, 12 de julio de 2013

Youtube / Grooveshark

Algunas personas se quejan de los anuncios comerciales que pasan antes de muchos de los videos, en Youtube. A mí no me molestan. Puedo esperar los segundos que hay que esperar antes de omitirlos, y muchos de ellos me divierten; tal vez es porque no veo televisión y entonces no estoy saturada de comerciales. 

Sé que son un inconveniente cuando se programa una lista de reproducción: una espera oír una canción tras otra, y se entromete el comercial. Para listas de reproducción, uso Grooveshark.

Silvia Parque

Emergencia

Es el último día de trabajo del pantalón negro con líneas blancas.

Excepto en el caso de los pantalones de mezclilla, que utilizo hasta que casi quedan en jirones, nunca había llevado a un pantalón, al extremo de quedar raído hasta empezar a descoserse, decolorado, brillante y con manchas. Una de mis compañeras de trabajo, que me ve con mirada afectuosa, me dijo esta mañana, cuando hablé de la jubilación, que no se notaba el nivel de desgaste que describía, así que consideré guardar el pantalón para casos de emergencia, como cuando no se seca la ropa lavada. Pero no: lo que es una emergencia, es el estado mental del que brota la ocurrencia de llevar mis piernas al trabajo, con semejante envoltura.

Silvia Parque

Búsquedas versátiles

Tiene su gracia ver qué es lo que te ofrece Google. Tecleo "gol blanco" para ver mi coche, y aparecen cuatro fotos de automóviles Gol debajo de la frase "Imágenes de gol blanco". Abajo, una serie de videos de goles de Cuauhtémoc Blanco.

Hace poco, en el trabajo, buscaba "ESCT", "STS" y siglas parecidas, con las que se hace referencia a los Estudios Sociales sobre la Ciencia y la Tecnología. No sé que letra me comí o agregué, y la búsqueda arrojó resultados respecto a no me pude enterar qué "fetichismo", porque atiné a cerrar la ventana antes de que alguien viera mi pantalla y pensara que me dedico a cosas pecaminosas en horas laborales.

Silvia Parque

jueves, 11 de julio de 2013

Sobre el tema del aborto

Considero que las mujeres tienen derecho a decidir practicarse un aborto, y que el Estado debe reconocer ese derecho y hacer accesible la práctica del aborto en condiciones seguras. Sobre la cuestión, he leído numerosas exposiciones con lo que podríamos llamar "faltas de razón". Me preocupan, sobre todo, las que defienden el derecho a decidir. ¿Aborto legal porque hay muchos niños maltratados? Con esa visión, el siguiente paso sería "aborto legal porque hay muchos niños"; sin cuidado, se cuela la sugerencia del aborto para reducir la pobreza. Los argumentos bien construidos no son muy comunes, creo que por deficiencias en nuestras clases de Lógica. Lo digo sin ironía; hablo de la asignatura que debió prepararnos para reconocer falacias (mire usted).

Por lo anterior, ha sido un gusto encontrar ESTE artículo, que expresa apropiadamente ideas con las que estoy de acuerdo.

Silvia Parque

Hablar de más

Todos tenemos necesidad de comunicarnos, la diferencia es la medida de la necesidad y de la prudencia. A mí mamá le taparon la boca con cinta adhesiva en el jardín de niños...

Comunicar, por ejemplo, lo que hemos hecho en el trabajo, no solamente es práctico sino útil. Hacer contacto con otros, contando por ejemplo, lo que nos hemos enterado sobre el clima, es relativamente inofensivo. Pero la necesidad de comunicar lo que sentimos y lo que nos pasa, puede ser peligrosa si la dejamos crecer. Sobre todo entre mujeres, es común que cuando tomamos confianza, nos contemos detalles sobre la digestión o el ciclo menstrual; a mí me es necesario y me parece estupendo. Lo que creo que no conviene, es comentar cualquier cosa sobre lo que una hizo el día anterior o sobre el problema que la tiene a una entretenida, solamente porque hay otra persona que podría escucharlo... como si hiciera falta terminar con el silencio o publicitar nuestro minuto a minuto. Me refiero a cuando la otra persona es cualquier persona. Mi necesidad no es tan grande, pero mi imprudencia sí ha sido mayor de lo que cabría esperar en alguien que ha pasado los treinta años.

