sábado, 31 de diciembre de 2011

Sobre el lugar de la culpa

Estuve abrumada por la culpa que creí estaban debiendo unos padres, personajes de un libro increíble.

"Obturada", escribí en una entrada anterior, y de verdad fue así un rato. Pero antes de terminar el libro, encontré que no había deuda. Que cuando un amor es del tamaño de un pedazo de vida puesto en el cuerpo del otro, la cosa es de un orden distinto.

Silvia Parque

viernes, 30 de diciembre de 2011

En la tesis

Una especie de terror académico irrita mis ojos, protegidos por las micas y el grueso armazón de pasta. Voy a terminar como sea: bien, mal, regular; por necesidad. Pero con cada enunciación salta un atroz desconocimiento; el texto conoce mis debilidades, y termino leyendo sobre la ocupación rusa en Polonia...

Silvia Parque

jueves, 29 de diciembre de 2011

El lugar de la culpa

Estoy obturada por un pasaje de un libro.

Se trata de un libro que, junto con algún otro, está en una categoría especial: "aparte".

El caso es que en la historia, ocurre algo terrible. A una familia. Y según yo, el comportamiento del hombre y de la mujer, ambos adultos, padre y madre respectivamente, condujo a la situación que, sin que nadie quisiera, terminó en tragedia. Eran padres amorosos y responsables, pero humanos, así que tomaron decisiones y llevaron a cabo actos que no solamente no evitaron la tragedia, sino que condujeron a ella.

El caso, en realidad, no es que ocurra algo terrible. Sucede que no se culpan. No se culpan uno al otro ni se culpan a sí mismos. Lo cual supongo que es sano. Ya sufren mucho, y no pretendían causar daño: al contrario. Pero yo los culpo. No solamente los responsabilizo... aunque tampoco se sienten responsables. Creo que toca sentir culpa cuando las decisiones y los actos de una, conducen a algo terrible. Pero me siento mal y temerosa de culparles: suficientemente fatal la están pasando sin culpa, y cualquiera -es decir, también yo- podría estar en una situación así.

¿Y si no "tocara" que sientan culpa? Porque se siente lo que se siente, no lo que "toca" sentir...

Silvia Parque

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El primo Juancho (y yo)

El primo Juancho -de Mamá Blanca- era tan capaz que tenía necesidad de no pasar al hecho ni al acto.

Lo que se hace -y por tanto, queda hecho- necesariamente es no-todo lo que podía haber sido. Señala una finitud de la capacidad: al emplearla, se le conoce, y con ello, se le limita.

Esto no es un problema cuando los supuestos recursos para hacer están en un rango promedio, lejos de lo necesario para llevar el propósito a "todo lo que podría ser".

Tales consideraciones parecen implicar "ser" y "hacer"...

Para ser el primo Juancho quien era -que es: quien había sido siempre- necesitaba no hacer algo; necesitaba estar sólo siendo.

Silvia Parque

martes, 27 de diciembre de 2011

La experiencia del amor

El amor puede ser doloroso. Puede tocar la vida desde adentro del cuerpo, y eso tiene que doler. Si lo hace, va a quedarse ahí, pase lo que pase con la relación entre las personas. A veces transpira atracción. Además fermenta; se convierte en licor, en vinagre o en ambas cosas al mismo tiempo; se mete por los vasos capilares hasta ser parte del organismo... a lo mejor hasta ser tan parte de una, que deja de ser lo que era, y ya nada más es una experiencia: algo que pasó. En ese punto, seguro ya no duele. En todo caso, da sentido al resto de los dolores: por amor a una causa se han soportado torturas, por amor se supone que se viven sin rabia los dolores de parto.

Escribió una muchacha japonesa de un ghetto: "Por amor he dejado de ser hija, por amor he dejado de ser hermana, por amor he dejado de ser amiga. Prefiero el amor."