Silvia Parque

Algo de amor, nada de amor

Creo que hay tantas formas de amar, como personas. Y creo que, como el amor entre las personas es humano, siempre tiene lo suyo de falta y de falla, y por ahí se cuelan germinados de dolor. Pero el amor es alegre, a menos que enferme. Si enferma y no se le cuida, los germinados de dolor lo rodean y lo estrangulan, y la asfixia provoca que la esencia del amor, supure falta y falla, y transforme al amor en otra cosa.

Para saber si hay algo de amor, o para confirmar que no lo hay, puede explorarse qué se le desea a la persona amada/no-amada. El amor, en cualquier forma, tiene asociado desear lo bueno al otro; puede no cumplir otras expectativas respecto al amor, pero el deseo de bien para la otra persona, es requisito.

Silvia Parque

miércoles, 10 de julio de 2013

Asilo

Después de leer ESTA entrada de El blog de Dolega.

Me dijeron en el asilo de ancianos que se trataba de una "Estancia", pero era un asilo. El trabajo de las cuidadoras era demasiado, y no tenían las competencias necesarias para hacerlo. Trataban a los residentes tan bien como comprendían que era posible: con una completa falta de respeto (eran buenas personas; de verdad los trataban tan bien como comprendían que era posible).

De esos viejos aprendí cómo la vida se termina.

Silvia Parque

Truco o trastorno

Sobrevivir a la ansiedad a veces depende de acudir con profesionales, y está muy asociado con el apoyo o la falta de apoyo de la familia; pero los trucos que una misma se inventa, pueden ser como la plumita que hacía volar a Dumbo: mágicos. Llegan a ser la diferencia entre un minuto de disgusto y toda una tarde de sufrir que termina en noche de drama.

Uno de mis trucos preferidos, en su momento, cuando me sentía alterada, era dar cuerda y hacer sonar mi cajita de música. Dar vuelta al mecanismo de la cuerda resultaba un gesto simbólico de estarme ocupando de estar bien; el sonido resultante es un poquito estridente, lo cual movía mi atención del entramado dramático a la musiquita; finalmente, la iteración del sonido me tranquilizaba.

Silvia Parque

Poner y no haber puesto

La expresión "poner de mi parte", "poner de su parte", quiere decir que la persona aportará voluntad y esfuerzo para conseguir algo. Incluso cuando la aportación se materializa en tiempo o en dinero, la expresión se refiere a la voluntad y el esfuerzo que hacen posibles tales aportaciones.

Usualmente, si estamos participando en una relación de cualquier tipo, asumimos que hemos de poner de nuestra parte para que las cosas marchen lo mejor posible. De hecho, creo que la mayoría de las personas lo asumimos incluso cuando simplemente nos encontramos en interacción con el otro, así sea por la conveniencia de beneficiarnos de lo "mejor" que vayan a estar las cosas, poniendo de nuestra parte.

Pero a veces, no hay ganas. No que no haya posibilidad, porque si se trata de voluntad y esfuerzo, siempre hay posibilidad de crearlos. A veces una no tiene ganas de decir esa frase que va a romper la tensión, de hacer ese gesto que va a reconfortar al otro, de dejar pasar lo que es mejor dejar pasar. Se va la oportunidad de haber puesto de nuestra parte, y queda un resquemor.

Silvia Parque

martes, 9 de julio de 2013

Chaplin, la autenticidad y el respeto

Charles Chaplin, además de hacer películas, escribía; dato cultural del que me acabo de enterar, al llegar por casualidad al texto: "Cuando me amé de verdad". Me pareció muy bueno. Me quedo con las siguientes frases grabadas:

"Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades."

"Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada."

Silvia Parque

Alguien que sabe de estar bien

Los siguientes son extractos de una entrevista que hace una fundación ("Ananta") al psicólogo Fidel Delgado, cuyo trabajo me parece valiosísimo. La entrevista completa aparece AQUÍ, en la página de Desarrollo Humano.

  • Todo el mundo toma pastillas para descansar, y coge días de descanso pero nadie sabe descansar. Necesitamos dejar de meter tontunas en la cabeza, que pare la mente, descubrir el gusto por el silencio y desde ahí llegar a la lucidez, al equilibrio, a lo más profundo, que es lo que nos lleva a la solución real de los conflictos.
  • También a veces estamos de mal humor por estar sometidos a demandas de mucha gente, que son al final nuestros propios deseos, y no sabemos cómo renunciar.
  • Hay gente que se cree que si se ríe pierde defensas, pero es al contrario, el mensaje es: "estoy tan seguro que me puedo reír hasta de mis propios agujeros".
  • El miedo hay que resolverlo en la más estricta intimidad. Es una vibración de una frecuencia bajísima pero muy contagiosa. Deberíamos aprender a recortar los miedos a su función básica bioprotectora. Otros miedos manipulados por la mercadotecnia agobian la vida [...]: "me tienen que querer y comprender todos", "tengo que ser joven siempre", "todo el mundo se ríe de mis pelos... o de su ausencia".
  • No tenemos tantos méritos como creemos... ni culpas... Y si lo llevas todo controlado, no dejas que la vida te sorprenda.
  • [...] cuando uno mantiene contacto con el impulso profundo que le sostiene haciendo algo, descubre que es empujado a dar de sí sin límites. Cuando te das cuenta de que ese motor viene de muy atrás y nos supera delante por mucho, la acción se produce confiadamente, sin trajín desquiciante, obligación culposa ni esfuerzo angustiado.

Silvia Parque 

Calma

Sin calma, la vida se tropieza consigo misma, obtura sus vías de fertilidad y adelanta el final del camino -y lo importante es el camino-. Con calma, la vida se extiende en la plenitud de cada momento, de cada proceso, de cada actividad. Con calma, la vida cobra sentido en la posibilidad de dar significado a cada respiración, a cada abrazo. No es cuestión de tiempo; no se obtiene calma de la mejor administración del horario. La calma viene de la conciencia de nuestros límites, y de un posición vital de merecimiento. Da calma saber que no nos corresponde resolver los problemas del mundo, ni hacernos cargo de más vida que de la propia. También calma saber que lo bueno que nos corresponde, si no está presente, está esperando.

Silvia Parque  

lunes, 8 de julio de 2013

¿Cómo?

Vertí en el vaso, el café que acababa de hervir. El vaso tronó.

"Se va romper", dije. "No, está bien, nada más se expande", dijo. No se rompió; pero si se expandiera, habría crecido, ¿no? ¿Cómo puede algo removerse y conservarse como estaba?

Silvia Parque

¿De verdad no me importan las arrugas?

Una compañera de mi clase de teatro compartió un estado de una página de Facebook, con notas graciosas sobre las ventajas de ser hombre; algo para sonreír: nada serio. Entre la lista de cosas que hacen a los hombres felices, está por ejemplo: "las arrugas añaden carácter". Aquí entré yo a decir que "a mí también": que soy atractiva por la persona que soy. Y de verdad lo pienso. Pero eso puede hacer suponer que estoy declarándome "libre" de los convencionalismos sobre la belleza o del deseo de permanecer joven, y no es así. Mi gusto es menos convencional que el de la mayoría, pero por ejemplo, prefiero mi imagen sin arrugas -como también la prefieren muchos hombres que conozco-*. Me espantó verme la cara maquillada para aparentar mayor edad en el teatro, y me llevé un disgusto la primera vez que amanecí con una línea de expresión marcada... supongo que habría estado haciendo un gesto mientras dormía...

Vivimos en un sistema cultural que jode a las mujeres con el mandato de ser bonitas, y en este sistema, "bonita" implica joven. Algunas tenemos oportunidad de analizar nuestra posición, y reposicionarnos de forma consciente. Otras no tienen esa oportunidad. Muchas niñas crecen con el mandato de que deben ser bonitas para ser apreciadas -para valer-, y de que hay una manera de ser bonitas que deben perseguir por el resto de sus vidas, así les quite el tiempo y la energía que hubieran sido felices empleando en otra cosa. Los niños crecen con otros mandatos que también los joden; pero estoy hablando de las niñas y de las mujeres. En general, en este asunto de cómo nos vemos, los hombres la tienen más fácil. Creo que es importante reconocer que así se presentan las cosas en nuestra cultura, pero igual de importante es ser conscientes, todo el tiempo, de que las cosas no tienen que ser como se presentan.