Silvia Parque

lunes, 26 de diciembre de 2011

Después del lomo mechado, los frijoles puercos, el espagueti en queso philadelphia, la ensalada de manzana, el puré de papa y la piña vietnamita en trocitos

Siempre asocié la abundancia con la fiesta, el exceso con el placer. Cuando era niña, me parecía esencial que sobrara comida en las fiestas de diciembre: que nos hartáramos de la posibilidad de continuar con el recalentado hasta el día de reyes. (Lo mismo aplica para la "bebida", que regularmente fue ponche sin alcohol, y refrescos de cola y de toronja.) Esuve, en mi fuero interno, completamente en desacuerdo con la sensatez de mi familia, cuando fue ajustando la cantidad de comida a la disminución en el número de comensales. De pronto se preguntaban si habría pavo o pierna de puerco, en lugar de las dos cosas y alguna otra. Luego mi abuela y su equipo de tías empezaron a liberarse de la esclavitud de hacer kilos y kilos de bizcochos, empanadas y buñuelos, y tuvimos que contentarnos con suficientes de los primeros, más repostería comprada -nunca comparable con el fruto hogareño de la esclavitud-. Así y todo -gracias a Dios-, siempre hubo prácticamente "de todo" y más bien "mucho". De hecho, adopté la costumbre de indigestarme el día de navidad o la última noche del año. El matrimonio fue curando esa costumbrita, y por otros motivos pero en el mismo sentido, empecé a complacerme en la satisfacción -quiero decir: sin hartazgo-. De cualquier manera, la imagen de la mesa llena, y el olor de los platos servidos, siguen siendo de las cosas que más disfruto de estas fechas -de lo que más disfruto en la vida, y de mis mejores recuerdos-.

Silvia Parque

sábado, 24 de diciembre de 2011

No puede una menos que sonreír

Ya me he declarado, anteriormente, seguidora de la página de la Real Academia Española. Como casi todos, lo que más utilizo es su diccionario. Ayer me deleitó la segunda definición ofrecida para "reír":
Manifestar regocijo mediante determinados movimientos del rostro, acompañados frecuentemente por sacudidas del cuerpo y emisión de peculiares sonidos inarticulados.
Una belleza.

Fui a "risa": tal, tal, tal y ¡"la risa del conejo"! ¡Cosa menos elegante!

Me encanta.

Silvia Parque

viernes, 23 de diciembre de 2011

Me da la gana

Ayer paseaba por la red y me divertía con Berto Romero, huyéndole al momento de abrir el archivo de mi tesis. Entonces leí una entrada de un blog, que me llevó a leer un par de entradas más: dejé un comentario y me puse a trabajar. Hay lecturas que me hacen "ir a lo mío". Creo que no pasa con la tele o las películas. No es que las lecturas referidas me aburran y por eso prefiera hacer lo que estaba evitando: para nada; tampoco es que me gusten mucho más que otras cosas. (Y no son textos de motivación ni manuales de "cómo hacer".) Tiene que ver con la identificación. Me identifico de algún modo con la autora -comúnmente es mujer-, o con el texto, y me entran ganas de ir a lo mío. 

Tal vez sí me gustan más que otras cosas. Una cuestión que siempre me ha parecido difícil de comunicar. Me preguntan, por ejemplo, si prefiero X o Y, y yo puedo preferir X, aunque me guste más Y. Los criterios de elección no necesariamente tienen que ser los del "gusto". Me preguntan si me gusta más Z o W, y yo puedo preferir W, aunque Z me parezca mejor, más cómodo, hermoso, respetable, etc. Los criterios del gusto no tienen que ser los de la valoración. En mi caso, la identificación es lo más importante. Tanto, que ha sido un buen ejercicio espiritual probar cosas con las que no me identifico; una descubre aspectos interesantes, tanto del objeto como de una misma.

[Esta entrada podría tener por título "Ayer me dijeron Silviocéntrica"]

Silvia Parque

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sobre "Un gran despertar"

Ayer conocí a la niña más entusiasta del mundo en un enlace a youtube desde facebook. También leí comentarios en varios sentidos; en principio, me hacen sonreir los del grupo de preocupados como mi esposo, que pasaron los cuarenta y siete segundos pensando que la niña podría caer y golpearse. ¡¡Claro que no se va a caer!! No se caería a menos que tuviera un padre preocupándose porque cayera, y seguro que no lo tiene. Aunque mi analista asegure que "lo real" trae la muerte a cualquiera, estoy convencida de que en medio de esa energía, no podría pasarle algo malo ¡aunque se cayera! -tampoco es un precipicio-. Queda claro que a algunas personas les faltó o les falló Santa Claus, y necesitan abrazos atrasados.