* La oración es ambigua: me refiero a que estos hombres prefieren su propia imagen sin arrugas.

Silvia Parque

domingo, 7 de julio de 2013

Ni héroes ni causas más allá de lo humano

Creo que la edad adulta es incompatible con la creencia en héroes de alma blanca; llega una edad en la que, entre la experiencia y la reflexión, las personas toman ante nosotros su dimensión humana, con limitaciones e incongruencias: con un modo humano de responder a la realidad, a partir de la adaptación y el ajuste, incluyendo la negociación hacia el interior de la persona y para con la sociedad, respecto al modo de vivir los valores y los principios. Si todos los asuntos humanos son trazados y tejidos por personas que no pueden sino ser seres humanos, habríamos de tomarnos todos los asuntos humanos como... discutibles.

Por supuesto, entonces, habríamos de recordarnos continuamente que somos falibles y que no tenemos el dominio completo sobre cada situación que abordamos, sea para entenderla o para intervenir sobre ella. Repito que esto corresponde a la edad adulta; es necesario el idealismo adolescente que pretende cambiar el mundo desde la identidad de ser ciento por ciento algo que se expresa apegándose a, defendiendo y promoviendo, una lista de cosas que hay que hacer y cosas que no hay que hacer (imagine a una quinceañera ecologista). Sin contar con que escudriñar las listas es encontrar cosas discutibles, con el tiempo y la observación se hace evidente que siempre quedan cosas fuera de la lista; por eso la madurez se relaciona con el juicio a partir de principios, y no con el apego a una serie de indicaciones. Así vamos tomándonos menos en serio, y damos una dimensión humana a nuestras "causas".

Silvia Parque

Tisana

Tal vez no debería hablarse del sabor de algo que se presenta involucrando al olfato, vista, tacto, sin hablar también de su aroma, aspecto y la sensación que produce. Fue un sabor agradable; tan agradable de un modo tan sutil... no supe que estaba bebiendo, y eso le dio un toque seductor.

La bolsita/sobre anduvo de un lado a otro, lo preparé horteramente, lo bebí en un vaso de plástico, y aun así fue tan lo que es, que es para mencionarlo.

Silvia Parque

El Ceniciento

En medio de una temporada de Tin Tan, vi por primera vez completa "El Ceniciento". 

Nunca había visto una película en la que el inicio y el final contrastaran más. La primera escena no tiene desperdicio: todavía están proyectándose los créditos, cuando se supone que un montón de muchachos y muchachas tocan la marimba, la trompeta, el piano y las maracas, y dos niños y una niña, bailan de lo lindo. Entretenido, gracioso, bien hecho. Al final, en cambio, la trama se cota de tajo y se resuelve mal; en la última escena: un chiste medio barato, una musiquita de mitad de película, y besos olvidables.

Silvia Parque

sábado, 6 de julio de 2013

En las tinieblas

A menudo veo películas en partes, entre una actividad y otra; para esos casos, cuido que sea una película que me guste, pero no que me "enganche" como para no soltarla. Por otra parte, si veo una película que no me "engancha" nada, no tengo empacho en dejar de verla; no siento que deba terminarla por haberla iniciado. Dado este antecedente, comento el peculiar caso de En las tinieblas, una película con Demi Moore.

Batiendo mi record, vi En las tinieblas unos cinco días distribuidos a lo largo de tal vez poco más de un mes; cada día, la dejé de ver varias veces. Al principio, su lentitud me aburrió; luego, la trama me fastidió; lo extraño es que pasado un rato, volvía a ponerla.

AQUÍ una sinopsis y AQUÍ una crítica con la que estoy muy de acuerdo... y que me hizo sentir que soy una mujer de "cierta edad"...

Silvia Parque

Dejar en su sitio

Aprendí que a las plantas hay que dejarlas en un sitio, ellas se acomodan al lugar donde se les puso, y si se les mueve a cada rato, no pueden acomodarse en paz. Con las salvedades evidentes, también nos pasa a las personas.

Silvia Parque

Día accidentado

Creo que, sin importar la voluntad, hay un  mecanismo automático por el cual una se resiste, desde el fondo del ser, a hacer los cambios importantes que, valga la repetición: cambian la vida. Lo de "el fondo del ser" no es figura retórica; me refiero a la trama psíquica que nos configura como lo que somos, y que actúa por irradiación desde la profundidad de lo más recóndito que nos falta. Así que, cuando decido hacer las cosas que me interesan, me viene un cansancio casi sobrenatural; pero me hago cargo: ajusto, adapto. Empiezo a hacer las cosas y Eso que me habita y que quiere la repetición de lo que ha sido, sabe que provocarme cansancio no va a funcionar. Entonces viene el accidente. El accidente, por supuesto, siempre es en realidad un incidente. Mi mamá me enseñó la diferencia: el accidente no lo causa nada que pudiera haberse prevenido, y nadie es responsable de él.

Así llegamos, el fondo de mi ser y yo, a una hermosa mañana de un viernes proyectado como "el viernes" de obtener resultados. Dejé de ir a una reunión que me importaba, buscando estar fresca para el día en que por fin estaríamos la base de datos y yo, recréandonos en las casi infinitas posibilidades de conocer cómo funciona un invento que traigo entre manos. Y el disco duro de la laptop entró en coma. Esa mi laptop que nada más no es un miembro de la familia porque es como una extensión de mí misma. Hubo suficientes advertencias.

El fatídico evento apresuró que me entregaran una laptop de la universidad para la que trabajo. Entre el duelo por la pérdida y la llegada de la nueva máquina, se fue el viernes laboral. Al llegar a la casa, encontré que esta máquina no conocía la clave para el internet, y había que ir a buscarla para enseñársela. No pudo ser hasta hoy. Fue un día muy extraño. Pero ajusto, adapto.

Silvia Parque

jueves, 4 de julio de 2013

Hacer y errar

Todos cometemos errores; entre más hacemos, más nos equivocamos; entre más intentamos fuera de nuestra zona de confort, más fallamos. Aprendemos, con la experiencia y la escucha, cómo reducir el error; pero es más importante aprender qué hacer con los errores -los propios y los de otros, pero ahora hablo de los propios-.

Hay algunos errores que conviene dejar estar, porque no vale la pena el esfuerzo por resarcir o superar. Hay algunos errores que muestran aspectos de nuestra personalidad o de nuestra situación vital; a esos hay que observarlos con cierto detenimiento: pueden llegar a ser valiosas guías en nuestro camino interior. Hay errores que conviene ocultar y otros que conviene -o es necesario- ventilar. Hay errores que son accidentes afortunados a través de los cuales encontraremos las preguntas que no estábamos haciéndonos.

El manejo de nuestros errores puede ser una medida de la estima que nos tenemos. Cualquiera que pretenda crecer ha de ser capaz de detectar sus errores, pero esto se reduce a una cuestión administrativa: la identificación de lo que salió mal, la identificación de lo que puede hacerse al respecto, y acto seguido: la indulgencia. No tiene que acarrear perturbación emocional. Estar de nuestro lado es fundamental para hacernos de los recursos vitales que permitan seguir haciendo, con todo y los errores habidos y por haber.

Silvia Parque

Buenos, mejores tiempos

Pasar por crisis de cualquier tipo, pero sobre todo, por crisis existenciales, puede ser muy provechoso. A las crisis asociadas con la edad, bien superadas, les sigue la posibilidad de hacer de la etapa que se vive, "los buenos tiempos", incluso, cada vez, "los mejores tiempos". Cuando se marca el término del largo periodo de preparación que conduce a la edad adulta, inicia el horario estelar. Mejor que lo que hay nos guste, y que hagamos espacio para lo bueno que se acerque.

Silvia Parque

miércoles, 3 de julio de 2013

El color alrededor

Los colores de las paredes de las habitaciones son muy importantes en la configuración de las atmósferas que se crean. También protagoniza esta configuración, el color de la luz que emita el foco o los focos elegidos, o bien, el filtro que hagan los vidrios de las ventanas, que pueden estar entintados, polarizados, etc. Pocas cosas tan importantes como ocuparnos del ambiente en el que florecemos.