Luego, están los comentarios de los sabiondos, que a su vez se dividen en dos categorías: 1) los que compadecen o se burlan de la ingenuidad de quien todavía no paga impuestos, ni ha tenido infecciones vaginales, como si la alegría bullente fuera tonta o loca, y 2) los que toman con seriedad la oprimente situación de la gran mayoría de los niños del mundo, que no tienen un baño como el de la casa de esta niñita. La primera de las posiciones es la madre del delicioso humor ácido con el que algunos aderezamos nuestros males; además, se presta para compadecer o burlarse, a su vez, de estas personas listas. En cuanto a la segunda categoría, como promotora de la Campaña por la abolición de la obligación de la felicidad, me corresponde asentar públicamente que: nadie tiene que pagar con su vida por nada; si se ha nacido en la bendita posición de los que van a escuelas bonitas, ¡a Dios gracias!, mayor responsabilidad se tendrá en el futuro, y entre más gozo se acumule en la niñez, más probable es que esa persona apoye la creación de un mundo menos injusto.

Por último, están los que observan alienación o sospechan algún tipo de sufrimiento, es decir, los que imaginan que tanto ánimo debe pesar, los que creen que canturrear algunas afirmaciones requiere tanto esfuerzo psíquico que se está escondiendo o sobrecompensando alguna carencia o daño. A estas personas las requiere mi Campaña por la abolición...; seguro entienden que la no obligación no es igual a la prohibición, y acaban cayendo en la cuenta de que sí, hay algunos ejemplares de gente realmente feliz.

Silvia Parque 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Celebrando

La estrella ha sido el pan artesanal, sin levadura, con parmesano. En la mesa hay dulces de miel y propóleo en una copa de vidrio rosa.

Nueve años para toda la vida.

Silvia Parque

martes, 20 de diciembre de 2011

Todo se oye desde aquí

Mi vecino de enseguida clava con ritmo. Un poco más allá, creo que en la siguiente casa, escuchan una estación de radio que transmite más o menos el pop comerdial que yo seleccionaría si escuchara canciones en la radio. Entro al blog y me encuentro con que los gadgets ocupan un espacio diferente al que los dejé ocupando: se recorren hacia abajo. No entiendo por qué. De esto, como de otras cosas, me hago explicaciones mágicas y trato de actuar conforme a ellas. Como A.M. Matute, soy supersticiosa en lo que respecta a mis propias supersticiones.

El vecinito de junto, clava en verdad con ritmo; como si la rara armonía que compone, tuviera la clave de los misterios del blog, de la lavadora, de la economía, mientras la radio persiste en la ordinariez de pasar por encima de lo bello y mágico de las cosas pequeñas, sin pelear, segura de que cuando el muchacho se detenga, ella va a seguir ahí, anunciando cosas y repitiendo canciones.

Silvia Parque

lunes, 19 de diciembre de 2011

Esos caminos misteriosos

Los caminos siempre conducen a un buen lugar -cualquier camino, quiero decir-, si una es suficientemente ligera. Es común cargar tensión, resistencias, malas vibras que vinculan con lastres -lo digo por mí pero también lo veo en los otros-. Que se vaya acabando el año es de los mejores pretextos para revisar de qué son los kilos que el alma va pesando. Si una permite que El-que-sabe haga lo suyo, queda claro qué pensamientos, afectos o hábitos hay que enviar a la papelera de reciclaje, no por disciplina ni como un sacrificio, sino como de pronto encontrarse vistiendo un abrigo, estando el ambiente a 29°C; no es que se entienda que es inapropiado o hasta contraproducente: es que el calor le hace a una quitárselo. Claro que hay temporadas en que una podría caer desmayada por el sofoco antes de quitarse el abrigo... y que de encontrarse vistiendo un abrigo, con 29°, ¡qué loca ha estado una! Al ejemplo le viene mejor un jersey de cuello alto...

Esto último, debo estarlo pensarlo como efecto de las entradas del fin de semana del blog de Rodrigo Córdoba. Aquí el vínculo.

Silvia Parque

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cinco veces la palabra "casa"

Hoy, una agradabilísima visita relámpago me dijo "qué bonito clima aquí en tu casa": ella iba con una  chamarrita ligera y yo de manga corta. Estábamos en el atrio de un templo a unos metros de mi casa: me vino simpática la amplitud del significado de "casa" en su oración. Recuerdo la primera vez que en la carretera, entrando a la ciudad, sentí que estaba llegando a mi casa.

También recuerdo la sensación que dejó, la certeza de que mi lugar de origen, ya no sólo no-fuera-mi-casa...

Silvia Parque

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ana María Matute

Hoy conocí a Ana María Matute. Alguien, que me conoce mejor que nadie, pensó que me gustaría oírla responder preguntas. Me gusta oír a gente que piensa, más a los viejos y -acabo de descubrir-, más a las mujeres.

No he leído nada suyo, ya vi la lista de publicaciones que muestra Wikipedia. Tiene una página web "oficial" que exploraré en estos días.

Es más que gustarme.

Silvia Parque

viernes, 16 de diciembre de 2011

Recuento de noticias

Escucho uno de los recuentos de noticias del año.

Hace aproximadamente dos años, dejé de seguir las noticias; no oigo, ni veo, ni leo, más que lo que se pone frente a mis ojos en los encabezados de los periódicos o en la página de inicio de Hotmail. Dejé de encontrarle sentido a la exposición de desgracias y absurdos de cada día; de cualquier modo me enteraba si ocurría algo "grande" o "importante". Hoy toca este resumen, por no dejar y porque el programa que lo transmite me divierte.

Me cuestiono si vendría al caso expresar lo que pienso sobre algunas cosas que pasan. Lo que pienso tiene mucho que ver con lo que siento, y lo que siento está delineado por un dolor que mejor no tocar...

Solamente el resumen anual y a otras cosas, que no pago por nada con mi vida.

Silvia Parque

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hacer lugar a la navidad

Va instalándose la noche en lo que agarro ánimos para limpiar la casa y hacerle lugar a la navidad. Como he dicho en un post anterior, mi familia de origen llenaba la casa de navidad el día doce de diciembre -día de la Virgen de Guadalupe-, y este año, mi marido tenía la encomienda de reproducir la tradición en nuestro hogar, mientras yo me daba un fin de semana de vacaciones. Con la amorosa intención de hacer notar lo indispensable que soy, él sólo medio recogió y medio sacó un par de cosas doradas de sus cajas. Luego de tomarme todo el día de ayer para reponerme del viaje, me propuse llevar hoy lo medio hecho a su terminado necesario, pero se me ha ido el día entre dos episodios y medio de Cuéntame, y un ratito youtubero de canciones llegadoras.

Ahora me espabilo.

Silvia Parque

martes, 13 de diciembre de 2011

De regreso a casa

Hoy llegué a casa después de un fin de semana de vacaciones. Encontré un escenario poco menos desordenado y poco más sucio que el que dejé, un mueble con daños serios, la "navidad" a medio instalar, el ambiente lleno de humo de cigarro, y la cruel amenaza de los proveedores de servicios, de dejarnos sin luz y sin internet.

De cualquier modo, es bueno estar en casa. "Hogar, dulce hogar."

Silvia Parque

jueves, 8 de diciembre de 2011

Fragmento

Parte de la descripción del "primo Juancho", en la página 54 de mi edición de Las memorias de Mamá Blanca (con acento en la "i" de altruismo):
Conservador por temperamento, aun en sus más insignificantes manifestaciones, por espíritu de contradicción y por amor a la utopía se había afiliado lleno de ardor al partido liberal, que le cubría diariamente de ingratitudes y de decepciones. Tales ingratitudes lo habían preservado siempre de tomar parte activa en cualquier empresa de orden positivo Alejada así de toda realidad, su alma, roída por la decepción, aplastada bajo el peso de la iniquidad humana, guardaba llena de fragancia y de candor la más pura fe en sí misma. Tenía la inocencia virginal de los que nunca han trabajado. No habiendo medido jamás la extensión de sus propias aptitudes sino en el terreno de la discusión, las juzgaba con equidad  infinita, y como su corazón rebosante de altruísmo no se había agriado nunca ante el fracaso de la menor empresa, a fin de dar buen ejemplo a los egoístas y a los avaros, los humillaba de continuo repartiendo con munificencia a derecha y a izquierda toda clase de bienes imaginarios.
Silvia Parque

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Recta final rumbo a las vacaciones

No entiendo bien qué día es. Reviso y reviso trabajos, como armando rompecabezas, me gustan esos de muchísimas piezas, y me gustan los trabajos que reviso. Me hacen pensar. Un día deveras voy a apuntar las ideas que se me ocurren...

Es la última sesión maratónica de revisiones. De haber sido más disciplinada con los horarios, esto estaría menos embotellado y podría disfrutar con más calma cada trabajo. Pero está bien: estoy muy contenta. Elegí mi ocupación porque las tareas que la componen me resultan altamente satisfactorias; sin embargo, creo que en realidad, la maravilla de mi quehacer está en la gente maravillosa con la que me relaciona. Soy afortunada. Ayer me dieron un regalo que no cabe en este post, y que me tiene sonriendo como enamorada, cada vez que lo pienso. También estoy enamorada.