Silvia Parque

Hago

"Hacer" se convirtió en un tema central de mi desarrollo personal de los últimos años. He venido postergando proyectos personales y económicos para los que estoy preparada, por lo que acabo de implementar cambios importantes que me colocan en posición de "persona-que-hace". El más importante es que "hago" cada día. Cada tarde, me dedico un momento a esos proyectos, así esté cansada o haya otros pendientes. El siguiente paso será establecer una cuota de "hacer"; que ya no sea un ratito, sino un buen rato, y con un avance mensurable. Por ese camino, me encontraré dedicando la mayor parte de mi tiempo a lo que había estado siendo fantasía.

Silvia Parque

Más milongas... y esas cosas que dicen las mujeres que crían

Luego de que ACÁ hiciera honores a mi condición de premiada con la encomienda de contar "Las milongas de mamá", continúo en esta entrada:

La mayor parte de lo que me decían los adultos alrededor mientras crecía, tenía su contenido de verdad, solamente, algunas veces, estaba desproporcionado... o era inespecífico. Por ejemplo, mi abuela decía que si comía la masa de los hot cakes o de los pasteles, me empacharía, pero yo comía la masa que quedaba embarrada en el recipiente que ella había usado, o la masa que quedaba en las aspas de la batidora -esa me la daba mi mamá-, y no me empachaba. Crecí, me casé, y en los primeros días de mi hogar recién fundado, gozando la libertad de hacer lo que me viniera en gana, preparé masa para un pastel, y me la comí. Me empaché. La cosa es que mi abuela no era específica. Durante años, tuvo un problema porque yo "contestaba". Y es que yo no daba lata: tenía excelentes calificaciones y hacía lo que debía; pero lo que yo consideraba el ejercicio de mi legítima libertad de expresión y facultades argumentativas, mi abuela lo consideraba "contestar", así que la pobre decía: "no me contestes", y yo respondía: "no te estoy contestando"; ella se excitaba: "que no me contestes", y yo continuaba: "que no te estoy contestando", ad infinitum. Juro con la mano sobre las obras completas del Marqués de Sade, que yo no entendía que "no-te-estoy-contestando" era una "contestación". Si mi abuela hubiera hecho la abstracción correspondiente, mostrándome "cuando dices 'no te estoy contestando' estás respondiendo", y si hubiera indicado "ahora que yo termine esta oración, guarda silencio", además de haber detonado mi metacognición, yo habría entendido y lo más probable es que, de no haber dejado de contestar, al menos lo habría hecho a sabiendas. Pero bastante hacía mi abuela con criarme.

Criar implica transmitir creencias, y muchas veces, lo que se cree es infundado o falso -que no es lo mismo-. En este caso, cuando la persona que cría, cree verdaderamente cosas que no son, o al menos, que no se pueden justificar lógica o empíricamente, me cuesta llamarles milongas... pero sí, son cuentos. Entre estos cuentos que mi abuela creía, están los inofensivos, de la cocina. Cada invierno hacía bizcochos -ahora dirige a las demás hacedoras de bizcochos, porque se cansa-. Batía manteca vegetal con enérgicos movimientos rítmicos, que daba gusto ver. Lo hacía hasta que la manteca tenía una consistencia determinada, que no soy capaz de describir, y entonces, hacía una prueba: ponía un poco de manteca en un vaso de agua tibia; si flotaba, es que ya estaba lista. Hasta que crecí suficiente como para preguntar por el principio físico que explicara el asunto, y mi abuela se encontró sin respuesta, y se me ocurrió el experimento obvio: ¿qué pasa si pongo un poco de manteca recién salida del paquete, sin batir, en un vaso de agua tibia? Descubrimos, mi abuela y yo, que lo que pasa es que flota. Así el agua esté tibia o no, y la manteca esté nada batida, a medio batir o batidísima. Luego están los cuentos relativos al sexo, cuya premisa básica es que el sexo debe evitarse. Mi abuela en esto tampoco decía cosas específicas, pero sí decía "hay que tener mucho cuidado, porque mira: si te toma la mano, va a decir que te agarró el brazo; si te agarra el brazo, va a decir que te agarró el hombro"... lo cual no es ninguna tontería, efectivamente hay que tener cuidado, y hay hombres habladores; pero ni a los trece años estuve dispuesta a alimentar el cuento caduco de que mi valor como persona-mujer dependía de mi grado de evitación del sexo. Creo que las señoras de entonces tenían un sistema de puntos: la mujer que no evita el sexo,  pierde dos puntos; la mujer que busca el sexo, pierde diez puntos; la mujer que disfruta el sexo, pierde treinta puntos; la que lo disfruta y lo dice, pierde ciento veinte. Las mujeres de la casa de cada señora, éramos como sus fichas en el tablero del juego, y ellas ganaban o perdían en función de nuestra suma-resta de puntos.

Silvia Parque

martes, 2 de julio de 2013

Reuniones

En mi agenda del trabajo hay una reunión cada día, los próximos días. La reunión es una oportunidad para tratar con los otros como personas, observar su lenguaje no verbal, aprender de lo que pueden hacer y lo que se les complica.

No me molesta reunirme; pero me gustaría que toda las reuniones fueran tan puntuales y efectivas, como son algunas. Si una reunión no es de esparcimiento, mejor que sea breve. Creo que el momento de la reflexión cuidadosa es anterior o posterior a la reunión.

Silvia Parque

El teléfono celular

Esta mañana, el teléfono celular de mi pertenencia, envió quince mensajes de texto a los números "1" y "11". El contenido de los mensajes era una variación de mi último enviado a un número telefónico normal. La variación consistía en signos extraños. Se me antojó que la pantallita era una puerta a otra dimensión, que se quedó abierta.

Silvia Parque

Las milongas de mamá

La primera vez que leí una entrada sobre el premio "Las milongas de mamá" (en Blogueando de mi vida, el blog de Matt), averigüé que una "milonga" es, coloquialmente hablando: "engaño, cuento". Hoy, para empezar bien la segunda mitad del año, la estimada Inma, de Territorio sin dueño, me ha concedido el premio, que consiste en el encargo de contar tres milongas que usara la madre de una, "para conseguir un objetivo -loable, como son siempre los objetivos de las madres- o para sortear una pregunta espinosa".

Alguna vez mi marido me dijo que yo era como el Dr. House, "brutalmente honesta": lo que de eso sea cierto, lo saqué de mi madre; con ella, nada de milongas, rodeos o edulcorantes... excepto aquello de "me lo dijo un pajarito". Nunca estuvo en mi mente, la idea de que mi abuela le contaba a mi madre lo que yo hacía, no hacía, etc. No es que yo creyera que un pajarito como los que veía volar y oía trinar, iba a buscar a mi mamá a la salida del trabajo, para hablarle de mí. El "pajarito" era una entidad metafísica encarnada en algo similar a un ave, que todo lo sabía. Por lo demás, mi mamá solía decir la verdad... pero la verdad puede verse de muchas maneras. Ya he contado la siguiente absoluta verdad referida por mi madre, pero me cae en gracia, así que vuelvo a contarlo: cuando atendí al dato, que habría leído antes sin darle importancia, de que mi acta de nacimiento decía "hija 'natural'", y le pregunté a mi mamá qué era una "hija natural", me contestó que todos los hijos eran naturales, que ni modo que fueran artificiales.

Mi abuela sí era milonguera de corazón, pero no le salía muy bien; su especialidad era otra... el manejo dramático de las situaciones... por decirlo así. Mi abuela hizo comer zanahorias a sus hijas, con la oferta de que si las comían, se les pondrían los ojos verdes como a su papá -es decir, como a mi abuelo-. Aunque de pequeña no tenía yo argumentos para rebatir lo racista de la oferta, sí me quedaba claro que no tenía interés en cambiar el color de mis ojos. No es que en un principio, no cayera en el engaño, es que eso no iba a hacerme comer. También trató de convencerme de que era muy malísimamente malo, no comer, habiendo tantos niños con hambre en el mundo. Siendo ya adulta, entendí cómo efectivamente, el desperdicio de comida en mi mesa, puede estar relacionado con la carestía en otro continente. Pero de niña, nunca me sentí culpable por eso: si había tantos niños deseosos de la comida en mi plato, mal hacía mi abuela en no ir a llevársela a ellos. Algo que sí le funcionó durante años, fue presentar al pescado como "pollo". Ya me he pasado con la cantidad de milongas que marca el premio...