Silvia Parque 

lunes, 5 de diciembre de 2011

Fin de semestre

Encadenada por gusto a mi mesa de trabajo, he revisado reportes durante tanto tiempo, que me da risa pensar en lo que me falta por revisar. Salvo las comidas y las diligencias domésticas indispensables, llevo unos tres días de evaluación ininterrumpida. Sigue la parte difícil: ver las caras de quienes no tuvieron buenos resultados, y luego vendrá la parte burocrática: cotejar, firmar actas y etcéteras que en este caso sí tienen importancia. Queda claro que los festejos de navidad y fin de año, no están realmente a la vuelta de la esquina. Y que las envidadas vacaciones de los que hacemos "vida académica", tienen su razón de ser.

Silvia Parque

sábado, 3 de diciembre de 2011

Muerte y modales

Ayer por fin se murió el General Franco en Cuéntame. Le di muchas vueltas a lo triste de que tantas personas estuvieran esperando la muerte de alguien y se beneficiaran casi directamente de ella; hace más o menos una semana fui a una reunión de un pequeño grupo que homenajeaba a un amigo suyo recién fallecido; así que estuve comparando las dos situaciones durante estos días; en medio de eso, tuve una revelación en otro sentido.

El público de esta familia -es decir, mi familia como público- siempre comenta animadamente los modos de los personajes de la serie (españoles del tiempo de la dictadura); por ilustrar: es rarísimo que digan "por favor" o "gracias", y en cambio se dicen cosas como "¿tengo monos en la cara o qué?" Ayer, viendo a uno de los personajes atender a unos clientes, entendí a los queretanos. En esta Ciudad Santa de Tierra Adentro, hay una especie de orgullo español anclado en el pasado que hace, por ejemplo, que algún escritor use la persona "vos".

Yo dejé de fastidiarme con las diferencias culturales entre mi rancho y este pueblo, como a los dos años de llegar. No podía ser que todos los tenderos de la ciudad estuvieran mal, y yo bien; debía ser algo así como lo que pasa en el matrimonio, donde lo que proviene de la crianza de uno siempre parece tener más sentido que lo que proviene de la crianza del otro. Resolví hacer de mi paso por Querétaro, un trabajo etnográfico. Entonces pude apreciar lo bueno de estar entre personas conservadoras -lo principal: la seguridad pública-.

Silvia Parque

viernes, 2 de diciembre de 2011

De salida: Par Tres / Antología 2011

Tengo en la banca de parque de mi casa -de adentro de mi casa-, en fila, los libritos que van de salida, con el nombre de cada dueña en letras rosas sobre un post-it blanco, o en letras anaranjadas sobre un post-it amarillo. Me gusta clasificar. Me gusta organizar y acomodar. Tal vez me guste escribir porque me gusta acomodar palabras -e ideas-. También me gusta ver los libritos ahí, envueltos en plástico -esa envoltura tiene un nombre que acabo de conocer, pero no lo recuerdo-.

En navidad, en mi cumpleaños, hasta después de ir al mandado, me gusta dejar los regalos o las compras, un rato "puestas" donde las vea, como en exhibición. Pero esta exhibición me gusta más.

Silvia Parque

jueves, 1 de diciembre de 2011

Diciembre

Como que no quiero ver que estamos en diciembre. Ya desde hace unos días resolví que en mi mesa de trabajo estaremos en noviembre hasta que termine la tesis: al menos unos cuatro días más.

Diciembre tiene el fin de semestre y por supuesto, la navidad y el fin de año. El cumpleaños de mi mamá. El aniversario (este año son "bodas de cerámica"). Ayer hacía conciencia de que el tiempo transcurrido del 12 al 24 de diciembre, cuando era niña, era unas diez veces mayor que los mismos doce días de los últimos años. El doce poníamos el arbolito, y faltaba muchísimo para la noche de navidad; esa noche todavía era obligado esperar hasta las doce para "recibir" al Niño Dios, y poder abrir sin pecado los regalos. Ahora las navidades se acumulan como si hubiera mucha prisa por ver quién logra hacer su vida, quién se queda en el camino, quién no tendrá idea. Así que ya es día primero. Pero voy a darme, tantitito, el lujo de no ver.

Silvia Parque