Silvia Parque

lunes, 1 de julio de 2013

Atractivo / belleza

Ahora que retomo la lectura de El segundo sexo, pienso en lo atractiva que me parece la mirada de Simone de Beauvoir. Las personas que me parecen atractivas son las personas que piensan. No hablo de belleza interior. Creo que el pensar de algunos les provoca un gesto que, si tal vez no es de forma bella, sí es atractivo.

Silvia Parque

Gracias al dolor

El dolor recuerda lo bueno que es que no duela, y lo útil que es esa parte del cuerpo que duele. Recuerda, también, que el cuerpo tiene sus limitaciones, por lo que un día vamos a morir.

Tener presente a la muerte hace que tenga valor cada momento: motiva a darle espacio a lo que es bello y lo que es bueno, aunque no sea lo práctico o lo convencional. Y pensar en lo que es bello y lo que es bueno, quita la atención del dolor, hace que duela menos.

Silvia Parque 

Decisiones vocacionales

Para Valeria

Al concluir la enseñanza media superior, hay que tomar decisiones vocacionales. Usualmente, quienes no iniciaron o no concluyeron este nivel educativo, pasaron de la escuela al trabajo sin mayor preámbulo. Dadas las posibilidades a las que da acceso un certificado de nivel medio superior, y las condiciones de vida asociadas a la población que lo consigue, al terminar el bachillerato o la preparatoria, suele haber una disquisición sobre la posibilidad de seguir estudiando o no. Si se sigue estudiando, hay que considerar si será cursando una carrera profesional, una carrera técnica, u otro tipo de formación. No seguir estudiando puede ser algo temporal o definitivo; para muchos, la única opción es trabajar, pero para otros es posible viajar o realizar servicio social -sin contar los casos en los que la situación familiar requiere asistir a adultos mayores, enfermos, etc-. Estoy haciendo referencia a jóvenes solteros sin hijos, porque terminar la educación media superior después de los veinte años, o bien, estando ya casado o casada, o siendo papá o mamá, plantea otra situación.

El momento de la decisión vocacional comienza desde la elección de la institución de enseñanza media superior; los bachilleratos suelen ofrecer una preparación técnica en un área específica, y los planes de una preparatoria o de otra, privilegian una u otra área de estudio. Pero es al egresar del bachilleres o de la prepa, entre los diecisiete y los diecinueve años, cuando hay que responder eso de "¿qué vas a ser cuándo seas grande?" No se trata de "qué vas a hacer", que es lo que se está en condiciones de responder, sino de "qué vas a ser". A una edad en la que se está descubriendo quién se es, y se está asimilando la noción de futuro, se plantea la necesidad de hacer una elección que determinará no solamente el ambiente de los siguientes años, sino lo que se va a estar haciendo, presumiblemente, el resto de la vida productiva. Así es la cosa: el calendario no se detiene a esperar. Pero nosotros sí podemos hacer pausas; al menos, respirar profundo y contemplar la situación en perspectiva.

En la medida de lo posible, hay que tomarlo con calma. Esperar un semestre o dos para hacer "la elección"; parece mucho tiempo cuando se está en medio de los compañeros de generación que ya han elegido y que avanzan; pero es casi nada cuando han pasado diez años. No se trata de extender la adolescencia con ensoñaciones; se trata de contemplar diversos caminos para ser una persona productiva y realizada. Conocer la experiencia de un trabajo operativo en el área de interés, estudiar idiomas, desarrollar habilidades informáticas, no son actividades de "relleno" para no estar sin hacer nada, pueden marcar un camino propio y conveniente, hacia la satisfacción.

Silvia Parque

Unas por otras

Mis canas brillan deliciosamente. Es algo bueno que tengo.

Sin embargo, los cabellitos nuevos que tratan de encontrar su lugar en el mundo, no se ven bien. Reponen a los que fui arrancando durante meses. También soy yo.

Silvia Parque